comphum.jpg (11704 bytes)



FELIZ AÑO 2007

"Cuando pierdo la esperanza, recuerdo
que a lo largo de la historia, la verdad
y el amor siempre ganaron. Siempre
ha habido tiranos y asesinos y durante cierto
tiempo parecieron invencibles, pero
al final siempre cayeron, mantengan
esto en mente. ¡Siempre!"
M. Gandhi

 Bienvenidos a Gerencia en Acción, éste es el primer escrito de este año 2007 y por tal motivo debemos reflexionar acerca de algunos aspectos fundamentales de lo que se denomina visión de futuro. Pero ante todo quiero enviarles (junto al equipo humano que labora conmigo en este espacio) a todos nuestros consecuentes lectores un caluroso saludo esperanzado de que los tiempos de Pascuas y de Año Nuevo, hayan sido de un profundo y sincero amor entre los seres más queridos y junto a uds. rogamos al Señor para que sus planes se cumplan a cabalidad.

Normalmente en los primeros días de cada año, un porcentaje importante de la gente hace planes de mejoras muy interesantes y en esta oportunidad los venezolanos estamos viviendo algo inédito ocurrido en el pasado mes de diciembre como fue: la reelección por primera vez de un presidente en ejercicio de sus funciones.

Con esta reafirmación del contexto social-político-económico venezolano establecido desde los últimos ocho años, reclama hoy más que nunca, en primer lugar de los conductores de este país, (incluyendo aquí a los dirigentes empresariales y sindicales) a establecer un estilo de inclusión (taxonómico) en todos sus actos y debería prevalecer el estilo de "ganar-ganar" por medio de una visión de futuro compartida (De acuerdo a las últimas alocuciones del recién reelecto Presidente, pareciera ser que el estilo que imperará será el de la exclusión y la confrontación -diacrítico-).

 

Los máximos líderes del oficialismo, del empresariado y del sector sindical y gremial, en estos primeros días del año deberían sentarse en una mesa de dialogo franco, sincero y abierto soportado y tratar de responder la siguiente inquietud: ¿cuál es el país que deseamos los venezolanos? y seleccionar e identificar los aportes que cada sector debe dar por medio de un compromiso garantizado. Eso significa tener una visión de futuro compartida. Una visión compartida no es una idea. Ni siquiera es una idea tan importante como la libertad. Es una fuerza en el corazón de la gente, una fuerza de impresionante poder.

Puede estar inspirada por una idea, pero es tan convincente como para lograr el respaldo de más de una persona y cesa de ser una abstracción. Es realística, alcanzable, la gente comienza a verla como sí existiera. ¡Pocas fuerzas humanas son tan poderosas como una visión compartida!

En el nivel más simple, una visión compartida es la respuesta a la siguiente pregunta: ¿Qué deseamos crear? Así como las visiones personales son imágenes que la gente lleva en la cabeza y el corazón, las visiones compartidas son imágenes que lleva la gente de una organización o de un país. Crean una sensación de vínculo común que impregna a toda organización y brinda coherencia a actividades dispares.

Estamos al comienzo de un nuevo período y -sin lugar a dudas- son momentos estelares para que cada ciudadano de esta sociedad piense sinceramente entre otras en las siguientes inquietudes: ¿Cuál ha sido mí mejor aporte como ciudadano? ¿Cuáles han sido los momentos en los cuales no he actuado sanamente? ¿Cuál es el nivel de calidad de mis relaciones con mis semejantes? ¿Estoy dispuesto a dar lo mejor de mí? ¿He aprendido a reestructurar mi modelo mental y mi dominio personal? Sin una sana participación de todos los ciudadanos, nunca se construirá la Venezuela exitosa y competitiva del Siglo XXI.

Debemos rogar al Señor Todopoderoso que se acabe el estado de guerra y de inseguridad que se vive actualmente, que regresen los capitales -muy difícil después del anuncio de la nacionalización de algunos sectores de la industria privada- para que haya más inversión y -por supuesto- mayores y mejores oportunidades de trabajo seguro y estable. Que el sub-sistema educativo venezolano se ofrezca cada día más exigente y garantice la calidad óptima, para que el producto final de dicho sub-sistema sea altamente competitivo a nivel mundial.

Por las ideas y conceptos antes mencionados, en estos momentos Venezuela reclama un liderazgo taxonómico es decir de inclusión, en donde todos los seguidores vean a sus líderes públicos, privados, gremiales y sindicales con un vínculo en común, con la intención muy sana de crear una Venezuela altamente competitiva y que tenga prestigio a nivel mundial. Los líderes de los diferentes escenarios sociales-económicos-políticos, deben deponer su actitud de intransigencia y pensar más en el país que queremos y por el cual lucharon nuestros libertadores. ¡UNA VENEZUELA LIBRE, PRÓSPERA Y DEMOCRÁTICA!