Como consecuencia de los cambios
dramáticos que se están produciendo en el mundo actual y de los adelantos tecnológicos,
los procesos de formación de recursos humanos se encuentran en una realidad muy compleja,
por cuanto debe enfrentar este desafío exitosamente y tratar de justificar su eficiencia
frente a esta situación. Para las organizaciones que están empeñadas en mejorar su
productividad y competitividad e implementar un proceso de desarrollo de los recursos
humanos, los procesos de formación y educación sólo son una posibilidad entre muchas
otras disponibles. Estas circunstancias le abren muchas oportunidades a los especialistas
expertos en formación que sean capaces de actualizar dichos programas a las exigencias de
los cambios y de la tecnología, así como también impulsarlos. El costo de la
oportunidad está en aprovechar el momento o quedarse atrás.
En los últimos años en los países que ocupan un lugar privilegiado
en el mundo desarrollado, cada día invierten más en los procesos de formación, por
cuanto es la única vía para ser competitivos y obtener una rentabilidad satisfactoria.
El retorno sobre la inversión de los programas de formación cada día son más claros y
confiables. en estos espacios correspondientes al mes de julio del año próximo pasado se
hizo referencia en varias oportunidades de la "Estimación de Costos y Beneficios de
los Programas de Formación de Recursos Humanos". En estos países la industria
de la formación está compuesta básicamente por los proveedores de
educación superior - las universidades- y complementada por más de cien mil proveedores
del sector privado. De acuerdo con los especialistas en esta materia resulta difícil
calcular cuantas personas en el mundo entero están trabajando en el campo de la
formación y desarrollo, pero cifras muy conservadoras mencionan más del millón. A esta
"modesta" cifra hay que agregarle además, los directores, gerentes, expertos e
instructores ocasionales a los cuales se les exige que entrenen a otras personas como
parte de sus labores cotidianas.
En el caso de las universidades nacionales existen muchos
"facilitadores" que están todavía clavados en el pasado, es decir
"gerencian"el aula con métodos y procedimientos que tuvieron éxito en el siglo
pasado. Todavía les cuesta aceptar que esas instituciones son empresas de servicio de
aprendizaje y que en dichos escenarios el principal actor son los estudiantes a los que
hay que satisfacer sus expectativas de formación con resultados de excelencia, así como
también las requerimientos razonables del sector empleador.
Tendente a conservar un lugar de relevancia organizacional los procesos
de formación no sólo deben ser efectivos, sino que también deben reafirmar por medio de
los cambios conductuales obtenidos que lo son. La forma tradicional de dictar cursos y
seminarios ya no tiene vigencia en este mundo cambiante. Existen en el mercado una serie
de productos novedosos como son : "Las Estructuras Paralelas de Aprendizaje",
"Las Organizaciones de Aprendizaje", "El Aprendizaje Organizacional
Acelerado", "Aprendizaje a Distancia", "Aprendizaje Interactivo".
A estas herramientas hay que agregarle que los facilitadores de los procesos de formación
además de tener una excelente presentación personal, deben de estar actualizado en
conocimiento y tener un buen "Back-Ground" tanto académico como industrial,
factores estos que coadyuvarían a la consecución del éxito de los ciclos de
aprendizaje.
En las organizaciones es donde se ejecutan la gran mayoría de los
programas de formación de aprendizaje continuo, son empresas que reconocen la importancia
de las personas que integran sus estructuras formales, estimulan su total implementación
y crea escenarios de calidad en donde se pueda aprender. Por otra parte, en las
organizaciones donde se consideraba la formación como "una cosa buena" de por
sí se están convirtiendo en empresas del pasado, que desaparecieron o están a punto de
hacerlo. Los procesos de formación deben justificarse en si mismos, y pueden hacerlo. Las
organizaciones que tienen una gran visión de futuro, conciben a la formación como una de
las maneras más eficaces y rentables económicamente de transmitir conocimiento,
desarrollar habilidades y destrezas y una fuerza poderosa para reafirmar la razón de ser
de dichas instituciones.
Absolutamente cierto es que los procesos eficaces de formación
conducen a un mejor rendimiento en los planos del individuo, el trabajo y por supuesto a
la empresa para la cual se trabaja, y esto trae como consecuencia una ventaja competitiva
para la organización.
De acuerdo con los expertos en esta materia J. OConnor y J.
Seymour (1996), referente a la competitividad organizacional, manifiestan que éstas
puedan buscarla en tres áreas, a saber: a) pueden utilizar la mejor y más moderna
tecnología y agregan lo siguiente