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EL MODELO DE RACIONALIDAD
RESTROSPECTIVA DE COMPORTAMIENTO
"En principio el comportamiento
es mecánico, habitual o automático, o
producido por otras influencias notables"
E. J. Langer
El modelo económico de comportamiento organizacional desarrollado la
semana pasada tiende a sobresaltar la racionalidad prospectiva e intencional; mientras que
la teoría opcional del Dr. Aronson destaca la naturaleza de la racionalidad retrospectiva
del comportamiento. Este modelo señala que las personas y las empresas adoptan medidas
que van de acuerdo o son congruentes con sus elecciones o decisiones anteriores. Existen
dos variables importantes en este modelo: una que destaca un proceso cognoscitivo
"más frío" de autopercepción y la otra que implica procesos psicológicos
sociales "más calientes", como el compromiso y la autojustificación. Bajo
estas premisas no siempre se decide de manera prospectiva que el comportamiento sea
congruente con las preferencias, incluso, una de las consecuencias esperadas de participar
en alguna actividad es descubrir cuáles son las verdaderas preferencias. Por otra parte,
las personas, específicamente cuando se les requiere o se insta a explicar su conducta,
prefieren parecer sensatos, lógicos y congruentes, aunque no sea más que como parte de
una estrategia de autopresentación.
El modelo de racionalización del comportamiento tal vez sea, en
efecto, bastante racional si se emplea una definición del término no económico y con
sentido común. El compromiso con las decisiones puede convenir en el aspecto político, y
demostrar persistencia ante la adversidad es una características que con frecuencia se
valora. El compromiso también es acertado en cuanto que el propio compromiso puede tener
efectos positivos en los resultados. Otro ámbito en el que se han demostrado los efectos
del compromiso es el proceso de valoración del desempeño.
La formulación de esta perspectiva, que reviste especial importancia,
observa que si no hay razones extrínsecas notables para participar en alguna actividad,
como recompensas externas grandes o la amenaza de sanciones rigurosas, las personas llegan
a creer que realizan tal actividad porque en verdad les agrada. Este es el paradigma de
justificación insuficiente que se analiza sobre el compromiso del comportamiento y de la
disonancia cognoscitiva. En contraste, si se ofrece a las personas razones o restricciones
extrínsecas notables para hacer algo, en particular cuando tales premios o sanciones no
son habituales, considerarán la actividad menos interesante y atractiva. En consecuencia,
cuando se ofrecen recompensas y controles extrínsecos, incluida la supervisión, existe
la posibilidad de debilitar el interés intrínseco, el disfrute y la motivación de
llevar a cabo actividades relacionadas con la tarea.
La variable del comportamiento o autojustificación de la racionalidad
retrospectiva postula un proceso más activo que la simple autopercepción. Las personas
para mantener su propia identidad, dar la impresión a otros y a sí mismos de actuar con
congruencia, conseguir que sus decisiones pasadas parezcan sensatas o resulten bien,
evitar los costos políticos que se descubra que cometieron un error; persistirán en un
curso de acción y, en ocasiones, incluso aumentarán su compromiso con éste. El
pronóstico es que cuanto mayor sea el compromiso, producido a través de una inversión
de recursos, más perseverancia existirá.
Las implicaciones de las variantes del modelo de racionalidad
retrospectiva de comportamiento organizacional se oponen casi diametralmente a las de los
modelos económicos y otras teorías que destacan la importancia de los premios
extrínsecos. La versión de la autopercepción indica que los incentivos pueden ser
contraproducentes y que los planes de pago por desempeño tal vez lo que logran, en
realidad, es disminuirlo. Algunos estudiosos de esta materia, han examinado los efectos de
las bases de elección de empleo en la satisfacción y el compromiso con el trabajo.
Pudieron comprobar una relación positiva entre los factores intrínsecos de decisión,
como: interés intrínseco en el propio puesto, sentimientos personales acerca del empleo,
etc. y la satisfacción y compromiso. También pudieron comprobar que las decisiones
adoptadas con base en restricciones externas, es decir, las decisiones fundadas en una
preocupación por las consideraciones de orden familiar o financieras, se relacionan
inversamente con la satisfacción y el compromiso con el trabajo. Una implicación de este
argumento de racionalidad retrospectiva es que una vez que las personas se comprometen con
cierta organización o actividad, los incentivos adicionales probablemente no aumentan su
motivación o efecto positivo y puede, en realidad, socavar sus actitudes y actos
positivos.
Es importante reconocer que son la autopercpeción y la
racionalización del comportamiento, no algo inherente a recompensas intrínsecas o
extrínseca, lo que explica estos resultados. A través de los estudios se realizó un
experimento en el cual la adición de una recompensa extrínseca, más crédito por haber
tomado parte en el experimento, debilitó el efecto de otra recompensa extrínseca:
dinero. Los investigadores justificaron que la adición de un premio notable y nuevo
debilitó el valor de otra recompensa porque proporcionaba una explicación más de la
persona. Por otra parte dichos estudios reafirmaron que la atribución de causalidad y la
autojustificación son los procesos cruciales, es posible disminuir el efecto debilitador
de las recompensas o la supervisión extrínseca si se proporcionan explicaciones
alternativas del control externo.
Además, el desempeño, suele ser ambiguo en función de su
evaluación, lo que significa que los actos de compromiso son capaces de cambiar la
evaluación de los resultados.
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