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NOS ENCANTAN LOS ERRORES
"En cualquier negocio, las cosas salen
mal de vez en cuando. Es apenas lógico,
porque quienes intervienen
son seres humanos"
J. Mitchell
En esta sociedad de la revolución informática en
donde las nuevas técnicas de la información y comunicación son necesarias e
indispensables para la transmisión de conocimientos, la cual es un procedimiento de vital
importancia para la sobrevivencia organizacional, en donde compartirlo es fundamental para
el desarrollo y capacitación de los colaboradores más cercanos, por cuanto el rol de
educador de los nuevos líderes, es cada día más significativo. Sin embargo en las
organizaciones e instituciones, siempre formadas por el factor humano, existe la
posibilidad latente de cometer errores. Es -entonces- cuando la mayor parte de las
empresas se ponen a la defensiva. ¿Cómo se puede cubrir el error?¿A quién se le echa
la culpa?¿Cómo simular que nunca sucedió?
Para administrar esta compleja situación, los
líderes exitosos, cuya visión como tal tiene una nueva orientación en cuanto a su
función pedagógica, están muy conscientes que un error es un gran maestro y como tal,
debe servir para que de esa situación se aprenda a "no cometer más" ese mismo
error. En el mundo organizacional esta idea es tan importante que al hecho de caer en un
mismo error se le denomina "equivocación": puede desarjase pasar por alto
(perdonarse) un error, pero una equivocación: NO. Por esto, no se acostumbra catalogar un
primer error (falta, pifia, disparate, burrada) como una "equivocación". Los
tratadistas en diagnóstico organizacional creen que esos son justamente los momentos en
donde hay que mostrar de qué pasta está hecho el líder involucrado. Con esta nueva
perspectiva de que el liderazgo no solamente es dirigir, sino también involucra educar a
los seguidores y nunca deben considerar los errores como problemas, sino
más bien como retos y oportunidades. Se debe reconocer que se
pueden establecer vínculos muy sólidos cuando las personas involucradas en tal
situación se recuperan de ese error y superan las expectativas de aprendizaje. Por eso,
cuando al líder se le presenta este tipo de situaciones, se esfuerza todavía más, no
sólo para aprender de esa realidad, sino asegurar que ese mismo error no se cometa otra
vez. Quien proceda distintamente, está mostrando ignorar estos conceptos modernos.
En este nuevo liderazgo orientado hacia el proceso
de transmitir de la mejor manera el conocimiento necesario para que las cosas se hagan
bien desde la primera vez, se memorizan todos los intentos anteriores en el orden de ideas
de garantizar al máximo la minimización de la ocurrencia de errores. Cuanto más sólida
sea la relación entre el líder y sus seguidores, mucho más fácil será la
recuperación. Al fin y al cabo las transacciones sanas (encaminadas hacia
"ganar-ganar") reafirman una comunicación franca y abierta, sin mencionar el
perdón. Cuando se subcontratan terceros, se está sembrando semillas en escenarios en
donde la frecuencia de errores se presenta con un mayor índice, por cuanto se está
arriesgando la seguridad de la ejecución de la tarea y puede estarse aportando al poco
control sobre la misma. Cuando se comete un error, todas las personas relacionadas con la
situación -clientes internos y externos- difícilmente olvidarán la falla, pero lo que
más recordarán será el esfuerzo que se hizo para enmendarla.
Tal vez el título de este espacio: "Nos
Encantan los Errores", en las primeras de cambio, puede ser percibido como algo
absurdo, pero eso es verdad y debe formar parte esencial de una cultura basada en un
aprendizaje inteligente, en donde el error -no frecuente- es la herramienta estratégica
de superación. La razón es muy sencilla, ante todo: ¡Nadie es perfecto! Y, por otra
parte, los "actos heroicos" sólo son posibles cuando se cometer errores. James
Joyce escribió en una oportunidad, refiriéndose a los errores como:"portales
de descubrimiento", frase que a muchos especialistas del área cognitiva les
agrada mucho, por cuanto están muy conscientes de que los errores -en la mayoría de las
veces- es la mejor manera de aprender algo nuevo y realizar los ajustes necesarios para
mejorar los estilos actitudinales de las personas hacia la búsqueda de la excelencia,
trayendo como consecuencia un mejor producto (bien o servicio) en el futuro. Sin embargo,
son completamente inútiles si las personas no aprenden de ellos, pero si educan: son sumamente
valiosos.
Toda esta nueva filosofía organizacional reclama
diseñar una estructura de una "Organización-Comunicante", donde impere un
proceso comunicacional: abierto, flexible, espontáneo y con un significante claramente
expresado y soportado por los valores y principios de: la honestidad y la sinceridad, para
que el proceso de aprendizaje inteligente sea participativo y comprometedor.
Las ideas expresadas en los párrafos anteriores no
deben ser malentendidas. Bajo ningún motivo se pretende estimular a las personas a tener
errores (entre ellos: fallas, deslices, injusticias, descuidos, distracciones,
incorrecciones, etc) intencionales, a pesar de que los escenarios en donde normalmente se
actúa están llenos de éxitos y fracasos, de perfección y de imperfección, cosas
buenas y malas, y las personas nunca sabrán a ciencia cierta donde están ubicadas en ese
espectro si no se atreven a ensayar nuevos modelos, ideas, colecciones, gente, programas,
negocios, etc. En el trayecto, sin temor a dudas, se cometerán algunos errores, los
cuales deben constituirse en grandes maestros y no perder de vista que: ¡ES
IMPOSIBLE GANAR SIEMPRE! |
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