POR QUÉ LA COMUNICACIÓN ES UN PROBLEMA


"Se ha hecho algo bastante común en los
últimos años culpar a una comunicación
deficiente de los problemas de dirección
y de los conflictos laborales"
F. Fournies

Una de las principales causas del éxito en el liderazgo es la de aprender cómo obtener mejores resultados del trabajo de otras personas, o más concretamente, cómo obtener mejores resultados en el trato personal con sus más cercanos seguidores o colaboradores. Desde hace mucho tiempo ha sido bastante obvio que una de las razones principales por las que los líderes no tienen el éxito que podrían tener a través del trato con sus "subordinados" es lo que piensan acerca de éstos y acerca del proceso o método de dirección. Como se ha señalado en espacios anteriores cuando se ha hecho referencias de McGregor, la forma cómo los líderes actúan u orientan a sus seguidores está en relación directa con las ideas que tienen acerca de ellos. Las ideas equivocadas llevan a los líderes a actuaciones contraproducentes o causar la ruptura de relaciones, en vez de ayudarles a mejorarlas. Expresada de otra forma: si sus ideas acerca de los seguidores están equivocadas, serán la causa de que haga lo que no debe para resolver sus problemas con ellos. No se puede perder de vista que la función de lideranza es hacer que los otros hagan lo que hay que hacer. Además, la dirección científica del ser humano denominada modificación de la conducta es más apropiada como fundamento para la dirección del personal a su cargo, ya que la conducta es algo para cuyo manejo el líder debería estar perfectamente cualificado. Cualquiera puede saber cuándo es incorrecta, puede medirla; puede hablar sobre ella fríamente; y puede comprobar cuándo se ha modificado.

V. Rowland, experto en liderazgo organizacional y tratando de buscar un enfoque práctico para dirigir el trabajo del personal, realizó una encuesta a miles de directivos en el mundo entero. La única pregunta que tenía el instrumento utilizado era: "¿Qué áreas del conocimiento cree Ud. que necesita conocer más a fondo para mejorar su labor de liderazgo y los resultados en la dirección del personal?. Habiendo procesado la información, llegó a la conclusión de que todas las respuestas se podían incluir en una de las cuatro categorías siguientes: 1) Necesitan saber cuál es el cometido del cargo; 2) Necesitan saber hasta dónde pueden llegar en la delegación de responsabilidades y poder; 3) Necesitan saber con qué nivel de perfección se espera que lleven a cabo su labor y 4) Necesitan saber con qué nivel de acierto están desarrollando su labor. Sin lugar a dudas que dichas respuestas son decepcionantes, ¿no le parecen?. Se puede pensar que esos miles de directivos de diferentes niveles pudieron haber señalado necesidades mucho más precisas o interesantes. No obstante, son necesidades reales. La razón principal de todo lo anterior es la: falta de comunicación. No han aprendido a ser comunicadores eficientes. Muchas veces el problema es que los líderes y sus seguidores, aún entendiéndose, no hablan de lo que deberían. En otros casos, hablan sobre las cosas adecuadas, pero no se entienden. El diálogo personal es el medio de comunicación predominante entre el líder y seguidores, y tiene una importancia crítica para el primero de los mencionados. Éstos se perjudican más que se ayudan en el trato con sus seguidores, pues la comunicación entre ellos es deficiente.

En los ciclos de aprendizaje de formación gerencial y supervisoria en los cuales he actuado como facilitador, realizo a menudo la siguiente pregunta: ¿Con qué tipo de problemas, obstáculos o imposibilidades se encuentran cuando tratan de que sus seguidores hagan algo que deben hacer o dejen de hacer algo que no deberían hacer?. Con una alta frecuencia responden que con un problema de comunicación: "No escuchan, no reaccionan, no comprenden". Los líderes acusan a sus seguidores de no responder al diálogo. Pero, una observación más precisa del problema podría ser que éste –el líder- sea: ¡ UN COMUNICADOR DEFICIENTE!. Es el Líder el que falla en sus intentos de comunicarse, no el seguidor.

De los análisis que se han realizado en el ámbito organizacional en relación con los procesos de comunicación han revelado que una de las razones principales por las que los líderes no son todo lo eficientes que podrían ser, en sus objetivos de influir en la realización de otras personas, es que administran un concepto de comunicación totalmente equivocado. Cuando se preguntan a los líderes de diferentes niveles ¿Qué es comunicación? La respuesta más común e inmediata es: "la transmisión de información". Seguidamente, después de ciertos ejercicios de reflexión, dicha respuesta se modifica a: "la transmisión de información entre dos o más personas de forma que sea comprendida". Sin embargo, esta connotación también es incorrecta y es precisamente la razón por la cual los líderes fracasan en sus intentos de influir en la actuación de sus seguidores.

De acuerdo con expertos en procesos comunicacionales, si la comunicación fuese realmente transmisión de información y se dice: "blanco", todos deberían contestar: "blanco"; si se dice: "negro", deberían decir: "negro". Pero como la mente es, en primer lugar, un mecanismo reactivo, no piensa en lo que se ha dicho, piensa en algo distinto provocado por lo que se ha dicho. Actúa como detonador para crear por reacción otros pensamientos. Esto significa que si alguna persona tiene en la cabeza una idea que quiere comunicar a otra persona, lo peor que puede hacer es expresar su idea de manera precisa y con las palabras más adecuadas que pueda encontrar, por cuanto tan pronto se pronuncie cualquier palabra, el oyente las escuchará, pero pensará en algo distinto. En consecuencia la comunicación eficiente es lograda en cuestión de TRANSMITIR PENSAMIENTOS MÁS QUE INFORMACIÓN.