LA DANZA DEL CAMBIO
"Pero muchas organizaciones que
han iniciado cambios descubren,
después de un éxito inicial, que ni
los esfuerzos más prometedores por
revitalizarlas se pueden sostener a la larga"
P.Senge
El título de este espacio es el mismo de un famoso
libro del Dr. Peter Senge, en donde se reporta que muchos estudiosos y colaboradores de su
equipo realizaron investigaciones y analizaron los resultados para reafirmar las ideas y
conceptos emitidos en el bestseller "La Quinta Disciplina". En dicha
investigación de campo las preguntas que con mayor frecuencia les hacían figuran las
siguientes: "¿Cómo hacemos para ir más allá de los primeros pasos del cambio
corporativo? ¿Cómo se hace para sostener el impulso? De los resultados obtenidos
llegaron a la siguiente conclusión: ¡NINGUNA INSTITUCIÓN U ORGANIZACIÓN PUEDE
PROSPERAR SI NO ADAPTA SUS ACTITUDES Y SUS PRÁCTICAS!
En ese orden de ideas, los líderes responsables
de reafirmar los cambios deben analizar no solamente su estilo actitudinal, sino también
el de sus más cercanos colaboradores, por cuanto la actitud es la posesión más valiosa
para garantizar la continuidad de cualquier cambio que se haya iniciado y que desean
seguir gestionando para reafirmar (a corto y mediano) plazo los objetivos propuestos, por
cuanto deben acelerar -a cómo dé lugar- el triunfo y evitar los obstáculos que al
cambio se le pueden oponer. Independientemente del nivel jerárquico que ocupan los
líderes que están comprometidos con el cambio tienen que establecer un estilo de
actuación orientado a la capacidad de respuesta para anticiparse a los retos que el
cambio profundo obliga a las organizaciones y amenazas a afrontar.
La idea de que "lo único constante es el
cambio" ha sido una realidad de la vida por lo menos desde los tiempos de Heráclito
(500 a de J.C.). En el postmodernismo el "cambio" significa muchas cosas y, a
veces contradictorias. En oportunidades se refiere a las modificaciones externas en
tecnología, clientes, competidores, estructura del mercado o del ambiente social o
político. Se sabe que el mundo va a cambiar y hay que adaptarse. "Cambio" se
refiere también a las transformaciones internas: como se adaptan las sociedades a las
variaciones del entorno. La eterna preocupación es si estos cambios externos e internos
-en prácticas, puntos de vista y estrategias- se mantendrán al paso con los cambios
producidos en esta aldea planetaria.
La respuesta a la primera interrogante presentada en
el párrafo inicial tiene que ver mucho con la capacidad de comunicación, expresada en
términos de administrar diálogos abiertos, sanos y efectivos, donde impere un gran
ambiente hacia la reflexión y la indagación y que sobre todo exista una gran alineación
entre los diferentes actores de ese contexto organizacional con la finalidad de buscar las
dominantes estratégicas de mejoras y de excelencia. Este aspecto se puede lograr a
través de un proceso de "empowerment" cuyo objetivo fundamental es dar espacio
a las capacidades personales y organizacionales e incentivarlas para hacer frente a esos
grandes retos que se presentan frecuentemente cuando se está operando un cambio. Y la
mejor herramienta para alcanzar dicho objetivo es por medio de un proceso comunicacional
eficiente, reclamando de los actores de esos escenarios una personalidad sana y sincera,
soportado por un modelo mental muy abierto donde sea posible aceptar y concebir ideas del
"otro bando" que vayan en beneficio de la organización en general y no de
parcelas.
Las preocupaciones por el ritmo del cambio llevan
tanto a los líderes de la administración pública, así como también del sector privado
a tener una participación acertada. Desde esta perspectiva el cambio también significa
programas en todas las direcciones comenzando por las personas que ocupan cargos en los
niveles estratégicos de las organizaciones, en cuanto que deben cambiar su arquetipo
personal por medio de un proceso de reingeniería mental y en muchas otras veces de
"resingeniería", motivado a que muchas de estas transformaciones son impuestas
desde la cima de las organizaciones, trayendo como consecuencia que el resto de la
estructura informal se sientan amenazadas o manipuladas, por ellos, aún cuando están
identificados en principio con la intención y la justificación.
Los resultados de las investigaciones acerca de los
cambios han arrojado las siguientes afirmaciones: "Poco cambio significativo puede
ocurrir si el impulso proviene únicamente de la cumbre"; "Las proclamas del
líder máximo de la gestión del cambio y las políticas y programas que se expiden desde
la cima organizacional son una espléndida manera de fomentar el escepticismo y distraer a
todos del verdadero esfuerzo de cambio" y "La concurrencia de la alta
administración es un pobre sustitutivo para el genuino compromiso y capacidades de
aprendizaje en todos los estratos sociales y organizacionales. En efecto, si la máxima
autoridad administrativa no se usa cuerdamente, ese compromiso y esas capacidades tienen
menos probabilidades de desarrollarse".
La participación es una herramienta clave para
garantizar el éxito de los cambios, se debe comunicar claramente cuál es la visión de
la organización, es decir hacia donde se quiere ir y cómo saber cuál es el mejor camino
para llegar a ese destino. Esta visión debe estar soportada por un credo organizacional
basada en principios, valores y creencias que contribuyan al mejoramiento de la calidad de
vida de la organización que pueda -por ende- garantizar la sobrevivencia organizacional
por medio de un prestigio ganado como el producto final con un gran valor de mercado,
logrado como resultado de los procesos de transformación implantados. |