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COMPARTIR INFORMACIÓN Y
EDUCAR
"Desde hace algunos años, se oye
con insistencia que dirigir no es
simplemente mandar, que dirigir
es el arte de poner metas a los
subordinados con acierto y
motivarles para que las alcancen"
G. Gómez y J. R. Pin
De acuerdo a las nuevas realidades, las
exigencias del mundo empresarial en cuanto al estilo de liderazgo se refiere van más
allá de lo que anteriormente se exigía, por cuanto no solamente hay que formular e
indicarle las metas y los objetivos estratégicos a los seguidores, sino que hay que
educarlos para que colaboren eficazmente en la identificación de dichos componentes
estratégicos fundamentales y para que sepan y deseen cooperar con los otros miembros del
equipo de trabajo, en el logro de los propósitos de la empresa. Es necesario que sea
así, por cuanto el trabajo en equipo -herramienta de éxito- representa una garantía en
término de la concepción y adopción de decisiones y porque un ejecutivo mal formado y
mal informado constituye una rémora para la empresa, sin otra defensa para conservar su
posición que la injusticia y el halago. Estas ideas superan los modelos clásicos de la
descripción de cargos de las posiciones directivas, que normalmente se centran en aportar
técnicas acerca de cómo conseguir mejor rendimiento del "dirigido" o que se
dedican a clasificar los estilos de dirección (democrático vs. autocrático), hoy día
la función directiva tiene que enfocarse desde un punto de vista más global, además de
las responsabilidades y deberes que tradicionalmente se han descrito, se debe tener un
papel institucionalizador y pedagógico.
Un líder exitoso, no solamente es un director de
las operaciones de su organización -en el sentido estricto de la palabra- es sobre todo
un maestro de las personas que tiene bajo su supervisión, en el sentido más noble
de esta sabia, antigua y delicada profesión. Por cuanto para enseñar, primero hay que
aprender, y para saber dirigir, hay que saber colaborar y obedecer. Desde este punto de
vista, el líder exitoso tiene una dimensión ética, indisoluble de su actuación como
tal.
De acuerdo a los estudios de identificación de
estilos de liderazgo, se puede determinar qué se necesita hacer, y existe la tremenda
tentación de ordenar que se haga. Pero lo que es realmente difícil es no dar órdenes,
no manipular sino compartir información y educar. Sin lugar a dudas, todo esto se reduce
a lo que se ha venido hablando recientemente de: facultar a la gente -empowerment-, es
decir ayudar a las personas a subir a un nivel de madurez en la que puedan concebir y
adoptar decisiones acertadas y razonables, es decir convertirse en personas altamente
asertivas, lo cual no significa, bajo ningún motivo; que siempre las adopten.
Esta técnica de "facultar" a la gente,
representa que cuando un equipo adopta una mala decisión, el líder se hace de un lado y
deja que tropiecen, por cuanto -está consciente que un error es un gran maestro-; pero
está muy pendiente que si van a caer el precipicio, interviene. La idea del aprendizaje
en base a los errores cometidos, es una norma que usualmente lo hacen para que los
seguidores reafirmen su aprendizaje significativo, administrando, que el líder sabe
interpretar esa realidad, pero que toda experiencia le indica que la gestión se debe
hacer de otra manera.
Sin lugar a dudas, para el líder; lo más difícil
es tener que compartir el poder. Por más que trate de educar a sus seguidores, éste
"quiere" adoptar las decisiones y "ver" que se cumplan, muchas veces
esta forma de pensar reafirma el estilo autocrático de los líderes. Algunos de ellos le
gusta decir "sí" o "no" sin tener que consultarlo todo y estar
siempre tratando de buscar consenso, estas nuevas reglas de juego empresarial tienen sus
desventajas, pero se comprende y se acepta que: "eso es lo que se debe hacer".
Hay que abandonar todo sentimiento de desesperanza
con respecto a la gente, esa desesperanza que está en el fondo de la "organización
perfecta". Es fácil sentir en algún momento que las personas son esencialmente
indignos de confianza y limitadas -la teoría "Y" de Mc Gregor- por lo cual
deben ser obligadas a cumplir el deber por cadenas de mando, compartiendo funciones y
líneas de autoridad. Por el contrario se debe mantener la fe en el ser humano: "el
conocimiento y la creencia de que todos están ansiosos por aprender y son capaces de la
aplicación, elevación de espíritu y responsabilidad personal". Los líderes que
manejan la información con el fin de educar, están convencidos que si la gente entiende
qué es lo que se necesita, siempre harán un esfuerzo en ese sentido. Esto se ha
demostrado más de una vez, si a la persona se le dan herramientas y la capacitan:
"hacen eficazmente el trabajo".
La exigencia hacia los nuevos líderes es que tienen
que cambiar el área de abstracción de autoridad ex-officio por la realidad compleja de
la autoridad existencial. Se tiene que despertar al hecho de que la autoridad ya no reside
en un lugar del organigrama, sino en la capacidad de hacer un trabajo mejor orientado al
cliente. Normalmente todas las empresas sueñan con
. esta iniciativa; pero rara vez
la obtienen. La causa es que existen demasiados controles y demasiada supervisión,
ahogando a las personas, por cuanto se sienten restringidas, intimidadas o aburridas.
Se tiene que aceptar la gran paradoja de la voluntad
humana: que con la mayor frecuencia y sobre todo en momentos de gran peligro u
oportunidad: "la única manera de ganar el control es renunciando a él" |
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