DESARROLLO HUMANO
BASADO EN COMPETENCIA


"Las competencias, desde una
perspectiva compleja, se ubican
en la categoría general del
desarrollo humano, aunque en
la actualidad sea escasa la
mirada sobre este punto"
J. A. Durán

Hoy día debido a la alta competitividad de este mundo globalizado el desarrollo humano tiene un lugar de mucha importancia. En las últimas décadas, en los países industrializados ha habido grandes cambios en todos los niveles de los sub-sistemas educacionales, con la finalidad de garantizar un egresado altamente competitivo y -por ende- que tenga valor de mercado en esta "aldea planetaria". De igual forma, en los escenarios empleadores los procesos de formación de la gente también han tenido una transformación violenta orientada a que los trabajadores aprendan a administrar su talento, con la finalidad que sean más versátiles y trabajen con más autonomía. En consecuencia, el desarrollo humano tanto en las naciones como en los centros productivos, se ha convertido en una herramienta estratégica que conlleva a la reafirmación del capital intelectual como una ventaja competitiva. Por tal motivo, el desarrollo humano reside en el conjunto de elementos biopsicosociales propios de todo individuo que se instalan en el tablero social tendentes a buscar el bienestar y la autorrealización, que guardan relación con las habilidades y destrezas personales y -por supuesto- del entorno social económico, político, ambiental, jurídico en donde se interactúa. Estos cambios han traído infinidades de presiones y desconciertos debido a la falta de continuidad y valorización de las diferentes propuestas de formación que han surgido en los últimos años, en las cuales hay, además de las transformaciones propias del conocimiento de formación, decisiones políticas y la realidad mundial (globalización, mercado, sociedad del conocimiento, etc.). La verdadera solución no radica en resistirse a los cambios, sino confrontarlos de manera creativa y proactiva.

La gran mayoría de los especialistas en desarrollo humano, con la finalidad de analizar y desarrollar este problema, lo han dividido en una serie de dimensiones, entre las que se pueden mencionar figuran las siguientes: cognitiva, corporal social, comunicativa, ética, lúdica, laboral y espiritual. Por otra parte el estudio en esta área del conocimiento, además de ser muy complejo, existe mucha confusión entre la definición de competencias con un sin número de voces; que, si bien es cierto guardan alguna relación con ellas, no son sinónimos. Tales como: inteligencia, conocimientos, funciones, calificaciones profesionales, aptitudes, capacidades, habilidades, destrezas y actitudes.

Existen muchas definiciones de competencia y varían su contenido de acuerdo con el criterio del especialista que la formula. A continuación se transcriben dos enunciaciones que tienen una pertinencia directa con los procesos de desarrollo humano. De acuerdo con A. Ouellet, la describe de la siguiente manera: "Como principio de organización de la formación, la competencia puede apreciarse en el conjunto de actitudes, de conocimientos y habilidades específicas que hacen a una persona capaz de llevar a cabo un trabajo o de resolver un problema particular". Mientras que C. E. Vasco la conceptúa de esta forma: "Una competencia es una capacidad para el desempeño de tareas relativamente nuevas, en el sentido de que son distintas a las tareas de rutina que se hicieron en clase o que se plantean en contextos distintos de aquéllos en los que se enseñaron". Tomando en cuenta las ideas y conceptos anteriores, se deben ponderar las competencias como procesos complejos que los individuos administran en acción-actuación-creación, tendente a analizar problemas y adoptar las mejores decisiones, así como también realizar transacciones positivas en la vida usual y en el entorno laboral-profesional, contribuyendo a la construcción y cambios de la realidad, para lo cual une el saber ser -automotivación, iniciativa y trabajo cooperativo con otras personas-, el saber conocer -observar, explicar, comprender y analizar-, y el saber hacer -desempeño basado en procedimientos y estrategias-, sin perder de vista los requerimientos de los escenarios en donde actúan, las expectativas individuales y los procesos de incertidumbre -la cual se origina de lo desconocido y de la falta de información respecto del futuro-, con autonomía intelectual, conciencia crítica, creatividad y espíritu de reto, responsabilizándose de las consecuencias de los actos y buscando -por encima de todo- el bienestar humano.

Por las ideas y conceptos expresados en los párrafos anteriores, las competencias no pueden analizarse como conductas exteriores solamente, sino como una compleja ordenación de cualidades necesarias para el comportamiento exitoso en situaciones diferentes; donde, por supuesto se combinan: conocimiento, actitudes, valores, destrezas y habilidades con las tareas que se tienen que desempeñar en determinadas situaciones.

De acuerdo con S. Tobón T., entre las competencias básicas que debe desarrollar toda persona para ser exitosa en la vida, figuran las siguientes: a) competencia comunicativa; b) competencia matemática; c) competencia de autogestión del proyecto ético de vida; d) manejo de nuevas tecnologías de la información y comunicación; e) competencia para afrontar el cambio y f) competencia de liderazgo. Dentro de este grupo de competencias básicas, ocupan un lugar importante y especial las competencias cognitivas de procesamiento de información y la comunicación con las nuevas plataformas tecnológicas.

Las competencias se originan desde la perspectiva de la autorrealización personal, estableciendo un proceso comunicacional eficiente, así como también implantar un buen proceso de negociación de acuerdo a las exigencias de los entornos sociales y empresariales, con sentido crítico de flexibilidad.