UNA INVERSIÓN PARA EL ÉXITO

Las organizaciones que tienen clara su visión de futuro de éxito, consideran como un componente de vital importancia dentro de las estrategias gerenciales corporativas la inversión en las personas, tanto en el adiestramiento y desarrollo, así como en el mantenimiento de las habilidades y destrezas requeridas por los adelantos tecnológicos (duros y blandos). A pesar de que la tendencia mundial es que cada día más existan menos personas empleadas en las tareas tradicionales y semicalificadas, quienes trabajan por medio de y para las computadoras, controlando las actividades organizacionales, están creando un nuevo modelo de relación: empresa-personas. La realidad demuestra una gran escasez de personas que acrediten experticia en estas importantes destrezas y tal vez en un futuro no muy lejano esta realidad sea más critica, al menos que de parte de los empresarios haya un cambio en sus actitudes hacia los programas bien planificados de educación industrial y un aumento importante en cuanto a 1a inversión en las personas se refiere.

Lamentablemente en un alto porcentaje de "los empresarios venezolanos", consideran todavía a los programas de capacitación y desarrollo solamente como un costo, un gasto y no como una inversión. De nuestra experiencia como Consultor Empresarial, se ha podido comprobar que la cantidad que asignan una gran mayoría de las empresas para estos programas (capacitación y desarrollo), es irrisoria en relación con los ingresos de dichas organizaciones y, muchas de ellas realizan este "gasto" en un gesto de "buena fe" para cumplir con las exigencias del INCE en cuanto al Programa de Desarrollo Profesional se refiere, y nunca el mismo es cumplido en un mínimo de porcentaje de lo planificado. Cada año muchas empresas repiten el mismo programa, sin ninguna visión de futuro y mucho menos de desarrollar competitivamente a su gente. ¿Por qué ocurre esto en la gran mayoría de las empresas? Mucha gente sabe la respuesta a esta realidad. Además que muchas personas que están ubicadas en los niveles estratégicos organizacionales -por ser ciegos voluntarios- no quieren ver el vínculo estrecho que existe en la inversión en las programas de educación industrial y las ganancias corporativas. Por otra parte de acuerdo con M. Naim (1989), solamente el 5.7% de las empresas venezolanas cuentan con una unidad organizacional responsable de la coordinación de las actividades de formación y adiestramiento. Y, dichas actividades están poco vinculadas con los resultados de otras prácticas de recursos humanos, tales como: evaluación de actuación, de capacidades y de planificación de carreras.

Por otra parte, 'Trevor Bentley, experto inglés en el área de recursos humanos quien asistió en calidad de invitado especial a las "Primeras Jornadas de Evaluación del Impacto del Adiestramiento", organizadas por INESTED en Caracas, 1995; afirmando lo siguiente: "...no tiene sentido invertir mucho dinero en estrategias de mercadeo, en tecnología o reingeniería de procesos, si no le entrena a la gente…"

Bajo este panorama los lideres organizacionales que ocupan cargos en los niveles estratégicos, comprenden que los programas bien planificados de educación industrial mejoran a las personas, pero no son capaces de asociar este mejoramiento en forma directa con las utilidades de la empresa En los responsables del adiestramiento y capacitación industrial la realidad es peor, por cuanto no están en capacidad de demostrar el impacto directo y significativo que tienen estos programas en las ganancias totales. En realidad muchos Especialistas en Adiestramiento (EeA) le restan importancia a este aspecto.