Un alto porcentaje de expertos en
arquitectura organizacional, así como los especialistas en comportamiento humano en las
organizaciones, cuando se les habla de la "organización comunicante" y de la
"comunicación organizada", enseguida piensan que estos dos componentes son
naturales e inmanentes, lo que conlleva a no analizarlos profundamente con la rigidez de
una investigación, y los mismos se transforman en uno de los temas más problemáticos y
globales del mundo empresarial. Esta realidad representa grandes preocupaciones no
solamente para los profesionales mencionados en las líneas iniciales, sino que también
son "dolores de cabeza" para los líderes organizacionales. A pesar de estas
grandes preocupaciones sobre estos dos aspectos no existe una voluntad expresa acerca de
tomar alguna acción al respecto. Existe un gran error, por cuanto estos dos temas de
organización y comunicación, son vistos como fenómenos con una apariencia de mucha
espontaneidad y de relativa "facilidad"; pero, la realidad es otra. Es muy
complejo aprehender exactamente algunos componentes operativos que permitan solucionar los
conflictos que la "organización" y la "comunicación" frecuentemente
plantean a las empresas. Estas dos variables son muy difíciles de manejar, por cuanto son
multidimensionales, intangibles, transversales; además que están presentes en todos los
rincones de la organización y concierne a toda la estructura informal.
No obstante, a pesar de la complejidad que representa el análisis de
estos dos componentes organizacionales, es perentorio ubicarlos en un primer plano en las
actuales investigaciones cómo incrementar la eficiencia y productividad global de las
organizaciones. Por otra parte, en este asunto, detenerse en detalles secundarios resulta
perjudicial, ya que pueden incentivar problemas de fondo que ha simple vista no pueden ser
observados.
Tomando en cuenta que son de difícil comprensión,
"organización" y "comunicación" representan un alto riesgo de estar
o bien desconectadas unas de otras o bien confundidas en esquemas simplificadores. La
organización y la comunicación están relacionadas a variadas disciplinas: tanto a la
gerencia como a la sociología, las ciencias políticas, la ingeniería, la informática,
la psicología, la antropología y la etnología en cualquier momento pueden tener
interés en alguna de ellas.
El líder organizacional está consciente que la organización de sus
unidades de trabajo requiere de la identificación clara de los circuitos de
comunicación; además, también sabe que para desarrollar los procesos comunicativos
internos necesita organizar su puesta en marcha. Tratando de dar ciertas ideas acerca de
la articulación entre organización y comunicación en la empresa, a continuación se
mencionan algunas características de ambas de acuerdo con la autora A. Bartoli.
La empresa que pretende ser comunicante debe establecer las siguientes
características organizacionales: a) abierta: para comunicarse con el entorno en
emisión y recepción interactivas; b) evolutiva: es decir ni rutinaria ni
excesivamente formalista para manejar la evolución y los imprevistos; c) flexible: para
permitir una dosis oportuna entre comunicación formal y comunicación informal; d) finalidad
explícita: para proporcionar un hilo conductor a la comunicación formal; e) responsabilizante:
para todos con el fin de evitar la búsqueda de un poder artificial por parte de
algunos mediante la retención de información y f) energética: para crear por sí
misma, mediante información, formación y comunicación, potencialidades internas para
saber llevarlas a la práctica.
Por las ideas antes expuestas la organización comunicante no puede ser
de taylorista ni burocrática. En consecuencia se requiere una organización del trabajo
que favorezca la integración y el enriquecimiento, el espíritu de equipo, orientaciones
claras y una eficiente gerencia participativa.
Para que la comunicación esté organizada, debe presentar las
siguientes características en las empresas: a) debe tener una finalidad, es decir,
debe estar vinculada a objetivos y a un plan en conjunto; b) debe ser multidireccional,
es decir, de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba, transversal, interna-externa,
etc.; c) debe estar instrumentada y valerse de herramientas, soportes,
dispositivos, indicadores seleccionados en función de los objetivos; d) debe ser adaptada
integrando sistemas de información administrables, administrados y adaptados a las
necesidades específicas de cada sector teniendo siempre en cuenta la cultura del medio y
e) debe ser flexible, para integrar lo informal y crear estructuras que la
favorezcan.
La comunicación no siempre es una operación natural para la
organización. Organización y comunicación sufren también los efectos de múltiples
factores socioculturales de la empresa. Se trata, entonces, de tenerlos en cuenta y ser
conscientes de su existencia. En consecuencia para que la organización sea verdaderamente
comunicante y para que la comunicación esté suficientemente organizada, la contingencia
es un principio clave. La adaptación a las especificidades del contexto constituye uno de
los factores esenciales de la eficacia.