"LA CANASTILLA MÁGICA DEL
MENDIGO" (*)
"El comportamiento es el componente
de una actitud. Una intención de
comportarse de cierta manera hacia
alguien o hacia algo"
S.P. Robbins
"El pensador crea con sus pensamientos; ésta es una de las
verdades fundamentales que tienes que entender. Todo lo que experimentas es creación
tuya. Primero lo creas, después lo experimentas y luego te quedas atrapado en la
experiencia, porque no sabes que la fuente de todo está en ti".
Un mendigo llamó a la puerta de un emperador a primera hora de la
mañana. El emperador iba a salir a dar un paseo matutino en su precioso jardín: de no
ser por esta circunstancia hubiera sido difícil que el mendigo pudiera encontrarse con
él. Pero en ese momento no había ningún guardián que lo impidiera.
El emperador dijo: ¿Qué quieres?
- ¡Piénsatelo dos veces antes de preguntar eso! Dijo el mendigo.
El emperador nunca había visto antes a un hombre tan fiero; había
batallado en la guerra, había obtenido grandes victorias y había dejado claro que no
habría nada más poderoso que él, y de repente este mendigo le dijo: "¡ Piensa dos
veces lo que dices porque puede que no seas capaz de realizar mi deseo!" El rey dijo:
- "No te preocupes, déjalo por mi cuenta; ¡pide lo que quieras y se
realizará!".
- Ves este cuenco de mendigar, -dijo el mendigo-, ¡quiero que se llene! No me importa de
qué, la única condición es que se llene, que esté lleno. Aún estás a tiempo de decir
no, pero si dices que si, estás tomando un riesgo.
El emperador se puso a reír. Un cuenco de mendigar
¿y me estás
dando una advertencia?
Le dijo a su ayudante de cámara que llenase el cuenco de diamantes
para que aquel mendigo se enterase de a quién estaba pidiendo.
El mendigo volvió a decirle: -Piénsalo dos veces-. Y pronto empezó a
quedar claro que el mendigo tenía razón, porque en el momento en que se vertían los
diamantes en el cuenco, desaparecían.
Los rumores se extendieron inmediatamente por toda la capital y miles
de personas se acercaron a observar lo que pasaba. Cuando las piedras preciosas se
acabaron, el rey dijo: "Traed todo el oro y la plata, ¡traedlo todo! Mi reino e
incluso mi integridad están amenazadas".
Pero antes de llegar la noche había desaparecido todo y sólo quedaban
dos mendigos, y uno de ellos había sido emperador.
Entonces el emperador dijo: -Antes de pedirte perdón por no escuchar
tus avisos, por favor dime el secreto de este cuenco de mendigar.
- No hay ningún secreto dijo el mendigo. Lo he pulido de manera que aparezca un
cuenco, pero es una calavera humana. Todo lo que eches dentro de ella desaparecerá.
¡"La historia es tremendamente significativa"!
¿Has pensado alguna vez en tu propio cuenco de mendigar? ¡Todo
desaparece! El poder, el prestigio, la respetabilidad, la riqueza, -todo desaparece y tu
cuenco sigue con la boca abierta, pidiendo más-. Y ese "más" te aleja del
presente.
El deseo, la añoranza de otra cosa te aleja de este momento.
Sólo hay dos tipos de personas en el mundo: la mayoría de ellas
corren detrás de sombras, sus cuencos de mendigar seguirán con ellos hasta que se vayan
a la tumba. Y una pequeña minoría, uno entre un millón, que deja de correr, abandona
todos los deseos y no pide nada; y de repente lo encuentra todo dentro de sí.
(*) Este artículo lo he bajado de Internet y el mismo lo escribió
Marco A. Guizar P.
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