"La visión que yo tengo considera que
la capacitación debe estar en el centro
del escenario, es decir que ya no debe
considerársele la Cenicienta de la
mansión corporativa"
T. Bentley
La importancia que para el desempeño de las actividades de
cualquier organización tiene la formación adecuada del personal que la constituye, la
imperiosa necesidad de mantener vigente dicha formación debido a la rápida evolución
tecnológica, y por otra parte, la amplitud de los diferentes métodos de los cuales se
disponen en la actualidad para llevar a feliz término dicho proceso, reclama cada vez
más el enfoque radical de los problemas que plantean dichos programas en las
organizaciones. Dicha orientación radical comienza por una estricta selección e
identificación de la misión de los procesos de formación y desarrollo dentro de ellas y
por supuesto una planificación lógica y secuencial de las diferentes etapas de
formación a comenzar. Esta planificación debe estar fundamentada, por una parte en la
detección científica de las necesidades de formación y desarrollo y, por otra parte, en
los objetivos de dicho proceso, bien sea para la perfección de actuaciones diferentes o
bien para la capacitación para cargos superiores.
La perfecta aprenhensión de los componentes básicos que requieren los
programas de formación como consecuencia de los cambios tecnológicos, constituye el eje
conductor que guiará al especialista en formación industrial en el laberinto que
representan los innumerables métodos de formación que hoy día están disponibles.
Tomando como punto de partida que ningún método en sí constituye un
fin por si mismo, sino que todos son medios para alcanzar los objetivos de formación
propuestos y, teniendo en cuenta que todo tipo de formación se orienta a lograr unas
determinadas conductas de las personas dentro del mundo laboral, cada uno de los métodos
han de analizarse y de esa forma lo exige el cambiante mundo organizacional. Bajo estas
realidades cualquier proceso de formación en la empresa, independientemente del nivel
jerárquico al cual se dirija; debe tener fundamentalmente los siguientes objetivos:
perfeccionar APTITUDES, impartir CONOCIMIENTOS o modificar ACTITUDES. Bajo
este panorama representa especial interés el analizar los métodos tales como
instrucción programada, la simulación y la utilización de los computadores personales,
los cuales constituyen la aportación más interesante a la formación en los últimos
tiempos.
Sin lugar a dudas que las transformaciones de las condiciones donde
últimamente se han desenvuelto las organizaciones, han exigido la implantación y la
administración exitosa de los cambios radicales que han sucedido tanto en la estructura
formal como en los aspectos operativos de la misma, por consiguiente estos cambios han
reclamado también un viraje trascendental en la concepción y desarrollo de los procesos
de formación dentro de las organizaciones.
La violenta evolución tecnológica ha reclamado la imperiosa necesidad
de adaptar a los trabajadores a dicha evolución. Por otro lado los modelos participativos
de gerenciar y de estimular la estructuración de equipos autónomos de alto desempeño
que las organizaciones modernas reclaman, han incidido directamente en las estrategias de
formación en la empresa haciendo resaltar cada vez más el papel activo que el propósito
de los procesos de formación juega en el desarrollo de la misma. Los cambios han traído
como consecuencia que hoy día la empresa es concebida como una comunidad de trabajo, la
cual representa un hecho sociológico indiscutible; pero la realidad quedaría incompleta
si se la considerase como un elemento aislado y cerrado, siguiendo su dinámica sin tomar
en cuenta los demás grupos sociales. Hoy las organizaciones son consideradas como un
sistema social completamente abierto. Como célula de sociedad la empresa reúne a
personas que representan los diferentes estratos sociales. Refiriéndose a esta nueva
concepción empresarial el especialista F. Castanyer, afirma lo siguiente: "Si
la empresa, deliberadamente o por omisión, ignorara las necesidades de las personas que
la constituyen, se haría culpable frente a la comunidad social y tarde o temprano
sufriría las consecuencias".
Los cambios rápidos y permanentes que se han presentado en el
pasado reciente y en el presente, requieren que gran parte de los programas de formación
se lleven a cabo con computadores, alrededor de ellos o con su participación directa. Sin
lugar a dudas que el uso de esta tecnología ha traído como consecuencia un efecto
deshumanizante en los procesos de formación empresarial. Se está acentuando cada día
más que en los programas de formación asistidos por computadores a los participantes se
les esté considerando como extensiones de las máquinas. Los especialistas en formación
empresarial no deben olvidar el aspecto humano de dichos procesos y deben implantar
técnicas que reconozcan plenamente que la principal preocupación debe estar orientada
hacia las personas, no a los computadores. Los problemas de reconversión de mano de obra,
tan frecuentes en un mundo en continua y acelerada evolución tecnológica, hacen urgentes
muchas acciones de formación.
Los especialistas en formación empresarial deben tomar muy en cuenta
que si los programas de formación no van acompañados de unas posibilidades próximas de
aplicación de las capacidades adquiridas es un contrasentido y supone una fuerte
frustración.