CAPACITACIÓN EMPRESARIAL

"La formación basada en competencias
constituye una propuesta que parte
del aprendizaje significativo y se orienta
a la formación humana integral como
condición esencial de todo proyecto
pedagógico"
S. Tobón

Como exigencia de este mundo cada vez más riguroso y competitivo los procesos de capacitación y el desarrollo del factor humano basados en competencias, han logrado consolidar una posición importante en la gran mayoría de las empresas con categoría mundial que gestionan esta actividad como una inversión de capital humano y no como las pequeñas y medianas empresas -que en su gran mayoría son familiares- que todavía ven estas actividades como un gasto -no como una inversión- y es el motivo por el cual muchas de ellas han desaparecido o están a punto de sucumbir.

En realidad para las organizaciones exitosas este estilo gerencial no es algo nuevo, por cuanto siempre han considerado los ciclos de aprendizaje y de desarrollo como la parte medular del negocio, porque han aprendido y así lo están administrando que: "el conocimiento es el combustible que mueve todo el negocio. Cada vez más las organizaciones que desean mantener su posicionamiento en el mercado deberán ver estas actividades como una herramienta estratégica de sobrevivencia.

Los especialistas en la formación y desarrollo del factor humano deben tener como norte actualizarse y han de hacerlo en dos componentes conceptuales fundamentales en el perfeccionamiento de la gente, como son: el aprendizaje significativo y el concepto de competencias, admitiendo que no han tenido experticia en transferirlo a la realidad empresarial, que lo utilizan con diferentes significantes y esta diversidad de connotaciones conlleva una gran disfuncionalidad en el esquema conceptual de referencia operativa.

Los especialistas del aprendizaje significativo han desarrollado ciertas técnicas que aceleran la consecución de los objetivos correspondientes de una manera más acelerada, garantizando -de paso- el perfeccionamiento del desempeño organizacional; entre esas técnicas que pueden reafirmar este tipo de aprendizaje, figuran las siguientes: a) poner al participante en el mejor estado mental y físico, para liberarlo del estrés y poner más concentración en lo que se está haciendo; b) garantizar la percepción y captura de la información de un modo pausado y rítmico: c) usar la música para expandir la memoria, darle energía a la mente y vincular al participante con su subconsciente; d) estimular el compromiso de la totalidad del cerebro, de los sentidos, de las emociones e imaginación para perfeccionar el aprendizaje; y e) adquirir conciencia de parte del participante de los obstáculos que se interponen ante el aprendizaje y del cambio, y luego utilizar algunas técnicas que garanticen deshacerse de ellos.

Esta nueva visión de los procesos de formación basada en el aprendizaje significativo y de las competencias debe garantizar la integración de la teoría expuesta con la teoría en uso; es decir concatenar la teoría con la práctica. Por esto los especialistas en aprendizaje no se cansan de reafirman que no existe aprendizaje teórico, hay que ponerlo en práctica para fijarlo y muchos de ellos sostienen que para que esa transferencia sea exitosa hay que hacerlo mínimo siete veces, causando la continuidad entre todos los niveles educativos y entre éstos y los escenarios sociales y empresariales, lo cual estimula un aprendizaje autónomo, orienta la formación y la reafirmación del "proyecto ético de vida"; además de fomentar el desarrollo del espíritu afanoso como piedra angular del crecimiento personal y profesional y, por supuesto, del desarrollo socioeconómico de las personas, y establece la estructura curricular de los programas de capacitación empresarial con base en proyectos y contingencias, propagando de esta manera el currículo fundado en aprendizajes compartimentados (íntegros respecto a cada una de las diversas áreas del quehacer y debidamente concatenados entre sí -no fragmentados- para lograr la mejor ejecución de su interdependencia).

Como fue señalado en párrafos anteriores, en los actuales momentos la connotación de competencias está muy tergiversada, a pesar que en las últimas décadas ha habido mucho avance en este sentido, y aún existen muchos vacíos acerca del significante de dicha palabra, los cuales dificultan explicativamente su empleo en la formación: formal, no formal e informal. Uno de los grandes vacíos está representado en el hecho que: "las competencias tienden a ser conceptualizadas de una manera reduccionista y fragmentada", motivo por el cual recompensa el abordaje de éstas desde la búsqueda de la eficacia y la eficiencia al servicio de intereses económicos, sin tomar en cuenta su integridad e interdependencia con el proyecto ético de vida y la construcción del tejido social.

Por otra parte el enfoque de competencias ha entrado en los programas de capacitación empresarial como una moda, desde el marco de su pensamiento acrítico y descontextualizado, desconociéndose los componentes socioeconómicos que han contribuido en su nacimiento y los aportes de diferentes ámbitos a la estructuración del concepto. Por otro lado existe mucha inconsistencia y falta de claridad en la estructura conceptual del término competencias, por lo cual se confunde con otros conceptos similares tales como: inteligencia, funciones, capacidades, calificaciones, habilidades, actitudes, destrezas, indicadores de logros y estándares.

A pesar de estas realidades un poco confusas, la verdad es que las competencias entraron en los procesos de aprendizaje como consecuencia -en gran medida- de factores externos como la competencia empresarial, la globalización y la internacionalización de la economía, con un bajo grado de estudio, análisis crítico y discusión por parte del sector académico y en todos los escenarios se habla de competencias, sin saber a ciencia cierta de qué se trata.