|
EL POR QUÉ DE LA
NECESIDAD
DE LOS CAMBIOS
"La distinción del tipo de
cambio relacionado
con el diseño tiene suma importancia
para el planteo táctico de su desarrollo
e implementación, planteo que se
realiza a la luz de las relaciones de poder
establecidas entre los distintos involucrados"
L. Schvarstein
Los cambios en todos los escenarios -públicos y
privados- se deben a la siguiente inquietud ¿Qué está pasando? Y lo
fundamental es tener una respuesta certera para esa interrogante.
Definir una situación real, tanto desde el punto de
vista social como organizacional, exige tener una capacidad de respuesta a cualquier
pregunta implícita o explícita, sobre qué está sucediendo; reclama identificar los
límites de la conducta apropiada, evaluar a las personas que están actuando en esos
escenarios -sobre todo los líderes: estimuladores de esos espacios- según el papel que
les corresponde desempeñar es decir, el rol del personaje que están representando en esa
situación.
A través de la historia de la humanidad la
contestación a la pregunta inicial no es trivial ni evidente a simple vista, por cuanto
la mayor parte de los acontecimientos han sido relatados, descritos, y por estos motivos
deben ser reconstruidos y evaluados. Conviene admitir que los sucesos solamente son
aprehensibles a través de la narración, que ya reclama una selección y una
interpretación previas. Toda realidad es relatada y explicada desde una perspectiva de
significación dada, en cualquier ámbito socialmente establecido. En este proceso
narrativo, explicativo y evaluativo existe una atribución de causalidad a los estilos
actitudinales de los actores de esos escenarios, atribución explicada por el evaluador
y/o narrador con cierta intencionalidad de cambio. Se valoriza la realidad actual y por
medio del proceso intelectual de futurización se visualiza la mejor situación ideal
futura y se ejercita todo el esfuerzo humano posible para lograrla.
No es suficiente la simple descripción de los
hechos. Ocupan un lugar dominante en esta narrativa la información oportuna y veraz
disponible -en términos de calidad (validez, importancia y aplicabilidad) y cantidad- y
sobre todo los indicadores de control de gestión que caracterizan los componentes reales
de esos contextos sociales. Para poder decir que una nación o corporación mundial está
en una situación crítica, se ha debido previamente establecer cuáles son los
indicadores de resultados que deben ser valorizados. En caso de los países se deben tener
en cuenta los índices diseñados por las Naciones Unidas en materia de desarrollo humano
sustentable, como por ejemplo: salud, educación, seguridad, bienestar, entre otros y,
desde el punto de vista organizacional se pueden evaluar los resultados económicos y
financieros, hasta los más blandos como por ejemplo el clima psicológico y motivacional
-estos dos últimos también se pueden aplicar en el ámbito de la administración
pública-, aceptando el carácter objetivo y sano de la interpretación de dichos
indicadores, por cuanto son los logros obtenidos por la gestión de los líderes
conductores de voluntades y que ellos mismos son responsables de los éxitos y fracasos
obtenidos.
Los cambios son necesarios por cuanto en la
valorización de la situación actual concurren diferentes elementos estructurales y
organizacionales, concluyentes del entorno y elementos personales, caracterizados por el
habitus. La existencia de un capital común y la lucha constante para su apropiación es
lo que determina la estructura social y organizacional, mientras que el proceso mediante
el cual lo social se interioriza en las personas y logra que las creaciones objetivas
coincidan con las subjetivas, se está logrando el habitus ideal de sus miembros, por
cuanto los componentes de las estructuras son congruentes y existirá una validez
consensual y convergerán las interpretaciones. Cuando esto no se logra, las personas que
están actuando en esos escenarios negativos no pueden interiorizar los aspectos de
desarrollo social, existe mucho descontento -tanto en los ambientes públicos como
corporativos- y los mismos actores y actrices de estos escenarios reclaman un cambio en la
conducción de las instituciones u organizaciones, debido a que prevalecen las diferencias
sobre los intereses comunes, y las disposiciones inconscientes que incriminan a las
personas, modos de decidir, etc., son muy diferentes; en consecuencia las naciones y las
corporaciones devendrán en una lucha por la asignación de significados.
Bajo esta perspectiva citada, que es característica
de los países en vías de desarrollo y en donde exista mucho fanatismo -de cualquier
tipo- no habrá una, sino muchas caracterizaciones posibles de la realidad -debido al alto
grado de insatisfacción personal y colectiva-, y el líder que -en la mayoría de estos
casos- es autocrático gestionando el poder que tiene, buscará a como dé lugar imponer
su caracterización personal; mientras que en los escenarios democráticos se diseña, se
planifica y se ejecuta el cambio por medio de los procesos persuasivos de la negociación
de significados.
El cambio es necesario cuando en las sociedades y
corporaciones el poder se transforma en dominación, y porque los "líderes
dominadores" anulan -por cualquier medio- la resistencia de los dominados,
acabándose en ese momento cualquier posibilidad de negociación y estos
"líderes" se alejan de las personas que no comulgan con sus ideales que
terminan imponiendo por la fuerza y, en muchos casos llegan a la eliminación física de
esas personas que piensan diferentemente, por cuanto representan un factor distorsionador
de sus pretensiones personales; entonces, el entorno se transforma en un aparato, un
estado de las instituciones u organizaciones que se considera patológico. Mientras que en
un estado no-patológico, por el contrario, la apreciación situacional configura una
situación de diálogo entre los involucrados, quienes pasan a actuar bajo el imperio de
"coo-petencia" (cooperación y competencia complementaria).
A través de la historia, la humanidad siempre ha
luchado y está dispuesta a seguir luchando por estos escenarios en donde exista la
"intersubjetiva" como característica situacional. ¡RECLAMAN UN CAMBIO
INNOVATIVO, NO DESTRUCTIVO! |
|