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REUNIONES PRODUCTIVAS
"La mayoría de los gerentes
se sienten presionados por
el tiempo que se supone que
deben dedicar a reunirse"
T. Hindle
Una gran parte de la actividad gerencial
ocurre en reuniones. De acuerdo a estudios realizados en el mundo organizacional, los
gerentes ubicados en los niveles estratégicos ocupan cerca del 50% de su tiempo en
reuniones; mientras que en los niveles tácticos es aproximadamente el 30% de dedicación
a este tipo de acción. Por ser estas una inversión significativa de tiempo, conviene que
las mismas sean planificadas debido a que su productividad es vital para la organización.
Sin embargo, con mucha frecuencia suele suceder que los directivos que participan se hagan
las siguientes preguntas: ¿Se justifica la reunión? ¿Estuvo bien planificada y
conducida? ¿Se lograron los objetivos perseguidos? ¿Cuántas reuniones son realmente
útiles? En la mayoría de los casos, las respuestas a estas interrogantes son negativas.
Dicha realidad representa no sólo la pérdida de productividad de las reuniones, sino
también todo un camino de frustraciones y desmotivación, que a la larga incide
negativamente en el clima empresarial y por ende en su eficacia, pero es posible mejorar
en gran proporción la productividad de las reuniones gerenciales, tomando en cuenta que
se invierte mucho tiempo y dinero, y ambos son valiosos,
Existen ciertas herramientas, conceptos y técnicas,
cuyo aprendizaje y puesta en acción están al alcance de los responsables de planificar,
efectuar y dirigir las reuniones. Entre tales herramientas existe una tipología de
reuniones que ayuda a utilizar apropiadamente los diferentes diseños, según sea la clase
de reunión. Normalmente esta tipología se emplea con el fin de mejorar un proceso,
analizar un problema o adoptar una decisión. En consecuencia es fundamental la ejecución
sistemática de una metodología adecuada.
En este orden de ideas se pueden mencionar los
siguientes elementos que ayudan a que se garantice la productividad. El primer elemento de
éxito de una reunión gerencial es la convocatoria para la misma y se debe valorizar
plenamente la justificación, evaluar sino existe otra opción para lograr el objetivo
deseado. En este proceso valorativo es importante aplicar la teoría de participación
cuando se trate de adoptar una decisión, no perdiendo de vista la situación global con
todos los mecanismos que deben tomarse en cuenta para definir de la forma más sensata de
quienes deben participar. Una vez que se haya evidenciado la justificación de la reunión
y quienes serán los invitados, es indispensable que el que vaya a fungir como Director,
se base en una ordenada administración, la cual debe incluir los siguientes pasos: a) la
pre-planificación; b) la realización y c) el seguimiento. En otras palabras para que la
reunión sea productiva deben ser controlados todos los detalles el "antes", el
"durante" y el "después".
Por otra parte además de los conceptos e ideas
mencionados en los párrafos anteriores y que son bastante conocidos para dirigir
exitosamente una reunión, hoy día se hace necesario destacar la utilización de algunos
papeles que ayudan a la productividad, como son el rol de facilitador y el del anotador.
Además el director debe tomar en cuenta los siguientes elementos: número de
participantes, grado de formalidad y el propósito. En relación con el primero de los
mencionados existen tres niveles básicos: de dos personas, de un grupo pequeño o de un
grupo grande. Cuando están interactuando dos personas, la dinámica tiende a ser
completamente distinta a la de los grupos, por cuanto en la primera no existen
espectadores y la imposibilidad que otras personas participen en la conversación. Por
otra parte, muchas de las reglas que son indispensables para incrementar la productividad
de las reuniones entre tres o más personas no son tan notables con relación al diálogo
entre sólo dos personas.
La decisión del número de personas es fijado
arbitrariamente por el director. En lo que se refiere a un grupo grande, los expertos
mencionan que el mismo se podría dividir en diversos niveles: mediano, grande o muy
grande y, muchas técnicas que se utilizan en los pequeños grupos, puedan que sean
comunes con los del grupo mediano. Mientras que cuando es un grupo muy grande es buena
técnica incluir secciones en donde los participantes se distribuyan en grupos pequeños,
para luego intercambiar en una reunión plenaria las conclusiones de cada uno de ellos.
En referencia a la formalidad, existen dos
situaciones extremadamente opuestas: el encuentro puramente casual o improvisado y la
reunión con todos sus componentes formales (incluyendo la entrega de la agenda a tiempo y
forma, con la identificación de los objetivos, el temario, la metodología a usar,
invitados, horarios, hacer circular la información que será utilizada en la reunión, el
lugar y la logística a emplearse, entre otros). Toda esta serie de detalles es muy
importante para asegurar la productividad y eficacia, por cuanto puede ocurrir que el
mejor procedimiento puede no dar el resultado esperado a la hora de administrar una
reunión, por cualquier falla, que en la mayoría de los casos proviene del director y/o
administrador.
En cuanto al propósito de la reunión , existen
tres tipos principales de reuniones: la orientada a analizar un problema y adoptar una
decisión; las de intercambio de información y las "especiales", dentro de este
último grupo se incluyen: las que tienen objetivos funcionales específicos; (demandan
metodologías especiales y requieren el conocimiento previo del director o de los
participantes, también se pueden incluir en este último grupo las reuniones de
capacitación, entrevistas de selección o de evaluación de personal) .
Las mejores reuniones ahorran tiempo y dinero. Sin embargo, muchas
son innecesarias, y a veces se convierten en rutinarias, representando una pérdida de
esos mismos recursos tan valiosos: dinero y tiempo (este último irrecuperable). |
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