. De acuerdo con la experiencia del autor de este espacio como facilitador
del cuarto y quinto nivel de nuestro subsistema de educación superior, así como
administrador de ciclos de aprendizaje tanto en la industria privada, como en los entes
públicos, se ha podido comprobar de que los medios y los esquemas tradicionales de los
procesos de formación en ambos escenarios son: ¡POTENCIALMENTE OBSOLETOS!, para
solucionar los cambios violentos planteados en la actualidad, sin que se quiera saber,
sobre todo en nuestro país; a nivel de líderes educacionales y empresariales, a ciencia
cierta, cómo y por qué reemplazarlos.
Desde hace varias décadas, las actividades de formación de recursos
humanos mantenía un espacio, muy específico y, con mucha frecuencia; dentro de la unidad
organizacional de personal y/o relaciones industriales, independientemente del nombre que
podría recibir. Formando parte integral de la gestión de recursos humanos y, muy pocas
veces, actuaba en un espacio físico con límites determinados que hacía respetar con
celo. Pero, la tendencia actual se invierte. Las líneas de actuación se difuminan entre
formación, información, comunicación interna y externa, organización, etc. Existen un
gran número de organizaciones y/o instituciones que han reestructurado sus cuadros
organizacionales para que el responsable de la formación se responsabilice, al mismo
tiempo, de otros sectores no educativos aparentemente, pero considerados directamente
ligados a su actividad.
Los procesos de formación y desarrollo organizacional en los actuales
momentos se encuentran en una realidad muy compleja de administrar, por cuanto debe buscar
los mecanismos para afrontar el gran desafío de justificar su eficiencia y eficacia
frente a los violentos cambios que se están produciendo en el mundo contemporáneo y por
supuestos al desarrollo de las diferentes tecnologías. Para las organizaciones que tengan
como misión estratégica mejorar su rendimiento e implantar procesos de desarrollo de su
estructura informal, los programas de formación y desarrollo sólo es una posibilidad
entre un sin número disponibles. En ese mismo orden de ideas, a los facilitadores
expertos y con deseos de cambiar los métodos y técnicas convencionales de los escenarios
tradicionales de aprendizaje, se les abre una gran oportunidad sin precedentes para
adaptarse no solamente a los cambios, sino incluso de impulsarlos. ¡LA ALTERNATIVA
ESTÁ EN APROVECHAR EL MOMENTO O QUEDARSE ATRÁS!
Desde el punto de vista teórico, los procesos de formación
conducen a un mejor rendimiento en los planos de la persona, el trabajo y la
organización, y por supuesto es se transforma radicalmente en una ventaja competitiva
para la organización. La ventaja competitiva, puede ser localizada por las organizaciones
en tres áreas primordiales: 1º) pueden utilizar la mejor y más moderna tecnología. Sin
dejar tomar en cuenta, independientemente del logro de la misma, que ella puede quedar
obsoleta en cuestión de meses; 2º) puede implantar los sistemas de trabajo y
distribución más eficaces...pero también puede hacerlo la competencia y 3º) está la
calidad de sus trabajadores. Las personas inteligentes y preparadas obtienen el máximo
provecho de las "maquinas inteligentes", diseñan métodos inteligentes de
utilizarlas e inventan otras máquinas todavía más inteligentes.
El superaprendizaje como una técnica alternativa de probada eficacia,
considera al facilitador como la persona clave, él cual trabaja con un grupo de personas
con el único propósito de: ¡APRENDER INTELIGENTEMENTE!. Las personas que
desempeñan el rol de facilitador bajo el esquema tradicional acuden a sus instituciones
-empresas o instituciones de aprendizaje- dan una clase, curso o seminario y vuelven a
marcharse. Pero, dentro de los procesos de superaprendizaje el facilitador está
plenamente comprometido con la organización para la cual presta servicio. Bajo este nuevo
escenario para una persona cumpla eficazmente el rol de facilitador, requiere desarrollar
entre otras las siguientes habilidades y destrezas muy especializadas: diseñar, impartir
y evaluar integralmente los procesos de aprendizaje. Teniendo un punto de vista personal,
y si se pretende que los procesos de formación sean una parte eficaz del sistema en
conjunto -visión compartida- y no un suceso aislado, también debe tomar en cuenta los
restantes puntos de vista.
De acuerdo con la técnica del superaprendizaje, mencionada por las autoras S.
Ostrander y L. Schroeder(1996); para la formación de los facilitadores según el proceso
Wagner, se deben cumplir con los siguientes componentes: 1º) comenzar con visualizaciones
dirigidas de metas destinadas a la automotivación ; 2º) ayudar a
los participantes -alumnos- a preparar visualizaciones dirigidas en las que se vean a si
mismos en el futuro ; 3º) demostrarles como llevar a cabo formación
PNL y relajación; 4º) ratificarles como usar mas "canales de entrada" con el
fin de transmitir la información de manera eficaz; 4º) enseñarles a hacer simulaciones
de las máquinas; 5º) proporcionarles prácticas en la lectura en voz alta de los datos
con música de 60 compases; 6º) mostrarles cómo orquestar conciertos que anclen el
material en la memoria; 7º) mostrarles cómo transformar datos aburridos en material de
aprendizaje visual, auditivo, interactivo y quinestésico; 8º) enseñarles ejercicios
energéticos para que los usen si el trabajo presenta exigencia física y 9º) enseñarles
la manera de usar técnicas nuevas que ayuden a los participantes -alumnos- a abrir sus
potenciales y toda su personalidad.