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LOS AGENTES SOCIOPSICOLÓGICOS Y LA ÉTICA CIUDADANA


"Con frecuencia, surge la cuestión
de que la nación se beneficiaría
si la dirigieran líderes empresariales,
en lugar de políticos
"
C. Levicki

 

Algunos estudiosos de los diferentes ámbitos (privados y públicos) en donde actúan los líderes, creen que las habilidades indispensables para gestionar exitosamente una corporación importante son muchas más complejas que las que se requieren para dirigir cualquier oficina pública, llegando a esta conclusión: ¡los líderes organizacionales deberán ser capaces de hacerlo con mayor facilidad y eficacia en la administración de gobierno!

Estos tratadistas mencionan que las principales competencias que deben desarrollar los líderes para ser exitosos en la gestión privada son: capacidad para llegar a posiciones de liderazgo; mejor criterio de calidad que cualquier grupo relevante de homólogos; capacidad de supervivencia (piel dura); capacidad para seleccionar y elegir a subordinados eficaces; capacidad para inspirar a los demás para trabajar por encima de sus posibilidades, inspirar a los seguidores; capacidad para construir una diferencia profunda y duradera en la organización; y profundo sentido de decencia con carácter moral.

Sin temor a equivocaciones, que los representantes de los escenarios políticos y empresariales objetarían las competencias anteriores de lo que hace exitoso al liderazgo en el otro lado, pero la prueba definitiva debe ser (y ¡es!) la escasa cantidad de políticos que logran tener una carrera exitosa de liderazgo en el otro lado (es decir, en el empresarial).

La sociedad actual y concretamente en relación con la realidad venezolana en lo que respecta a la amoralidad y a la corrupción, que ocupa deshonrosamente un sitio privilegiado entre los países más corruptos del planeta, después de algunos países africanos y de determinados americanos, reclama de un gran esfuerzo, tanto de los líderes políticos, como de los empresariales quienes deben dar sus respectivos aportes hacia un "consenso" (decisión-acción acogida y emprendida por todos, aun por quienes no están de acuerdo con ella) y hacia los cambios que conviene implementar para conjurar la crisis de principios y valores, para así exorcizar el consecuente crítico problema de la ética ciudadana.

Es evidente –casi un lugar común– que agentes sociológicos e históricos distorsionadores, como la pérdida de la ética democrática (basada en lo sagrado y en la honradez), han contribuido a generar una crisis en los principios y en los valores, conllevando la ruptura en la ética ciudadana. Por otra parte, no resulta tan evidente, pero tiene que ser destacado, que una severa inmadurez emocional, junto a las distorsiones en la estructura del carácter individual –elementos campantes en Venezuela en esta época de elecciones de los líderes regionales y municipales–, han determinado que el respeto, el amor y la legitimación, así como la evaluación objetiva del otro, estén interferidas, constituyéndose así un factor determinante no sólo en la crisis de la ética personal y del liderazgo sino también, y de modo muy significativo, en la crisis de la ética ciudadana.

Es provechoso admitir que la inmadurez emocional y los problemas del carácter individual –que los líderes políticos están utilizando en los actuales momentos en pro de sus pretensiones individuales– pueden ser modificados por instrumentos científicos calificados; entre ellos, campañas de capacitación en comprensión y técnicas de crianza y de los componentes básicos del sistema de educación formal a todos los niveles y campañas de prevención y promoción de la salud emocional, para formar una nueva clase de líderes, para que en un futuro no lejano conduzcan al país por el mejor camino: el del éxito. Ahora bien, se debe estar muy consciente que los factores sociológicos e históricos sólo se modifican a muy largo plazo y en la actualidad se carece de recursos científicos para incidir en dicha modificación.

Se deben seleccionar los mejores líderes, tanto en los escenarios políticos, como en los empresariales, por medio del uso de la herramienta del "TopGrading" (buscar y seleccionar líderes "grandes ligas"; es decir, los mejores) y que aprendan a estudiar y a comprender de los problemas de la ética ciudadana, la eventual y pronta resolución de la crisis de los principios y valores, y la construcción de una ética y una moral ciudadana sólida, para construir el país que la mayoría de los venezolanos desea.

Los actores y actrices de los escenarios políticos y empresariales deben poner de manifiesto que han aprendido y han de ratificar con sus actuaciones que -mediante el uso de aproximaciones científicas a los sentimientos, afectos y necesidades instintivas del ser humano- es posible construir un mensaje capaz de persuadir a sus seguidores a pensar, a cuestionarse, a comprender y a discernir acerca del consenso sobre un mínimum ético ciudadano.

Lamentablemente, en muchos líderes actuales el "ser" ha sido reemplazado por el "suponer ser" (siendo ésta la base inconsistente del "pretender ser"), llegando al autoconvencimiento (¡por demás engañoso y palurdo!) de que lo importante es ¡tener!: si una persona no goza de suficiente autoestima, integración e identidad (integr-idad) como para ser; es decir, para sentirse un ser humano real, de una sola pieza, para quererse, gustar de sí, interpretar objetivamente cuál en su verdadera posición en su entorno, cuál en su verdadera esencia respecto de sí (en lo íntimo de su interioridad), cuáles han sido sus aportes, cuáles deben ser sus aportes, y respetarse a sí misma, se sentirá mal y, entonces, no tardará en recurrir a la búsqueda y acumulación de algunos haberes: dinero, poder (en tanto que "mando") y, muchas veces, otras experiencias intranscendentes, como anestésicos para el dolor de "NO SER".