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PERFECCIONAR EL DESEMPEÑO COMPETITIVO

"Llegamos al tema de la competitividad
desde la perspectiva de personas que
estudian la dinámica y eficacia
de las organizaciones"
D. A. Nadler

Para ser plenamente eficaz, toda actividad de formación en la empresa requiere que previamente se haya definido una política general y se haya establecido un plan sistémico que abarque todos los niveles y ámbitos de la organización con la misión de perfeccionar el desempeño competitivo tanto en forma individual como en equipo. La conceptualización de una guía general en la empresa debe conducir a la identificación de las funciones necesarias que hay que asegurar para el logro de los objetivos de dicha política. A su vez, cada una de dichas funciones exige el aprendizaje y ejecución de varias tareas –la formación de multihabilidades- propias de cada posición. La atribución de las distintas funciones a diferentes personas debe hacerse tomando en cuenta las tareas que cada función supone y basándose en la personalidad de cada trabajador, sus conocimientos, su experiencia y sus intereses, entre otros factores, para asegurar los medios para perfeccionar el desempeño competitivo.

Se pueden hacer todos los esfuerzos teóricos para cumplir con los objetivos propuestos, sin embargo puede ocurrir que el personal implicando no ejecute bien las tareas correspondientes a las funciones que tienen asignadas: Porque no PUEDE, porque no SABE y porque no QUIERE. Lo que los trabajadores PUEDEN hacer depende esencialmente de sus APTITUDES. Lo que SABE hacer, de sus CONOCIMIENTOS. Lo que QUIERE es el fruto de sus ACTITUDES, función de sus motivaciones más o menos conscientes. Como se mencionó en líneas anteriores el objetivo fundamental de los programas de formación industrial consiste en: perfeccionar el desempeño competitivo, se cumplirá siempre que se consiga situar en cada posición del proceso a la persona que: PUEDA, SEPA Y QUIERA, realizar satisfactoriamente las expectativas conductuales del cargo que ocupa.

La relevancia de los procesos de formación para perfeccionar el desempeño competitivo es debido a que de acuerdo a los expertos en economía, mencionan que la humanidad ha ingresado en un período de competencia económica internacional intensificada. Aunque esta rivalidad mundial no se expresa violentamente en campos de batalla, sigue siendo un verdadero conflicto con profundos intereses. Estas confrontaciones producen disminuciones tangibles en términos de puestos de trabajo que desaparecen, compañías dañadas o destruidas e industrias abandonadas. En Venezuela esta realidad, sin temor a equivocaciones, es crítica. Esto significa que cada país debería preocuparse mucho, e incluso obsesionarse, con la viabilidad y eficacia de sus respectivas empresas. Exige que los líderes y planificadores –sobre todo los venezolanos- deben tener una perspectiva más internacional.

Como consecuencia de lo expresado en los párrafos anteriores los líderes venezolanos, tanto públicos y privados; deben orientar su mira en los factores endógenos que convierten a las organizaciones –del sector público y privado- en competidores exitosos. Sin lugar a dudas no se puede reflexionar sobre el tema de competitividad sin mencionar los factores externos –nacionales e internacionales- que influyen sobre la eficacia competitiva.

Entre los factores que pueden condicionar la competitividad en el ámbito mundial, de acuerdo con N. A. Nadler, figuran los siguientes: a) existen ciertos elementos estructurales del entorno que pueden dificultar la competencia internacional. Estos incluyen los modelos cambiantes de propiedad; la dinámica y las expectativas de los mercados de capital y los objetivos de los inversionistas institucionales; b) ciertos factores políticos pueden obstaculizar los esfuerzos por competir a nivel mundial -¿el caso Venezuela?-. En particular el autor se refiere a las crisis en la educación, a la falta de una política industrial explícita y a ideas anticuadas sobre la ley antimonopólica; c) existen factores económicos que imposibilitan el acceso de las firmas a los fondos necesarios para sostener sus iniciativas competitivas y d) ciertos factores político-económicos internacionales, como por ejemplo la conducta de los países desarrollados, hacen que la competencia sea muy dispareja.

Bajo este panorama surge la siguiente inquietud: ¿Cómo se puede construir una organización mucho más eficaz y, por lo tanto, significativamente mejores competidores internacionales?. Un requisito básico para el éxito competitivo son las estrategias viables. Entre las que deben incluirse figuran los procesos de educación, formación y capacitación. Los mejores competidores mundiales, en particular los japoneses, han sido notablemente superiores en su capacidad para poner la mira y generar impulso estratégico en un lapso de pocos años. Identificaron blancos claros y objetivos específicos. Mantener un trabajo estratégico sobre la calidad puede marcar una diferencia significativa en la capacidad para competir dentro de los escenarios internacionales, y puede permitir que las compañías recuperen su participación en el mercado. Las organizaciones han logrado estos éxitos mediante la aplicación de la gerencia de la calidad total en todos sus procesos, incluyendo los de educación, formación y capacitación; junto con un cambio estratégico y cultural. Por otra parte el diseño de la organización ha comenzado a obtener reconocimiento como factor de resultado clave. La conquista competitiva requiere innovación y velocidad. Estas innovaciones no siempre logran el éxito en el primer intento. En ocasiones cometen errores. Los mejores competidores tienen esa capacidad única para reflexionar y comprender rápidamente los errores, transformando lo aprendido en acción: SON ORGANIZACIONES DE APRENDIZAJE EFICAZ. Por lo tanto, la eficacia competitiva requiere que las compañías inviertan en el desarrollo de su capacidad para aprender.