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ELIMINACIÓN DEL
CONFLICTO DESTRUCTIVO
"La diversidad también puede
ocasionar
estrés y fricciones interpersonales,
haciendo más difícil alcanzar un
acuerdo en los temas"
L. R. Gómez
De acuerdo con los especialistas en
comportamiento humano, el conflicto siempre estará presente en todo tipo de transacción
de la gente, esta realidad se ha venido manifestando desde el mismo inicio de la historia,
en donde se ha podido leer -a través de los diferentes documentos- querellas entre
infantes, parejas, padres e hijos, entre vecinos, grupos étnicos y raciales, entre gentes
que trabajan en una misma empresa, independientemente de su relación jerárquica,
también se ha venido presentando esta situación entre comunidades amigas y países
amigos. En cualquiera de estos escenarios las personas comprometidas con dicha situación
tienen diferentes medios e instrumentos para gestionar el conflicto y tratar de
resolverlo, cada una de las posibles opciones de solución del trance o problema varía de
acuerdo con el enfoque del proceso que le suministran las personas que están involucradas
en dichas circunstancias. Como consecuencia de ello, devendrá tanto el camino a seguir,
como el ámbito de restricción puesto en práctica por las partes en confrontación o
sobre ellas mismas.
Existen esquemas que orientan a las personas
implicadas en estas situaciones, moviéndose en un continuo que va desde los métodos
privados e informales (que complican solamente a los querellantes), hasta el otro extremo
basado en la dominación y a menudo en las acciones públicas y legales para someter a la
parte contraria. Entre ambos estilos existen grandes y diferentes posiciones en el enfoque
de rompimiento del conflicto destructivo. A continuación, intentando darle validez a lo
antes expresado y tratando de reafirmar lo complejo de los enfoques en la solución de las
confrontaciones humanas, se transcribe a continuación el comentario de John Milton,
asentado en su libro "Doctrine and Discipline", a través del cual
expresa lo siguiente: "Donde hay muchos deseos de aprender, por necesidad
habrá muchas discusiones, mucha escritura, muchas opiniones; porque la opinión de los
buenos hombres no es sino conocimiento en formación". Gracias a la
experiencia del autor de este espacio (tanto como empleado, así como también en el rol
de consultor) le ha permitido percibir que muchas personas (que son buenas personas), que
tradicionalmente estaban unidas por intereses personales y profesionales, que habían
discutido sobre los conflictos, terminan separadas y hoy en día se ven como enemigas.
Esta realidad sin lugar a dudas ha producido una "gran brecha" en la idea de
administrar exitosamente las confrontaciones personales. Esta separación sucede con mucha
frecuencia en algunos matrimonios que habitualmente habían sido muy estables.
Muchas veces, en ese proceso continuo de la
administración positiva de los aprietos las personas involucradas muchas veces han
decidido cambiar su tipo de relación. En el caso de las organizaciones y/o de la
relación de pareja, el retirar a un trabajador o romper con la reciprocidad de pareja,
las consecuencias de esta decisión significa que la gente está convencida de que ha
ganado más con el conflicto de lo que ha perdido. Bajo ningún motivo, este resultado
quiere decir que todos han obtenido lo que deseaban. Si toda persona comprometida en unas
circunstancias beligerantes gestionan adecuadamente bien sus aprietos, probablemente puede
llegar a pensar que las nuevas oportunidades son significativamente atrayentes y no que se
vió forzada a acabar con su realidad actual. Es probable que puedan recordar con
beneplácito el tiempo que estuvieron felizmente juntos y que tuvieron una relación
laboral venturosa. Pero no siempre se consigue el estilo de "ganar-ganar",
algunas veces una persona "gana" y otra "pierde".
Identificar cuál es el mejor punto de partida en el
rompimiento del conflicto destructivo, es el juicio intelectual más importante de las
personas involucradas en tales situaciones. Uno de los elementos de análisis que se debe
atender es el estilo de comportamiento de las personas que están ligadas a las
circunstancias que se quieren analizar, debido a que dicho estilo condiciona la forma de
percibir la situación y el deseo de quererla solucionar. Las personas democráticas y
participativas, siempre emplearán un enfoque de equipo y sabrán sacarle el mejor
provecho al trance, pero no es así en el caso de que las personas sean autocráticas,
quienes tratarán de imponer -a raja tablas- su criterio. Tendente al rompimiento del
conflicto destructivo, es importante, que no sólo hablen sobre ideas, mucha gente sabe
hablar, pero
lo más importante es que actúen.
Uno de los esquemas más populares en la
administración y resolución de conflictos es el diseñado por Ch. Moore, quien señala
claramente la estrategia de la decisión privada de las partes, comenzando dicho proceso
por la mediación, siguiendo la negociación, con un diálogo informal orientado a la
resolución del problema y en el extremo máximo el compromiso de la evitación futura del
conflicto. En este esquema se da mucha importancia a la reflexión e indagación
espontánea, en donde se propicia hablar de casos muy específicos respecto a lo que ha
sucedido y también planificar cómo enfocar los casos de los estilos de comportamientos
presentes y futuros, señalando guías para planificar la forma de enfrentar cualquier
situación comprometedora en el mañana, sin perder de vista que cambiar el estilo de
comportamiento de las personas no es algo fácil. Otra de las estrategias fundamentales de
este esquema es que el conflicto no es de una o dos personas en particular, que el
problema tiene que ver no solamente con los que están comprometidos, sino también con
otros sujetos que están al margen de la situación. En consecuencia el rompimiento del
conflicto destructivo es una responsabilidad de todos y, que muchas veces necesita de
ayuda profesional externa. |
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