EL CAMBIANTE CONTEXTO DE LA FORMACIÓN

"La clave del éxito para cualquier individuo
u organización reside en el aprendizaje
continuado en este proceso la formación
desempeña un papel fundamental"
J. O’Connor y J. Seymour

Como consecuencia de los cambios dramáticos que se están produciendo en el mundo actual y de los adelantos tecnológicos, los procesos de formación de recursos humanos se encuentran en una realidad muy compleja, por cuanto debe enfrentar este desafío exitosamente y tratar de justificar su eficiencia frente a esta situación. Para las organizaciones que están empeñadas en mejorar su productividad y competitividad e implementar un proceso de desarrollo de los recursos humanos, los procesos de formación y educación sólo son una posibilidad entre muchas otras disponibles. Estas circunstancias le abren muchas oportunidades a los especialistas expertos en formación que sean capaces de actualizar dichos programas a las exigencias de los cambios y de la tecnología, así como también impulsarlos. El costo de la oportunidad está en aprovechar el momento o quedarse atrás.

En los últimos años en los países que ocupan un lugar privilegiado en el mundo desarrollado, cada día invierten más en los procesos de formación, por cuanto es la única vía para ser competitivos y obtener una rentabilidad satisfactoria. El retorno sobre la inversión de los programas de formación cada día son más claros y confiables. en estos espacios correspondientes al mes de julio del año próximo pasado se hizo referencia en varias oportunidades de la "Estimación de Costos y Beneficios de los Programas de Formación de Recursos Humanos". En estos países la industria de la formación está compuesta básicamente por los proveedores de educación superior - las universidades- y complementada por más de cien mil proveedores del sector privado. De acuerdo con los especialistas en esta materia resulta difícil calcular cuantas personas en el mundo entero están trabajando en el campo de la formación y desarrollo, pero cifras muy conservadoras mencionan más del millón. A esta "modesta" cifra hay que agregarle además, los directores, gerentes, expertos e instructores ocasionales a los cuales se les exige que entrenen a otras personas como parte de sus labores cotidianas.

En el caso de las universidades nacionales existen muchos "facilitadores" que están todavía clavados en el pasado, es decir "gerencian"el aula con métodos y procedimientos que tuvieron éxito en el siglo pasado. Todavía les cuesta aceptar que esas instituciones son empresas de servicio de aprendizaje y que en dichos escenarios el principal actor son los estudiantes a los que hay que satisfacer sus expectativas de formación con resultados de excelencia, así como también las requerimientos razonables del sector empleador.

Tendente a conservar un lugar de relevancia organizacional los procesos de formación no sólo deben ser efectivos, sino que también deben reafirmar por medio de los cambios conductuales obtenidos que lo son. La forma tradicional de dictar cursos y seminarios ya no tiene vigencia en este mundo cambiante. Existen en el mercado una serie de productos novedosos como son : "Las Estructuras Paralelas de Aprendizaje", "Las Organizaciones de Aprendizaje", "El Aprendizaje Organizacional Acelerado", "Aprendizaje a Distancia", "Aprendizaje Interactivo". A estas herramientas hay que agregarle que los facilitadores de los procesos de formación además de tener una excelente presentación personal, deben de estar actualizado en conocimiento y tener un buen "Back-Ground" tanto académico como industrial, factores estos que coadyuvarían a la consecución del éxito de los ciclos de aprendizaje.

En las organizaciones es donde se ejecutan la gran mayoría de los programas de formación de aprendizaje continuo, son empresas que reconocen la importancia de las personas que integran sus estructuras formales, estimulan su total implementación y crea escenarios de calidad en donde se pueda aprender. Por otra parte, en las organizaciones donde se consideraba la formación como "una cosa buena" de por sí se están convirtiendo en empresas del pasado, que desaparecieron o están a punto de hacerlo. Los procesos de formación deben justificarse en si mismos, y pueden hacerlo. Las organizaciones que tienen una gran visión de futuro, conciben a la formación como una de las maneras más eficaces y rentables económicamente de transmitir conocimiento, desarrollar habilidades y destrezas y una fuerza poderosa para reafirmar la razón de ser de dichas instituciones.

Absolutamente cierto es que los procesos eficaces de formación conducen a un mejor rendimiento en los planos del individuo, el trabajo y por supuesto a la empresa para la cual se trabaja, y esto trae como consecuencia una ventaja competitiva para la organización.

De acuerdo con los expertos en esta materia J. O’Connor y J. Seymour (1996), referente a la competitividad organizacional, manifiestan que éstas puedan buscarla en tres áreas, a saber: a) pueden utilizar la mejor y más moderna tecnología y agregan lo siguiente ".... No obstante, aunque la tecnología se adquiere sin dificultad y se halla a disposición de todos, puede quedar anticuada en cuestión de meses..." b) puede utilizar los sistemas de trabajo y distribución más eficaces..., pero la competencia también puede hacerlo y c) la calidad del personal. La capacidad de aprender más rápidamente que la competencia quizás sea la única ventaja competitiva sostenible.

Las empresas que soportan su ventaja competitiva por medio de procesos eficaces de formación, representan una nueva clase de organizaciones, por cuanto siempre tienen presente que la gente por naturaleza son "aprendedores", a pesar de que existe un sistema de enseñanza formal que a menudo coarta la capacidad natural de aprendizaje. La organización que han implementado procesos eficaces de formación constituye una innovación fundamental.