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EL MODELO ECONÓMICO DE
COMPORTAMIENTO ORGANIZACIONAL
"El cambio es la característica esencial
del ambiente económico, y la adaptación al
desenvolvimiento de los acontecimientos el
principal problema de la organización económica"
O.E. Williamson
Tal y como se había anunciado la pasada entrega, se irán
desarrollando a partir de esta semana los cinco modelos básicos de comportamiento
organizacional de acuerdo con el catedrático Dr. F. Pfeffer de la Universidad de
Stanford, USA. En esta oportunidad se mencionarán las principales características del
"Modelo Económico de las Organizaciones".
Sin lugar a dudas que una de las inquietudes más persistentes de los
que orientan sus estudios hacia la arquitectura de las organizaciones es cómo entender
cuál es la causa del comportamiento. La cuestión es sumamente compleja para los que
quieren intervenir en las organizaciones, pero también para quienes las investigan, ya
que, dependiendo de cómo responda, la atención se centrará en ciertos factores o
variables y se apartará de otros. En esta oportunidad se desarrollarán los componentes
más importantes del modelo económico de comportamiento organizacional, debido a que los
mismos están adquiriendo mayor relevancia en las ciencias sociales en general, y muy
particularmente en las ciencias políticas, la sociología y los estudios de la
organización. De acuerdo con W. R. Scott, en época reciente había una economía
institucional en sociología, pero esa forma de análisis fue derrotada por el análisis
neoclásico y un nuevo institucionalismo que comparte con el primero buena parte de sus
supuestos teóricos y métodos de razonamiento. Como resultados de las investigaciones de
este modelo se encuentran elementos tales como: diseño y estructura organizacionales, los
premios e incentivos, el control, la adopción de decisiones, el desarrollo profesional,
el desempeño y la supervivencia organizacional, la estructura y evolución de la
relación laboral, la discriminación de genero y raza, las relaciones
interorganizacionales y otros más. En verdad, sería extremadamente complejo enumerar
muchas áreas sustantivas en las que no se mencionan los modelos económicos, aunque sólo
sea por ofrecer una hipótesis opcional.
Existen muchas variables de los modelos económicos de comportamiento
organizacional, todas ellas comparten ciertas características. Sobre todo, se presume que
el comportamiento se elige de manera "racional-intencional", con base en
la mayor información disponible en el momento de maximizar la utilidad o las preferencias
del individuo. Por su parte W.R. Williamson, sobre este particular afirma lo siguiente: "Todas
las ciencias sociales se interesan en el análisis de la racionalidad... lo que distingue
a la economía es que propone este enfoque con mayor profundidad y de manera más
persistente". Esta visión importante sobre el principio de racionalidad es
la idea de que los pactos sociales tienen el propósito de alcanzar la eficiencia y que,
con el tiempo, los que no son eficientes desaparecen.
El tratadista mencionado anteriormente ha
comparado la idea de la eficiencia con la del poder y ha mantenido enfáticamente que el
poder no puede explicar los resultados organizacionales. El diseño organizacional, las
prácticas que rigen la relación laboral y las pautas de las relaciones
interorganizacionales que sobreviven con el tiempo, todos son eficientes y, no reflejan la
intervención de intereses políticos ni la potencia relativa a dichos intereses. Por otra
parte, casi todos los modelos económicos proceden de un aparato teórico que invoca el
individualismo metodológico. Eso significa simplemente que las instituciones u
organizaciones se consideran agregados de las preferencias y los actos individuales o, en
ocasiones, como un nexo de contratos y acuerdos. De igual forma este tipo de modelo
destaca la amplitud de temas abarcados y a menudo proceden de un supuesto equilibrio. El
punto focal en las condiciones de equilibrio y los supuestos de la competencia en el
mercado tienden a asegurar un resultado más determinista del análisis.
Aunque muchas teorías de las ciencias sociales comparten la hipótesis
de que los individuos buscan satisfacer su propio interés, varias teorías económicas
que han penetrado los estudios de la organización, como la economía de los costos de
transacción y la teoría de la agencia, profundizan en la idea del interés personal y
destacan el oportunismo, buscado con astucia y engaño. El oportunismo incluye hacer
amenazas y promesas falsas o huecas, es decir, en las que uno mismo no cree, con la
expectativa de que, de ese modo, la ventaja individual se realice.
Los economistas, politólogos y sociólogos, han criticado con dureza el modelo
económico de comportamiento organizacional, aunque hay que reconocer que con un efecto
sorprendente insignificante en la prominencia de tales modelos en las obras de ciencias
sociales en general o, de forma específica, en las obras sobre las organizaciones.
Señalando que los modelos de decisión racional formulan pronósticos que son de una
trivialidad obvia, o frecuentemente incorrectos en el aspecto empírico. Los supuestos de
la eficiencia adaptable, característicos de estos modelos, casi invariablemente conducen
al razonamiento tautológico. Dentro de ellos se presupone que las prácticas son
eficientes en virtud de su propia existencia, si no fuesen eficientes, desaparecerían; y,
así, la lógica de la ciencia económica, tal como se practica, y dada una observación
empírica en particular, tendría que generar una prueba que demuestre las propiedades de
eficiencia de lo que se ha observado. Otro problema es que las características del
individualismo metodológico de este modelo pasa por alto a las organizaciones e
instituciones casi por completo, o las trata como una categoría residual requerida por
alguna forma de fracaso del mercado o problema contractual.
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