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EL COMPORTAMIENTO
COOPERATIVO

"El sujeto adopta un comportamiento
cooperativo cuando su objetivo es
buscar y encontrar la mejor solución
entre todos los participantes"
S. Lazzati

Las sociedades exitosas requieren de los ciudadanos que no se conformen solamente con cumplir sus deberes usuales, sino que desarrollen un comportamiento por encima de lo esperado, por cuanto con las nuevas exigencias de esta "aldea global" en donde los requerimientos actitudinales cada día son más complejos debido a que con las alianzas estratégicas entre naciones y corporaciones mundiales los estilos conductuales se determinan por la efectividad en los equipos de trabajo, en donde la flexibilidad es crucial. Los países que han venido utilizando triunfantemente la integración como una herramienta estratégica de sobrevivencia, necesitan personas que practiquen diligencias de "buena ciudadanía", como por ejemplo: hacer reflexiones e indagaciones constructivas sobre sus comunidades, fundamentalmente en las labores sociales; así como también establecer modelos de cooperación y colaboración efectivos entre los grupos humanos, evitar a como dé lugar los conflictos y confrontaciones -elementos característicos de los escenarios autocráticos- entre ellos, tratar con demasiado cuidado las propiedades tanto colectivas como las privadas, respetar el espíritu y la letra de las reglas y normas legales y tolerar inteligentemente las ocasionales imposiciones y de algunos fastidios que pueden traer en un momento dado estos tipos de escenarios.

Estos componentes indispensables y necesarios de las sociedades exitosas son copiados en las estructuras de las organizaciones y/o instituciones existentes en dichos países; al fin y al cabo, toda sociedad humana es una organización (independientemente de ser informal o formal, ordenada o desordenada): esto es algo que conviene comprender. En consecuencia, quieren y reclaman de trabajadores que estén dispuestos a implantar los estilos conductuales expresados en el párrafo anterior y que nunca aparecen en las descripciones de cargo.

Los resultados de las investigaciones de este tipo de comportamiento indican que las naciones, las organizaciones y/o instituciones que tienen este tipo de personas superan con creces sus metas planificadas de logro a las que no los tienen. Esto se alcanza mediante un estilo de comportamiento cooperativo donde existe una alta influencia tanto individual como de los demás. Mientras que en otros escenarios, tanto públicos como privados, en donde prevalece un ambiente autocrático, el estilo de comportamiento es: ¡EL DOMINANTE!

En los escenarios en donde despunta el estilo de comportamiento cooperativo, las personas están conscientes de que es muy importante maximizar tanto la influencia personal como la de los demás. En estos ambientes, la gente no condiciona su aporte individual y, -bajo motivo alguno- pretende: "imponer su voluntad", "salirse con la suya" o "ganar todo tipo de confrontación". Este comportamiento reclama la gestión de dos tipos de cualidades personales, como son: la asertividad y la receptividad. De acuerdo con los especialistas del comportamiento humano, consideran que estas cualidades son los lados opuestos de la misma moneda. Son estilos de actuación muy abiertos, interactivos y -sobre todo- con un objetivo muy claro: analizar y resolver de la mejor manera posible las situaciones de contingencia que se puedan presentar y, que cada experiencia sirva de aprendizaje inteligente para todos los actores de esos ambientes, esta realidad se debe a que existe una integración exitosa. Mientras que en los ambientes autocráticos los miembros de esas comunidades no logran integrarse, por cuanto están muy alejados de la asertividad y en todo momento demuestran una conducta muy agresiva, este último estilo manifiesta una alta preocupación de las personas por estar muy encima del resto o por ganar. Por otra parte el estilo no asertivo pone en evidencia una necesidad de ser aceptado por imposición, minimizando las posibilidades de armonía, de interacción y en vez de eso lo que estimula es la confrontación; en consecuencia, la conducta agresiva (la dominante) y la no asertiva pueden integrarse fácilmente, trayendo como consecuencia mucha inseguridad, actitud defensiva y baja autoestima. En otra palabra: ¡MEDIOCRIDAD!

Los tratadistas en este tema consideran que la conducta asertiva está orientada básicamente en las competencias y objetivos personales sin dejar a un lado a los demás. Caracterizándose la misma por un estilo altamente efectivo, eficaz y eficiente en los procesos de administrar la comunicación y la información, expresando siempre una necesidad o expectativa, identificando los posibles resultados en términos positivos y/o negativos. Como complemento de esta conducta, está la receptiva, la cual se enfoca hacia los recursos y objetivos de los demás, sin que esta realidad represente una minimización del aspecto individual; entonces, significa en todo momento la demostración del entendimiento y modificación de la conducta propia. De igual modo, los estudiosos de esta importante área del conocimiento, señalan que hay que establecer una clara distinción entre la conducta asertiva de la agresiva y de la conducta receptiva de la no asertiva.

El especialista M. E. Shaw en referencia a la idea expresada anteriormente comenta lo siguiente: "La conducta agresiva se centra en los recursos y objetivos del sujeto, pero de una manera que menosprecia a los demás. Y la conducta no asertiva se centra en los objetivos y recursos de los demás, pero de una manera que desmerece al propio sujeto". De esta expresión, se puede llegar fácilmente a la siguiente conclusión: "la conducta asertiva es distinta de la receptiva, y la manera para exponenciar a cualquiera de las dos es dar un adecuado lugar a la otra"

En los ambientes en donde impera el comportamiento cooperativo, se tiene como misión fundamental ser más y más asertivo, lográndose este objetivo mediante un estilo altamente receptivo y viceversa. Esto es posible, solamente en los escenarios democráticos.