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LA TRANSPARENCIA DEL
CLIMA
ORGANIZACIONAL BRINDA CONFIANZA
"Las compañías excelentes se
manejan
para encauzar la energía y entusiasmo
de los empleados. Lo logran por medio
de un clima de confianza, el estímulo de
la productividad mediante la gente y con
una visión de largo plazo"
R. L. Daft
La biósfera organizacional está
constituida por los siguientes sub-sistemas: psico-social (factor humano); planificación
estratégica (misión, visión, metas y objetivos); estructural (normas, procedimientos,
políticas, organigramas, etc.) y de tecnología dura (equipos, herramientas). En la
medida que estos cuatro componentes fundamentales sean gestionados con claridad y
transparencia se promueve confianza no solamente en el mundo interior de la organización
(sea ésta una empresa, un país, etc.), sino también en el exterior (clientes y
proveedores) y a medida que esto ocurra -componente vital- aumenta el compromiso de la
gente que está involucrada en el éxito. Este escenario es determinado por el estilo de
actuación de los máximos líderes de las organizaciones con base en la credibilidad que
proyecte.
El líder es el arquitecto de ese clima de
confianza, en donde impera un trato abierto y honesto entre todas las personas (actores y
actrices) de esos escenarios. La colaboración, participación y contribución entre los
miembros de la estructura informal reclama un alto grado de transparencia y de confianza.
La capacidad de concebir y adoptar decisiones de los equipos autónomos de alto
rendimiento -incremento de la asertividad- requiere también de esos atributos, por cuanto
el aumento de la productividad y la reducción de costos, se consigue en estos ambientes,
a través de trabajadores altamente motivados. Cuando el clima no es transparente, no
existe confianza; en consecuencia (lejos de incrementar los objetivos esperados), se
sospecha y se pone en duda la credibilidad del jefe -"no se escribió: líder"-
y por tal motivo los niveles de rendimiento están por debajo de los formulados, por
cuanto los trabajadores que están en la base de la pirámide se encuentran desmotivados y
no garantizan el logro de la calidad y de la productividad. En estas circunstancias, las
ideas en conflicto se estimulan en vez de suprimirse. La herramienta del consenso preserva
el sentido de confianza, incrementa la motivación y facilita tanto la innovación y la
creatividad, así como la eficiencia.
Sin temor a equivocaciones, el componente
fundamental que energiza a los equipos humanos de trabajo es la confianza. Ésta es la
creencia en la habilidad, la integridad y la confiabilidad del otro, especialmente en su
líder (es decir: su orientador), aunque los integrantes de un equipo confíen plenamente
en el resto de los integrantes. Cuando el líder del equipo y el resto del personal
gerencial no brindan la credibilidad y fe requeridas, pueden creer todavía que la
estructuración de los equipos de trabajo eficaces es todavía imposible, debido a que
como no brindan confianza, no creen en la gente que tienen en su alrededor y, por
supuesto, el ambiente se vuelve muy tenso y de muy poca participación espontánea de la
gente. De acuerdo con los resultados de los estudios del clima organizacional, hay una
significativa preocupación de que la gerencia -tanto pública como privada, en estos
países en vía de desarrollo- más allá de inspirar la confianza esencial para la
eficacia del equipo, los integrantes de éstos los consideran como "jugadores
profesionales del contexto social"; en consecuencia, la convicción de los seguidores
y del resto de las personas en general es muy baja y dichas encuestas de opinión indican
que este atributo puede aún ser mucho menor en el futuro.
Los líderes cuyo estilo predominante es el
autocrático pocas veces se preocupan ( y mucho menos; se ocupan) por establecer las
reglas claras del juego para que haya transparencia, confianza y credibilidad y, en vez de
ello, lo que hacen es manipular la realidad negativa a través de procesos
comunicacionales mediatizados y nada alentadores, para estimular el cambio, sino más bien
para imponer más su poder personal enrareciendo cada vez más el clima social y
organizacional reinante.
Mientras que los líderes
democráticos-participativos se preocupan (y se ocupan) constantemente por garantizar un
clima claro en donde las reglas del juego estén debidamente expresadas y gestionadas por
todas las personas de la mejor y sana manera. Tendente a garantizar la consecución
permanente de la confianza, por medio de los atributos organizacionales de la
transparencia y credibilidad, estos líderes se comunican continuamente con todos sus
seguidores y con el resto de las personas con las cuales tienen relación directa o
indirecta para mantenerlos informados de una manera clara y correcta, explicando el por
qué de las decisiones adoptadas y sobre todo compartiendo la información veraz y
oportuna de las operaciones organizacionales. Otra de las competencias que se pueden
observar en estos líderes es el respeto hacia todas las personas sin distinción de
creencias y/o posiciones jerárquicas, por cuanto están muy conscientes que la única
vía de obtener éxito es por medio de sus colaboradores y éstos son continuamente
valorados y reconocidos como elementos necesarios e indispensables, por cuanto todos los
eslabones de la cadena son importantes, independientemente de su tamaño y ubicación,
demostrando su respecto hacia ellos, delegándoles tareas, escuchándoles, dándoles una
retroalimentación continua y sobre todo actuando limpia y apropiadamente.
Otra de las estrategias que utilizan estos líderes
exitosos es el principio de justicia y equidad, realizando valorizaciones continuas justas
de la actuación de los miembros del equipo, dando los incentivos y retribuciones
objetivamente. Con esta estrategia reafirman la confianza y el sentimiento de
identificación, por cuanto no utilizan el favoritismo, que es la piedra angular de los
líderes fraudulentos. Las personas que ejercen el liderazgo democrático-participativo
son muy predecibles; es decir, su estilo de actuación siempre es coherente con sus
acciones y en muchos casos los integrantes del equipo, pueden predecir acertadamente la
decisión que se producirá antes de que sea concebida y adoptada por el líder y
finalmente -para reafirmar un clima de transparencia y confianza- éste tiene muchas
competencias para profundizar y analizar todos los elementos que componen el escenario en
donde él es
el primer actor (la paradoja del liderazgo) |
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