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LA CORRUPCIÓN NO ES INEVITABLE (*)


"Únicamente si los gobiernos deciden afrontar
seriamente el problema de la corrupción será
posible alcanzar el objetivo de desarrollo
del milenio de reducir a la mitad el número
de personas que viven en extrema
pobreza para el año 2015
."
Peter Eigen



Describe cómo la corrupción aumenta la pobreza y perjudica el medio ambiente, y muestra cómo la lucha contra la pobreza se está intensificando

El nepotismo, la influencia y la corrupción no sólo bloquean el desarrollo y aumentan la pobreza, sino que también frenan el avance del desarrollo de un sector privado en los países en desarrollo y privan a una nueva generación de la educación y la atención sanitaria que necesita para poder participar en el desarrollo económico.

La corrupción desvía fondos públicos hacia oportunidades prometedoras para buscadores de alquiler o arrendamiento: por ejemplo grandes proyectos de infraestructura que benefician a ciertos individuos bien conectados. También aumenta la deuda de un país durante varias generaciones -- se estima que el costo de los proyectos corruptos en países en desarrollo asciende a más de un tercio de la carga de deuda del mundo en desarrollo. Los proyectos poco económicos generan costos recurrentes, y con frecuencia son mal implementados porque las licitaciones se adjudican a postores que pagan sobornos en vez de a otros que ofrecen calidad y una buena relación calidad-precio.

Es un problema particular del campo de la contratación pública. La Organización de Cooperación Económica y Desarrollo (OCED) calcula el gasto gubernamental para adquisiciones en 3,5 billones de dólares en todo el mundo. Calculando por lo bajo, asciende a unos 400.000 millones de dólares la cantidad perdida en todo el mundo en la adquisición gubernamental debida a gastos en sobornos.

La corrupción debilita libertades y causa importantes pérdidas económicas. El Informe del Desarrollo Mundial 2005 del Banco Mundial da prominencia central al mensaje de que la corrupción es uno de los principales determinantes en el clima de inversión para todos.

Por otra parte, también exacerba la destrucción del medio ambiente natural. El Indice de Sostenibilidad Medioambiental (ISM) de 2001, lanzado en el Foro Económico Mundial de Davos, halló que -entre sus 67 variables- la corrupción era la más negativa correlacionada con el nivel de sostenibilidad de los países. Marc A. Levy, el director de investigaciones del ISM, concluyó: "La corrupción merece tener un rol más importante en la agenda de la sostenibilidad medioambiental".

Son dos las razones principales para el devastador impacto de la corrupción sobre el medio ambiente: las salvaguardas medioambientales a menudo son superadas con su ayuda; y una gran selección de proyectos y diseños demasiado sofisticados, ambientalmente perjudiciales, tienden a ofrecer mejores oportunidades para los sobornos. De ahí que el mundo en desarrollo esté salpicado de presas, caminos, tuberías y puertos perjudiciales para el medio ambiente, principalmente impulsados por la corrupción. Con harta frecuencia ejercen un impacto devastador sobre las comunidades tradicionales.

Mas no son únicamente los políticos y los funcionarios públicos quienes crean el problema -- los banqueros, abogados, contadores e ingenieros que trabajan en contratos públicos también son responsables.

Sin embargo, una buena gobernanza se halla firmemente integrada en la agenda de muchos gobiernos, del sector privado y de organizaciones intergubernamentales en todas partes del mundo. Esto no sólo es la visión para los ministerios de ayuda en el Oeste y dentro de los mismos, sino también en el Banco Mundial y con frecuencia cada vez mayor entre los gobiernos en el mundo en desarrollo.

Es una prioridad para un creciente número de nuevos gobiernos alrededor del mundo, aun cuando persisten enormes retos. Según dice Wangari Matthai, ganador del Premio Nobel de la Paz de este año, es ahora más evidente que nunca que el reto con el que se enfrenta África consiste en cambiar de una edad de conflicto, hambre y corrupción a una época de buena gobernanza y desarrollo económico.

(*) El autor de este escrito es el Sr. Peter Eigen, Presidente de "Transparency International"