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¿CUAL CAMBIO?
Un cambio destructivo,
esto es un cambio de identidad,
no sólo modifica la estructura de
significación del paradigma anterior,
sino que la destruye.
L. Schvarstein
La palabra cambio tiene ya un timbre tradicional tanto en
las instituciones como en las organizaciones de todo tipo. Tratando de clarificar los
conceptos antes mencionados, dos términos que en lenguaje coloquial de los líderes
-tanto corporativos como públicos- son muchas veces tomados como sinónimos. De acuerdo
con los psicólogos sociales, las instituciones se definen como aquellos cuerpos
normativos, jurídicos-culturales compuestos de ideas, valores, creencias, leyes que
determinan las formas de intercambio social. En consecuencia, una institución es un nivel
de la realidad social que define cuanto está establecido; se relaciona con el Estado que
hace la ley y, desde este punto de vista, no puede dejar de estar presente en los grupos y
en las organizaciones. Los efectos de esta interconexión permiten comprender lo
instituido como aquello que está establecido, el conjunto de normas y valores dominantes,
así como el sistema de roles que constituyen el sostén de todo orden social.
A continuación se mencionan algunos conceptos de organización y sus autores:
Unidades socialmente construidas para el logro de fines específicos
(Etzioni); Disposición de relaciones entre componentes o individuos que produce una
unidad compleja o sistema, dotado de cualidades desconocidas en el nivel de los
componentes o individuos. Asegura solidaridad y solidez relativa a esas uniones, una
cierta posibilidad de duración a pesar de las perturbaciones aleatorias. La
organización, pues, transforma, produce, reúne, mantiene (E. Morin) y
Arreglo sistemático de dos o más personas que cumplen los papeles formales y
comparten un propósito común (S. Robbins).
La arquitectura de todos estos contextos -a través de su existencia- ha sido condicionada
por modelos políticos reinantes que a su vez influyen en las planificaciones
macroeconómicas de todas las naciones y dicha dependencia ha tenido que ver con los
grandes procesos evolutivos como consecuencia del crecimiento y desarrollo de la sociedad.
Ultimamente, debido a las exigencias de este mundo globalizado pareciera ser que los
cambios son la norma y la manera con la que se inician y los propósitos de los procesos
de cambio pueden variar de una fuerte imposición a un consenso total.
En los países altamente desarrollados, como ha existido una alta motivación al logro se
ha utilizado con mucho éxito la última herramienta conductual mencionada anteriormente;
mientras que en los países en vías de desarrollo -como es el caso de Venezuela- en donde
siempre ha existido una alta motivación al poder, los cambios -tanto en la
administración pública, como en la privada- se han tratado de implantar por medio de una
fuerte imposición.
Los cambios impuestos, basados en la autoridad del jefe -que en estos escenarios siempre
es uno solo y, además, es autoritario- son característicos en las instituciones y/u
organizaciones muy jerarquizadas y centralizadas, donde la autoridad es
aceptada, debido a que los intereses, lejos de ser comunes, son muy
contradictorios y, en donde está muy alejado de la realidad conseguir un espacio para el
entendimiento.
Ninguno de los contextos a los cuales se ha hecho alusión en los párrafos anteriores
están en equilibrio, existen en ellos una dialéctica permanente entre lo instituido y lo
instituyente, los diferentes elementos que componen estos escenarios forman el paradigma
que, al ocurrir cualquier tipo de cambio, tienden a expandirse semánticamente. Todo
cambio en la arquitectura organizacional modifica también la distribución del espacio
físico, los sistemas de información y el sistema de remuneración, entre otros.
Tomando en cuenta estas ideas existen tres tipos de cambios: a) cambio conservativo: se
está frente a este tipo cuando cambia la estructura organizativa, pero no el espacio ni
la información ni las remuneraciones. Es decir, nada ha cambiado esencialmente, se está
dentro de la misma estructura de significación; b) cambio innovativo: se produce este
tipo de cambio si el nuevo paradigma producido por el cambio implantado tiende a
expandirse influyendo semánticamente a los contiguos, a imponerles su significado
estimulándolos de esta manera a cambiar, lo cual exige una modificación en las
estructuras de significación y c) cambio destructivo: tiene como objetivo destruir no
solamente la identidad, sino también los componentes estructurales básicos. En este
último escenario ya nada puede darse por sentado, todo debe ser puesto en
cuestión -por bueno que haya sido el paradigma anterior-, no se trata de un
cambio en algunos paradigmas, ni de un reordenamiento por medio de nuevos y renovados
conectores semiológicos. Se destruye ¡a como dé lugar! todas las realizaciones
anteriores -aunque hayan dado buenos resultados- y se pretende imponer -basado en un
liderazgo orientado altamente a la motivación al poder- una nueva realidad aunque la
misma esté en contra de los valores y principios colectivos tradicionales de una gran
parte del conglomerado. Es decir se produce una significativa incoherencia expresiva entre
los distintos sistemas que concurren a su significación.
Este último tipo de cambio (el destructivo) modifica, a su vez las relaciones de poder,
en otras palabras: existe una situación de causalidad circular y recíproca entre las
relaciones de poder imperante en estos contextos que condicionan el diseño, y este mismo
tiende a modificar las relaciones de poder establecidas.
Situación ésta que trae como consecuencia muchos conflictos entre los mismos promotores
del cambio, disputas que normalmente se solucionan con el estilo de liderazgo:
ganar/perder; las confrontaciones que se presentan con mucha frecuencia y se
deben resolver, las negociaciones por promover y las posibles concesiones que
habrá que realizar, son, entre otras: las características de los escenarios sociales
cuando se implanta un cambio destructivo.
Los resultados de las investigaciones de la psicosociología de las organizaciones han
podido demostrar que: ¡Nada bueno sale de la implantación de un cambio destructivo!
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