"El problema de medir la competencia
actual de los empleados, combinado
con los estilos radicalmente nuevos
de trabajo y modelos administrativos
y los obstáculos para la medición del
capital intelectual humano de una
compañía se hacen casi abrumadores"
L. Edvinsson y M. S. Malone
Como consecuencia de la alta y compleja competencia que ha
traído la economía globalizada, normalmente pueden encontrarse dos ejecutivos de los
niveles estratégicos compitiendo por ver quien obtiene los mejores resultados. Ambos se
enfrentan tendentes a lograr el máximo desempeño de sus respectivos equipos
organizacionales. Estos líderes en su afán de cada día ser más eficientes, se han
actualizado en las nuevas técnicas de trabajo, así como también de las nuevas
tendencias dentro de la formación gerencial, además que en esa búsqueda continúa de la
excelencia han mejorado continuamente la calidad y los procesos de sus respectivas
empresas. De igual forma han "descubierto", "redescubierto" y
"re-redescubierto" tanto a sus clientes internos, como a los externos. En la
organización de uno de ellos el equipo de trabajo está estructurado por dos jugadores de
1ª, muchos jugadores de 2ª y unos cuantos de 3ª. El otro líder tiene un equipo
integrado solamente por jugadores de 1ª; ha demostrado mucha perseverancia en el
reemplazo de todos los de 2ª y 3ª por otros de 1ª. Realmente ha estructurado un "equipo
de ensueño". Estimado lector, ¿Por cual de los dos apostaría UD. al
éxito? ¡EL TALENTO SIEMPRE TRIUNFA!
En referencia a esta realidad el Dr. P. Drucker afirma lo siguiente:
"La capacidad de tomar buenas decisiones en lo que concierne a las personas
constituye una de las últimas fuentes fiables de ventaja competitiva, pues son pocas las
organizaciones que sobresalen en este aspecto".
Diseñar el credo organizacional significa seleccionar el nivel del
compromiso y de la confianza de los trabajadores y por supuesto comprender claramente sus
esperanzas, sus sueños y sus aspiraciones. Esto se logra con mejores resultados si en la
organización hay jugadores de 1ª. El proceso hacia una mejor justipreciación de los
roles de la confianza y el compromiso en el rendimiento empresarial y la creación de
medidas confiables y bien comprendidas de la "tecnología blanda" de las
organizaciones debe ser iniciado por equilibrar la gran influencia que tienen en ellas los
índices financieros. Pero por otra parte se requiere la comprensión común de la forma
de afianzar la confianza y el compromiso, y particularmente el papel focal que representa
la equidad de los procesos de medición de la actuación de la gente. A pesar de todas
estas realidades, existen tratadistas sobre esta materia que aseguran que una medición
objetiva si se puede lograr. La parte central, es identificar y seleccionar los
componentes básicos para medir la productividad de los trabajadores y de las personas que
ocupan cargos en los niveles gerenciales y supervisorios, de igual forma determinar la
arquitectura organizacional necesaria e indispensable para brindar apoyo a dichos grupos,
y posteriormente ir caminando hacia nuevos horizontes en el futuro reciente, identificando
los cambios a medida que vayan sucediendo y establecer técnicas y herramientas comunes
para poder mensurarlos.
Skandia, compañía sueca de seguros y servicios financieros con la
intención de diseñar técnicas y herramientas para medir el Capital Intelectual Humano
(CIH), comenzó a mediados de la década pasada con los siguientes índices: 1º) Índice
de liderazgo (%); 2º) Índice de motivación (%). Estos dos primeros indicadores fueron
el resultado de un sistema de medidas: el índice FLINK, también diseñado por la empresa
mencionada anteriormente. El índice FLINK está estructurado por los elementos que
cualquier organización considera que contribuyen más a los Factores Claves del Éxito
(FCE) como son: a) clientes satisfechos; b) trabajadores satisfechos; c) personal motivado
y competente y d) gerentes de calidad asegurada y eficiente. En cada una de estas áreas
se formulan metas y objetivos estratégicos organizacionales. Se diseña un instrumento y
se entrevista a los trabajadores. Tomando como base el resultado de dichas entrevistas
Skandia pudo establecer la calidad de la gerencia y el nivel de motivación de los
trabajadores en relación con las metas y los objetivos estratégicos formulados; 3º)
Índice de trabajadores facultados. Para la implantación de este indicador Skandia
contrató los servicios externos del Instituto Sueco de Investigación de Opinión
Pública para hacer la encuesta a los trabajadores. Los factores estudiados fueron los
siguientes: a) motivación; b) apoyo dentro de la organización; c) responsabilidad y
autoridad para actuar y d) competencia.4º) Número de trabajadores; 5º) Número de
empleados/número de empleados en alianzas; 6º) Rotación de empleados (%); 7º) Promedio
de años de servicio en la organización; 8º) Número de gerentes; 9º) Número de
mujeres gerentes; 10º) Gasto de entrenamiento/empleado; 11º) Promedio de edad de los
empleados; 12º) Proporción de empleados menores de 40 años (%) y 13º) Tiempo de
entrenamiento (días/años).
Todo lo expresado anteriormente reclama la siguiente interrogante: ¿Es
esto suficiente para atraer y mantener el capital intelectual humano (jugadores de 1ª) de
la organización moderna? La respuesta es un contundente ¡NO!, pero si ayuda mucho en el
proceso de seleccionar y emplear a jugadores de 1ª y poder medir el desempeño de ellos
en sus respectivas organizaciones.