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GESTIÓN DE LA CALIDAD EN
LOS PROCESOS DE APRENDIZAJE
"Escoger una gestión preventiva
supone que las decisiones que
conducen a la producción de las
competencias tengan las máximas
posibilidades de obtener la calidad
prevista en materia de competencia"
G. Le Boterf
Diariamente y como consecuencia de la globalización
los países industrializados, y los que están en "vías de desarrollo", están
más conscientes de que se ha llegado a una "economía de servicio". Bajo este
nuevo esquema el sector terciario cada día tiene más vigencia. De ninguna manera esta
afirmación se debe entender como que la terciarización sustituya al sector industrial.
En los últimos tiempos la tendencia más sobresaliente reafirma la de recurrir cada vez
más a terceros para realizar trabajos que antes eran funciones típicas de las mismas
organizaciones y/o instituciones que formulan la solicitud. La razón de fondo para la
terciarización es claramente económica. Los entes mencionados anteriormente han venido
comprobando que pueden gestionar sus negocios con menores costes si trabajan con terceros
que si lo hacen con equipo propio, además de que los procesos productivos que se realizan
en diversos países del planeta, representan una ventaja al aprovechar los precios más
bajos de la mano de obra. Comparando con los otros sitios del orbe, los salarios de los
países ubicados en el eje Asia-Pacífico o de cualquiera nación de Latinoamérica, son
mucho más bajos que los pagados en los países industrializados. Los cambios que han
venido ocurriendo en el ámbito de los protagonistas productivos, son muy distintos a los
de otrora, por cuanto lo que se está percibiendo es una transformación transversal a los
tres sectores que tradicionalmente se han denominado: primario, secundario y terciario y,
-simple y llanamente- representa una terciarización del conjunto de las actividades
productivas. En consecuencia el elemento de servicio y calidad que deben caracterizar este
proceso se convierten en esenciales.
Con estas realidades, las organizaciones de
aprendizaje -en la gran mayoría de los países industrializados y en algunos en
"vías de desarrollo"- han tenido que rediseñar sus procesos, debido a que las
exigencias cada vez más complejas del mundo globalizado reclaman un "producto
final" altamente competitivo y por tal motivo la calidad del servicio prestado ha
adquirido un lugar decisivo en la batalla de la sobrevivencia. Así como en las empresas
la evolución significativa del enfoque de calidad ha cambiado drásticamente, también en
las estructuras de bienes y servicio han ocurrido estas transformaciones. Hoy día en las
organizaciones y/o instituciones de aprendizaje se aplica con el mismo criterio
empresarial, entre otros los siguientes componentes de calidad: desde el simple control de
conformidad del producto a su salida, la calidad ha pasado a la progresiva implementación
de una política de calidad, incluyendo algunos aspectos acerca de la garantía del
proceso. La relación con el cliente -tanto interno, como externo- es determinante. Ya no
se pueden considerar como clientes anónimos, estandarizados si no hay una visión: se
trata de un cliente personalizado. "Lo hecho a la medida es prioritario". ¡LOS
RIESGOS DE LA FALTA DE CALIDAD PASAN A SER OBJETO DE UNA VIGILANCIA CONSTANTE!
En lo concerniente de los países de la
América Hispana, muchos de los representantes de los diferentes sectores empleadores
-tanto públicos como privados- consideran que los profesionales que están egresando de
las instituciones de educación superior no están al día en sus conocimientos y
competencias con los nuevos saberes y las nuevas tecnologías; por consiguiente se hace
necesaria una revisión profunda de los diferentes diseños instruccionales, con la
finalidad de actualizarlos y estar cónsonos con las expectativas de los empleadores.
Otros de los comentarios que abundan en las empresas nacionales es aquél que se refiere a
que se ha venido destinando mucho dinero en los programas de capacitación y desarrollo,
pero no existe -a ciencia cierta- una determinación anticipada de cuáles han de ser los
resultados; por estas razones se requiere revisar completamente los criterios de la
excelencia y de la calidad de los programas de desarrollo del factor humano, con la
finalidad de adecuarlos a las nuevas exigencias mundiales. Sin lugar a dudas, existe un
gran reto: ¡EL DE LA CALIDAD DE LA FORMACIÓN DE LA GENTE! En todos los
ámbitos en donde se está formando se necesita una nueva reorientación que garantice la
capacitación de profesionales altamente competitivos, con calidad en el adiestramiento y,
que sobre todo estén orientados a una economía y cultura de servicio, sin perder de
vista que el "valor de un producto de desarrollo de factor humano, no se debe medir
por sus costes de transformación".
Lo que sí es importante es el valor de uso, es
decir, el valor agregado que aporta el capital intelectual y tendente a evaluar este
componente, todo proceso de aprendizaje debe dar respuestas a las siguientes inquietudes:
¿Permite que quien prescribe la formación disponga a su debido tiempo de las
competencias necesarias? ¿Son transferibles las competencias? ¿Cómo se pueden mantener
esas competencias? ¿Son posibles las conexiones entre las competencias? ¿Se produce un
número suficiente de competencias? ¿Permiten adquirir otras competencias? Fácilmente se
puede agregar un sin número de preguntas a las expresadas anteriormente, las cuales todas
podrían testimoniar, que en todo proceso de aprendizaje se debe preocupar por la calidad
y la satisfacción de las expectativas razonables de los clientes.
Los procesos de aprendizaje no se pueden contentar
con ser eficaces en relación con los objetivos formulados por los facilitadores, sino que
tienen que ser pertinentes con las necesidades de los clientes. Éstos en un sistema de
formación, no son un actor único y homogéneo, se trata en consecuencia de un
"sistema cliente" cuyas tres columnas principales son: a) los
"policy-markers" (la misión de éstos es adoptar o influir en las decisiones
que afectan a las políticas y orientaciones de los procesos de aprendizaje); b) los
prescriptores de la formación ( en este grupo se encuentran las actrices y actores que
pasan directamente solicitudes de acciones de desarrollo y capacitación para obtener las
competencias que requieren las organizaciones y las personas) y c) los participantes
(constituidos por las personas o grupos que, según las diferentes modalidades, están en
situación de adquirir o desarrollar su propias competencias (básicas y especiales)
individuales o colectivas. Y el primer grupo de los mencionados tiene la obligación de
identificar los índices de control de gestión, para evaluar durante todo el proceso los
siguientes elementos del proceso: calidad, pertinencia e internacionalización.
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