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EDUCACIÓN Y
CAPACITACIÓN: CLAVES DEL TRIUNFO
Saber algo más que los otros es fácil, lo
difícil es saber algo mejor que los otros.
Séneca
Los líderes de los países ubicados en el eje
Asia-Pacífico (A-P) han podido asimilar más que otros líderes que la única forma de
progresar rápidamente es educando e incrementando las posibilidades de hacer más
productiva la fuerza de trabajo. Han comprendido que un año adicional, en promedio, de
enseñanza en la escuela básica, tiene una repercusión de aproximadamente entre el 2% y
3% de crecimiento de la productividad y, concretamente en el caso del genero femenino,
ello representa entre el 4% y 6% de mejora en los índices de productividad, un 30% de
decrecimiento en la fecundidad y un 50% de reducción en la mortalidad infantil.
En los países ubicados en el eje A-P los estudios de las matemáticas
y de las ciencias se ha incrementado considerablemente en los primeros años de la
educación primaria. Así como también en los estudios medios, diversificados y
superiores, han brindado grandes estímulos a las carreras relacionadas con las
ingenierías y la tecnología. En las décadas comprendidas entre los años 60 y 70
tenían como objetivo minimizar el analfabetismo, el objetivo educacional en las últimas
décadas en dichos países es aumentar substancialmente la "alfabetización
computacional". Dichos en otras palabras, que cualquier ciudadano en esos países
pueda interactuar con un computador pequeño. Están convencido que para el tercer lustro
del próximo milenio todo ciudadano asiático tendrá un computador, un teléfono celular,
un telefax y se mantendrá comunicado con una red internacional de información.
Los procesos de educación rígida en los centros de aprendizaje se han
combinado, en los países de Asia-Pacífico, con procesos de formación y capacitación
flexibles en el trabajo. Como ejemplo del éxito de este modelo de aprendizaje combinado
se puede mencionar la siguiente realidad de acuerdo con R. Villamizar (1995): "Al
principio algunos países, como Singapur, Malasia y Taiwán, comenzaron ensamblando
circuitos integrados como subcontratistas de productos estadounidense. En este proceso,
los trabajadores se fueron familiarizando con varias clases de maquinaria electrónica,
con equipos de televisión en color y con computadoras. Al constatar la rápida
asimilación de los operarios nacionales, las compañías manufactureras extendieron su
actividad al sector de productos finales y elaboración de piezas y repuestos". Como
consecuencia de esa realidad hoy día las compañías japonesas fabricantes de
televisores, como Sony, Matsushita, Toshiba e Hitachi, ya trasladaron sus plantas a
algunos de estos países ubicadas en el eje Asia-Pacífico.
Una vez establecidas dichas empresas en esos países, adquieren el
compromiso de capacitación y entrenamiento en la empresa y fuera de ella, casi siempre en
estrecha relación con los centros de productividad de cada nación involucrada.
Para promover el capital dentro de una organización se debe
diferenciar perfectamente entre educación y enseñanza. Además que se debe tener en
cuenta que no se puede enseñar a todas las personas por igual, ni tampoco un grupo de
personas puede hacer el mismo trabajo con la misma habilidad, rapidez y exactitud. Los
sistemas tradicionales asumen que la gente tiene las mismas habilidades y esto es un grave
error de fondo. No se puede trabajar con obreros intercambiables, ni los sistemas
tradicionales de producción pueden asumir que el trabajo lo puede realizar dos personas
con la misma intensidad y eficiencia. Como consecuencia de esta realidad existe una gran
diferencia entre enseñar y educar. A través de la historia de la humanidad, el énfasis
se ha puesto en la enseñanza, esto es, en el suministro de conocimientos memorizables
(información). La educación, por su parte, abarca la personalidad completa y el
desarrollo del hombre en todas sus facetas: intelectuales, espirituales y corporales. La
educación no solamente toca el corazón, obliga al cerebro a pensar y aprender con la
misma intensidad que los sentimientos.
Uno de los errores más significativos de la enseñanza tradicional es tratar de
empaquetarla y ofrecerla con una metodología constante, basada principalmente en la
capacidad de memorización del que aprende. Este tipo de enseñanza favorece a ciertas
personas con marcadas habilidades para ello, pero de ninguna manera garantiza su éxito en
el mundo exterior. La enseñanza convencional cada vez se distancia más de la vida real.
Los conocimientos empaquetados resultan ser obsoletos con una rapidez impresionante. Los
sistemas actuales de enseñanza fueron diseñados y funcionaron para una economía y una
sociedad que ya no existe. Estos se adaptaban perfectamente a los esquemas de una sociedad
industrial, pero están fracasando rotundamente en una sociedad basada en el conocimiento.
La brecha entre los sistemas educativos y las necesidades de las empresas es cada vez
mayor. Gran parte de la información que se aprende en los centros de aprendizaje es
perecedera y puede ser obsoleta rápidamente. Lo único que le puede asegurar a la gente
su permanencia y su vigencia es el desarrollo de la educación basada en la capacidad
de aprender a aprender.
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