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GANAR-GANAR

Una Nueva Era:
"Necesitamos a seres
que sepan dónde están las heridas,
que conozcan el fondo del dolor
y que sepan poner el dedo en la llaga,
tanto con suavidad, como con justicia
"
P. Bosmans

Muy pocas personas viven solas y logran resultados solas; la excepción a esta regla se podría apreciar en unos pocos de los grandes artistas, de los grandes científicos o de los grandes atletas. La gran mayoría de las personas son exitosas por cuanto han aprendido a trabajar triunfalmente con sus semejantes, independientemente de sus respectivos modelos mentales; y -sin lugar a dudas- son eficaces gracias a la colaboración y participación de sus semejantes. A esta realidad hay que agregarle la siguiente máxima del gran filósofo Aristóteles, quien expresó lo siguiente: "El hombre solo no se concibe, por cuanto es una bestia o un genio y tiende más hacia lo primero". Esto es una verdad. Hoy día por medio del liderazgo participativo, se acepta que los tres componentes de éxito son los siguientes: a) un proceso de comunicación interpersonal eficiente; b) una alta cooperación y c) una alta participación. En este mundo globalizado, que cada día es más competitivo; la creación de estos escenarios son necesarios e indispensables, trátese de naciones, organizaciones o de personas. En estos entornos los líderes tienen la responsabilidad de asumir el establecimiento de unas relaciones venturosas y sanas en todos los actores y actrices de dichos contextos, porque si no lo logran van directamente a la desaparición.

Cuando se trata de los procesos comunicacionales, no se puede perder de vista que los humanos, por naturaleza intrínseca; son seres transaccionales por excelencia y que la mitad de su energía y mucha de su seguridad personal se pierde a causa de la incapacidad para comunicarse o negociar sin problemas. Estas circunstancias resultan especialmente ciertas en los momentos de conflicto o dilema. La resolución de conflictos es importante en una sociedad en la que el cambio acelerado ha producido y cada vez creará más tensión. Las naciones, pueblos, vecinos, familias, gremios, etc; -como consecuencia de una nueva visión mundial- han venido tratando de eliminar sus viejos antagonismos (por supuesto como siempre hay sus excepciones) y la mediación se está convirtiendo en una norma. Si los líderes, tanto políticos como corporativos, quieren ser ganadores han de aprender tanto a controlarse como a dirigir a aquéllos que no son capaces de comunicarse con facilidad. Ese aspecto comunicacional va muy unido a la cooperación y a la participación. Entendiéndose la primera como la medida del nivel (alto o bajo) de la voluntaria contribución demostrada por una persona o grupo en virtud de su deseo de alcanzar metas tanto personales como organizacionales en común. Mientras que la participación es aquella aportación en la cual un líder comparte con sus más cercanos seguidores, información de interés en común, responsabilidad y decisiones o ambas. La participación se utiliza normalmente para determinar la forma como se debe reafirmar un estilo de comportamiento eficaz, cuáles son las responsabilidades y rol de cada quien y cuáles deben ser las metas y objetivos a alcanzar.

Dependiendo de las competencias del líder para implantar estas tres variables, se establecen en cualquier escenario los siguientes cinco tipos de transacciones: a) "ganar-perder". Este modelo es característico de los líderes autocráticos, que quieren poner "a raja tabla" su criterio, existe muy poca colaboración, pero mucha imposición, la comunicación es totalmente descendente y de muy poca retroalimentación. El líder es muy egocéntrico, centrado en sí mismo, dominante, dirige el entorno desde su propio centro. Utiliza el conflicto, la ira y las pugnas para inspirar y presionar a las personas para lograr sus objetivos personales; b) "perder-ganar". Este modelo es impuesto por un estilo de liderazgo nominal, en donde existe mucha cooperación, pero muy poca participación, los seguidores establecen un estilo de comportamiento de "ovejas", se dirigen hacia donde quiere el líder, el comportamiento es muy sumiso y la comunicación también es descendente; c) "perder-perder". En estos escenarios no existe cooperación, ni participación. El "líder" es impuesto y por tal motivo no tiene poder ni autoridad para la conducción, en consecuencia existe en sus más bajos niveles la cooperación y la participación; d) "ganar-perder/perder-ganar". Es el entorno impuesto por un líder político, que siempre trata de equilibrar y manipular a sus seguidores para mantener los nexos de autoridad y poder equitativos y controlados en el centro de los escenarios, decide con base a las circunstancias convenientes del momento y los procesos de comunicación, así como también la cooperación y participación están condicionadas a esos momentos y e) "ganar-ganar". Estos escenarios se logran por medio de un liderazgo participativo, que -dicho sea de paso- es el más difícil de implantar. El líder actúa como centro de información y ejerce un mínimo control, impregna a sus más cercanos seguidores un alto sentido de responsabilidad y les estimula su buen juicio para que se hagan las cosas que tienen que hacerse y de la mejor manera. Es un liderazgo integral.

En los escenarios en donde quiera implantarse este modelo de "ganar-ganar" que significa: "Yo quiero ganar; pero que tu también ganes", se debe administrar inteligentemente la clásica Teoría Y" de McGregor y la nueva herramienta gerencial del "empowerment", que esta última es la capacidad para facultar a los seguidores, para que descubran y pongan en práctica sus aptitudes más competentes. Como "modelador de conducta" el líder de estos escenarios tiene que ser un estratega en toda la extensión de la palabra, por cuanto debe comunicar siempre la visión y la trayectoria hacia delante y no complicada, además ha de ganarse el respeto por la claridad de la imagen global, así como también ha de estimular y desarrollar la formación de equipos autónomos de alto desempeño para alcanzar, por medio de los mismos; resultados superiores por cuanto existe una gran motivación de parte del conductor del equipo.

Los líderes nacionales -tanto públicos como corporativos- en estas nuevas realidades sociales, económicas y políticas deben garantizar por encima de todo el establecimiento de estos escenarios de: "GANAR-GANAR". ¡VENEZUELA LES ESTARÁ ETERNAMENTE AGRADECIDA!