"Un control en exceso contribuye a
que la gente sospeche que las actividades
de control constituyen tan sólo una
táctica para presionarlas a actuar
de acuerdo con las intenciones
subyacentes y no reveladas del autócrata"
ChP
Desde el punto de vista conductual, el concepto de
frustración, está íntimamente ligado a la no consecución repetitiva de alguna meta
prevista. Por ejemplo el comportamiento humano está directamente ligado con la
motivación y, ésta por supuesto con la meta. Muchos especialistas en esta materia han
diseñado diferentes esquemas motivacionales, asociados con las metas a lograr. Uno de
ellos es el clásico esquema de Hersey-Blanchard en donde expresan que habiendo un motivo,
se debe identificar el incentivo que lo satisfaga, en términos de consecución del mismo
mediante la selección de un comportamiento, que puede ser una actividad hacia una meta
que no garantiza la consecución de la misma y es el momento cuando comienzan
a presentarse los momentos frustrantes debido al comportamiento infructuoso, que son
totalmente contrarios a los fructuosos que aseguran en todo momento el logro de la
actividad meta, es decir la deseada y esperada.
Por su parte el especialista E. Soto, experto en comportamiento
organizacional ha esquematizado el proceso "motivación-meta" de la siguiente
manera: se comienza por una necesidad interna, la cual produce cierta presión en el
organismo, que normalmente excita vía electro-química las estructuras nerviosas y
reclama un estado energetizador, causante fundamental del comportamiento orientado hacia
la mejor meta que satisfaga la necesidad interna inicial o la respuesta puede ser
bloqueada (frustrada). En consecuencia la frustración es el bloqueo que experimenta la
conducta de una persona hacia una actividad meta u objetivo determinado.
Por las ideas expresadas en los párrafos anteriores la motivación es
un proceso encubierto y cíclico, en donde se debe tener muy claro la diferencia entre
necesidad e incentivo, por cuanto es clave para explicar y entender el comportamiento.
Los psicólogos y sociólogos, cuya preferencia profesional es el
estudio y compresión del comportamiento humano en las sociedades le han dado una
importancia relevante al concepto de frustración en las investigaciones de los problemas
humanos en el entorno de la sociedad civil y al rediseño de las acciones correctivas
tendentes a la reducción de dichos problemas de frustración. Y es precisamente en los
escenarios sociales, en donde el sistema de tensiones entre las racionalidades está en
desequilibrio, y dominan algunas tensiones arbitrariamente sobre otras, la situación se
presenta muy inestable o mejor dicho de un equilibrio inestable, reafirmándose que cuando
se problematiza la relación entre las distintas racionalidades en juego, se pasa a
percibir la situación como de manifiesta inestabilidad, cuando se presenta esta
situación se está administrando lo que los expertos llaman un cambio destructivo, con
pérdida total de la identificación y de los valores de la sociedad. Es el momento cuando
comienzan a aparecer los procesos frustrantes.
La frustración puede ser causada entre otras por las siguientes
razones: a) internas: las competencias deficientes que pueden impedir la satisfacción de
las necesidades de prestigio; a través del deseo de obtener un desarrollo social
sostenible y duradero o también puede suceder la ausencia de los principios democráticos
fundamentales en términos de la administración coercitiva de los poderes (ejecutivo,
judicial y legislativo), debido al estilo autocrático de los líderes que ejercen
función de poder en un momento dado; y b) externas: dificultades políticas, económicas,
resistencia de los actores (oficialistas y no oficialistas) de los escenarios sociales,
cambios violentos de normas y reglas establecidas. Sin temor a equivocaciones todo
problema por muy sencillo que se presente es frustrante. Sin lugar a dudas que este
proceso endocrino negativo, produce endorfina negativa en un grado tal que ésta domina
sobre la razón, trayendo como consecuencia un cambio actitudinal en el sentido de
desviarlo del objetivo de solución de la problemática planteada, que debería ser la
línea de progreso en que se basa la tendencia de todo desarrollo humano y social.
La frustración y la motivación se caracterizan como dos orígenes
distintos de la acción de los miembros de una sociedad. Mientras que la motivación
emplaza a la conducta al objetivo de solución del problema, la frustración la orienta
hacia el desagravio de la propia frustración. Las sociedades relativamente libres de
situaciones de frustración están dirigidas por líderes que "buscan y
señalan" los mejores caminos del progreso colectivo y para quienes algo nuevo
reclama algo mejor. Por el contrario en las sociedades con elevado índice de
frustración, los líderes no solamente le temen a lo "nuevo", sino que se
refugian en las conductas totalitarias, rutinarias, impositivas; estimulando un clima de
hostilidad respecto a todo aquello que suponga un cambio innovativo y creativo.
Entre los diferentes tipos de conductas que se manifiestan durante la situación de
frustración provocada por los líderes autocráticos, está la teoría psicoanalítica,
que no se refiere a la conducta frustrada, sino a los "mecanismos de defensa",
como procedimientos del conglomerado, comprometidos o no con la situación; para superar
la ansiedad, siendo un estado tan crítico que difícilmente se puede mantener por mucho
tiempo (No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista). Otra de las conductas
que normalmente surgen en los procesos frustrantes es la agresión, la cual se asocia con
la emoción de la ira, desempeñada por los líderes causantes de la situación
problemática, la cual representa una forma de ataque contra grupos de personas, ideas,
objetos o situaciones.