LA CALIDAD DE LA COMUNICACIÓN IDENTIFICA EL ESTILO DEL LÍDER
"Les dijo a sus ministros- que debían cooperar
al máximo para que la transición se efectuara
sin traumas, con apego a las leyes, indicándoles que
la responsabilidad de cada uno de ellos y
del Gobierno continuaba en forma total"
CAP (05.1993)
"En el caso de que alguno consiguiera la
aprobación del alto tribunal del país y lo
hicieran preso el pueblo reaccionaría.
El pueblo no se va a dejar meter ese gol así
tan fácil. Yo estoy seguro que no, y eso
generaría una situación, no deseada"
H. R. Ch. F. (06.2002)
Dentro de las competencias vitales que debe desarrollar y afianzar un
líder es la necesidad de un sutil conocimiento de la forma como las personas
"escuchan" sus comunicaciones. Están conscientes que requieren decir el mismo
mensaje un sin fin de veces, en diferentes maneras, dirigido a todos los niveles
existentes en su respectiva área de influencia, con la finalidad de transmitir en forma
clara y concisa las ideas más importantes, que se tienen que comunicar. Los líderes
eficaces tienen la imperiosa necesidad de desarrollar el mejor estilo de conducir a las
personas. Tal vez esta idea ha sido utilizada en demasía, hasta es casi vergonzoso
recordarla en cualquier medio comunicacional. ¡Pero es perentorio recordarla! Una de las
grandes disfuncionalidades entre los líderes nominales y los estratégicos, se fundamenta
en que los últimos mencionados comprenden a las personas, no importando la opinión que
tengan acerca del estilo de liderazgo de él; mientras que los primeros mencionados nunca
lo hacen. Los líderes estratégicos entienden cómo las personas se comportan ante las
decisiones y las noticias transmitidas. Lo que si realmente no está claro es cuando las
personas se sienten impactadas negativamente o que tienen una gran presión por las
circunstancias personales y públicas. De igual forma un líder eficiente está en
capacidad de asimilar las deficiencias como parte indispensable de la sociedad en donde
actúa con la intención de adecuar su estilo a los escenarios vigentes. ¡La mitad
de su energía y mucha de su seguridad la pierde a causa de la incapacidad para
comunicarse o negociar sin problemas!
Lo expresado en las líneas anteriores se pone en evidencia en
situaciones de contingencias o de incoherencias. Los líderes nominales en su gran
mayoría tratan de "escurrir el bulto" negando la situación conflictiva
reinante, debido a que por su pocas competencias de líder estratégico presumen que es la
forma más correcta de actuar. La realidad de estos escenarios demuestra todo lo
contrario; es decir, cuando en estas situaciones se expresa en forma verdadera, honesta y
sincera, trae como consecuencia que la tensión disminuye y la energía positiva fluye
espontáneamente. La base para liderizar exitosamente las situaciones resgiosas están
directamente relacionadas con la destreza de ser flexible y de ser un buen comunicador. En
la medida en que evolucionan las culturas, también lo hacen las estructuras
organizacionales y por supuesto los estilos de liderazgos tienen que cambiar y adaptarse a
las circunstancias. Los procesos comunicacionales eficientes implantados por los líderes
estratégicos son de vital importancia en una sociedad en la que cambio acelerado, no
planificado ha creado y cada vez creará más tensión. Lo que si no deben perder de vista
estos líderes que las culturas y las economías evolucionan a través de largos períodos
de tiempo en respuesta tanto al cambio interno como del mundo globalizado.
Cuando un líder se está comunicando con personas que representan
diferentes estratos sociales y culturales, debe tratar de responder a la siguiente
inquietud: ¿Cómo puede hacer para minimizar las percepciones equivocadas, las
interpretaciones erróneas y las evaluaciones fuera de lugar? Tendente a responder esta
pregunta, el Dr. S. P. Robbins ha desarrollado las siguientes cuatro reglas: a) Asuma
diferencias hasta que se apruebe la similitud: b) Enfatice la descripción de lo que
alguien ha dicho o hecho más que la interpretación o la evaluación; c) Practique la
empatía y d) Trate sus interpretaciones como una hipótesis de trabajo. Esta realidad
refirma el siguiente axioma: "La comunicación efectiva es difícil bajo las
mejores condiciones". Sin lugar a dudas que los componentes interculturales
le crean al líder claramente un potencial para mayores problemas de comunicación. Esto
se eleva a la máxima potencia, si el líder es nominal, y no estratégico. Cuatro áreas
conflictivas están claramente identificadas cuando existen estos escenarios mencionados
anteriormente: 1º) Existen barreras causadas por la semántica; 2º) Barreras causadas
por las connotaciones de la palabra; 3º) Barreras causadas por la diversidad en la
entonación de lo expresado y 4º) Barreras causadas por las diferencias entre las
percepciones.
Además de la competencia de la expresión verbal, el líder
estratégico necesita desarrollar habilidades numéricas (toda organización y/o
institución se miden a así mismas, y son medidas por los demás, mediante números). Por
ejemplo la clasificación de alto riesgo para las inversiones que tiene Venezuela en los
actuales momentos. Otras de las competencias vitales que debe desarrollar un líder es la
capacidad de evaluar con mucha asertividad a las personas y sus habilidades. Deben saber
seleccionar a sus más cercanos seguidores, con la finalidad de minimizar la rotación de
personal subalterno, es decir deben seleccionar a jugadores de 1ª. Es necesario ser capaz
de orientarse en las competencias de mayores fortalezas de una persona y lograr que los
demás se den cuenta que el líder se preocupa por ellos. Esto se logra mediante la
implantación de un proceso comunicacional eficiente, que reafirme las siguientes
características: a) abierto; b) evolutivo; c) Flexible; d) Finalidad explícita y e)
Responsabilizante.
Y no se puede perder de vista la afirmación que en materia de
comunicación, ha hecho el Dr. P. Jardillier: "Las organizaciones y/o
instituciones que funcionan mal son aquellas en las que cada uno recibe las informaciones
necesarias en el momento en que ya es demasiado tarde para utilizarlas. No se trata de
problemas de papelería, circuitos o correos, sino de estilo de dirección".
¡LA PRIMERA SEÑAL DE QUE EL LÍDER ESTÁ FRACASANDO COMIENZA
CUANDO SE OBSERVA QUE SUS PALABRAS Y SUS ACTOS NO CONCUERDAN!
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