LA LEY DE LA VICTORIA
"Cuando tienen presión, los grandes
líderes están a sus anchas. Lo que
hay dentro de ellos aflora a la superficie
.
Los líderes que practican la Ley de la
Victoria creen que sólo el éxito
es aceptable. No tienen un plan "B".
Eso lo mantiene en lucha"
De "La Ley de la Victoria"
A través de la historia, siempre ha
habido líderes triunfadores y líderes derrotados, y muchos tratadistas de la evolución
de la humanidad siempre se han preguntado las siguientes inquietudes: ¿Qué es lo que
separa a un líder que logra la victoria de uno que sufre derrotas? ¿Qué se necesita
para ser un ganador? Sin lugar a dudas, es muy difícil determinar con exactitud cuál es
la competencia puntual que separa al triunfador del perdedor. Los victoriosos, por tener
esta cualidad, tienen un cúmulo de competencias que lo saben utilizar sacándole el
máximo provecho de acuerdo a las circunstancias y a los momentos en donde tienen que
actuar; en consecuencia, cada estilo de actuación de ellos depende fundamentalmente de
las siguientes variables: 1) de él como persona; 2) de la situación o momento y; 3) del
seguidor que está involucrado. Esta realidad reafirma que cada situación es diferente y
que cada actuación y/o desempeño representa un gran desafío, pero no pierden de vista
que su objetivo fundamental es obtener la victoria. Lo que sí se ha podido comprobar por
medio de los resultados de las investigaciones acerca de los estilos de liderazgo es que
los líderes victoriosos comparten la incapacidad de aceptar derrotas y por ello se
formulan objetivos de éxito, de modo que analizan cómo debe ser su actuación para
garantizar la consecución de la meta del triunfo, y luego la buscan administrando todos
los recursos e insumos que tienen a su disposición.
Muchas de las siguientes inquietudes, siempre están
rondando los procesos de reflexión de los estudiosos de este apasionado tema acerca del
liderazgo: ¿Cómo alguien se convierte en un William Gate? ¿O un Walt Disney? ¿O un
Jack Welch? ¿O un Michael Jordan? ¿O una Madre Teresa? ¿Cómo una persona puede llegar
a ser tan buena en lo que hace que se niega a hacer otra cosa que no sea tener éxito, sin
importarle las circunstancias a las cuales se enfrenta? La respuesta contundente a la
última interrogante: ¡PRIMERO, HACER UN GRAN DESCUBRIMIENTO!
De los líderes exitosos mencionados en el párrafo
anterior la competencia en común, es que ninguno de ellos carecía de talento. Todos
demostraron y siguen demostrando que trabajan arduamente, pero la realidad demuestra que
el talento y un elevado principio moral no son suficientes para alcanzar el éxito, debido
a que existen muchas personas talentosas y muy dedicadas a su trabajo y nunca han
alcanzado el triunfo. En consecuencia, los resultados de dichos estudios reafirman que los
descubrimientos hacen la diferencia: no teniendo nada que ver con el cargo que se
desempeña; puede ser un líder o un seguidor; famoso o desconocido; poderoso o débil.
Muchas personas durante su existencia han tenido
momentos de derrotas y de muchas dudas en referencia a lo que quieren conseguir, en esas
difíciles circunstancias se sienten muy culpables de sus derrotas (son víctimas de sus
propias experiencias) y se transforman en "auto-perseguidores" creándose
verdaderos momentos de tensión y de una autoestima muy baja. Es decir "se comen por
dentro" y no ven salida para esa situación de fracaso, plateándose una lucha
interna de "auto-destrucción". Situación ésta debida fundamentalmente a que
no han hecho ningún "descubrimiento" que los ayude a salir de ese atolladero.
Expresado de otro modo: no tienen capacidad de elegir si van a dejar o no ese camino de
destrucción.
Cuando la persona hace el "descubrimiento"
su vida cambia radicalmente. Las prioridades se transforman completamente. Tienen
capacidad de observar retrospectivamente su vida e identificar las victorias más
importantes y atribuir cada una de ellas a un descubrimiento personal que las precedieron,
debido a que: "la victoria es precedida por un gran descubrimiento".
Además, la victoria es posible a pesar de las circunstancias insuperables.
La mayoría de las personas derrotadas cree que los
ganadores logran éxito porque todo les resultó más fácil o porque tienen suerte, o
porque tienen talento, nacieron en la familia y en el entorno adecuado y quién sabe
cuantas opciones más; en otras palabras, sus circunstancias eran mucho mejores. Todas
estas expresiones son evasivas de las personas "no-ganadoras". La gente que
logra éxito suele hacerlo a pesar de terribles desventajas y miserables eventos, por
cuanto tienen una meta personal claramente definida como es la consecución triunfadora de
su(s) objetivo(s) de vida. Además la mayoría de los líderes exitosos se han
desarrollado siguiendo la influencia y dirección de otro líder con las mismas
características.
Realmente, no importa qué circunstancias enfrentan
los líderes o cuántos obstáculos deban vencer. La victoria siempre es posible. Pero,
primero, los líderes deben estar dispuestos a enfrentar el peor de sus enemigos: ellos
mismos. |