En el espacio de la semana pasada se
mencionaron algunas interrogantes que deben hacerse los seguidores del líder. Dichas
interrogantes deben haber servido para tratar de verse a si mismo cada una de las personas
a través de los ojos del líder. En esta oportunidad se tratará de desarrollar algunas
ideas para establecer un proceso comunicacional eficiente. La experiencia que se ha
acumulado a nivel organizacional, es que siempre que se dialogue, todo resulta posible;
las situaciones difíciles aparecen cuando no se administra verdaderamente el diálogo y,
se cae en las confrontaciones y en las discusiones. De acuerdo con el Dr. P. Senge el
diálogo es la capacidad de los miembros de una organización para "suspender los
supuestos" e ingresar en un auténtico "pensamiento conjunto". La
filosofía del diálogo también exige aprender a reconocer los patrones de interacción
que erosionan el aprendizaje y dificultan el proceso de comunicación entre el jefe y sus
más cercanos seguidores. Los patrones de defensa a menudo están profundamente
relacionados con el funcionamiento de un equipo de trabajo. Si no se los identifica - los
patrones - ponen en tela de juicio los procesos comunicacionales. Si se los identifican y
se hacen aflorar creativamente, pueden garantizar la implantación de un sistema
comunicacional eficiente.
Las comunicaciones eficientes entre el jefe y sus colaboradores
requiere demostrar experticia en la administración del diálogo y la discusión. Son las
dos formas de relaciones formales en las organizaciones. En el diálogo predomina la
exploración libre y creativa de asuntos complejos y sutiles, en donde se aprende a
escuchar a los demás - en este caso a los seguidores - y sin lugar a dudas se suspenden
los criterios individuales. Por el contrario en las discusiones se presentan y defienden
diferentes perspectivas y se trata de conseguir una mejor realidad para coadyuvar las
acciones que se pretenden adoptar. Desde el punto de vista de comunicación
"jefe-seguidor", el diálogo y la discusión, pueden representar realidades
complementarias, pero en la mayoría de los casos las personas comprometidas en ese
proceso comunicacional carecen de aptitud para distinguir entre ambos y moverse
conscientemente en ellos.
De acuerdo con el autor M. E. Douglass, experto en procesos
comunicacionales en las organizaciones, hay la necesidad de valorar como es la
comunicación entre el jefe y sus más cercanos seguidores. Recomendando algunas
interrogantes, que de responderse la mayoría de ellas en forma positiva, la situación
entre dichos actores en materia de comunicación es casi perfecta. Además agregan dichos
autores, que frente a una respuesta negativa, existe la posibilidad de mejorar. Algunas de
las interrogantes son las siguientes: ¿Puedo pedir ayuda a mi jefe sin sentirme incómodo
por ello? ¿Reconoce mi jefe mis cualidades positivas? ¿Comprendo con claridad lo que él
espera de mí? ¿Me ofrece su ayuda cuando la necesito en algún aspecto del trabajo?
¿Conozco los motivos de las principales decisiones que él ha tomado últimamente?
¿Entiende mis objetivos personales? ¿Podría enunciar por lo menos dos cosas que estoy
en condiciones de llevar a la práctica para mejorar mi calificación cuando se evalúe mi
rendimiento? ¿Mi jefe me señala mis errores, sin tratar de rebajarme? ¿Me siento en
libertad para discrepar con él? ¿Conozco los objetivos que él persigue? ¿Entiendo que
es una responsabilidad mía tratar de encontrar una manera adecuada de trabajar con mi
jefe?
Uno de los temas más importantes que se deben tratar de implantar en
las relaciones entre "jefe-seguidor" es la advertencia para solucionar los
problemas que puede plantear en cualquier momento el jefe en materia de pérdida de
tiempo, con frecuencia se exigirá que ambos adopten la iniciativa. La realidad demuestra
que un alto porcentaje de jefes no están tan al corriente de ese problema como sus
subordinados. Si éstos esperan que él tome la iniciativa, no harán sino prolongar la
situación... tal vez indefinidamente. Sin lugar a dudas la creencia de que tener una
relación más cercana con los jefes es imposible carece de todo basamento: ¡un alto
porcentaje de ellos también son humanos!. Viven las mismas realidades en términos de
preocupaciones, que sus colaboradores, muchos de ellos han aprendido intuitivamente que
les hacen perder el tiempo y están ansiosos por mejorar dicha situación. Un buen proceso
comunicacional y de buen trato con el jefe le ayudará a él y a sus más cercanos
colaboradores a administrar el tiempo con mayor eficacia.
A continuación se mencionan las indicaciones más útiles para ayudar
a los lectores de este espacio a comunicarse mejor con su jefe: a) Analice con él en
forma regular los objetivos, planes y prioridades; b) Cuando le plantee algún problema
ofrézcale soluciones: c) Asegúrese de que cuando el jefe le asigna una nueva tarea,
queden bien claras las responsabilidades de cada uno y las cuestiones de seguridad; d)
Trate a su jefe como trataría a su mejor cliente; e) Enorgullézcase de su propio
trabajo; f) Haga su trabajo con rapidez y precisión; g) Procure que su jefe tenga una
buena imagen ante los demás, en particular ante su propio jefe; h) Mantenga abierta las
líneas de comunicación con su jefe; i) Sea paciente y comprensivo con él; j) Trátelo
como Ud. querría que le trataran si fuese el jefe; k) Aprenda a adecuar su personalidad a
la de su jefe y l) Sepa apreciar tanto las virtudes como los defectos de su jefe.
La realidad es que algunos jefes causan problemas de pérdida de
tiempo..., y otros muchos problemas; pero con un poco de paciencia y tolerancia . además
de la creatividad y de un esfuerzo en el trabajo -, podrá resolverlos.