GESTIONAR EL CAMBIO

 

"No somos disparados a la existencia como una bala
de fusil cuya trayectoria está absolutamente determinada.
Es falso decir que lo que nos determina son las circunstancias.
Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual
tenemos que decidirnos.
Pero el que decide es nuestro carácter"J.
Ortega y Gasset

Como consecuencia de los procesos de globalización los líderes mundiales -tanto públicos, como privados- han tenido la necesidad de gestionar los cambios que exigen estos nuevos escenarios, desarrollando e innovando nuevos estilos de lideranza, apoyados en la implementación de nuevas teorías organizacionales (downsizing, outsourcing,etc), así como también creando nuevas herramientas gerenciales tales como: reingeniería y/o rediseño, gestión participativa, equipos autónomos de alto rendimiento, entre otros. Todas estas series de transformaciones han traído como consecuencia la necesidad de activar diferentes tipos de cambios, los cuales pueden ser conservativos o innovativos, por ejemplo: "Cuando se falla en el intento de resolución de un conflicto: debe analizarse si hay que intentar otra opción dentro de la misma isotopía (cambio conservativo), o bien debe cambiarse esta última, resignificando el conflicto y pasando a considerar un conjunto de opciones diferentes del anterior (cambio innovativo)". Además de estos dos típicos cambios, existe un tercero denominado: destructivo, esto es un cambio de identidad, no sólo modifica la estructura de significación desarrollada, sino que la destruye. Bajo su imperio, ya nada puede darse por sentado, todo debe ser puesto en cuestión.

No se trata de un cambio en algunos paradigmas, ni de un reordenamiento por medio de nuevos y renovados conectores semiológicos. Se destruye la cadena sintagmática anterior y es necesario construirla nuevamente. Tal sería el caso, si la alteración en la estructura organizativa se diera en el marco de una transformación de empresa pública a empresa privada (o viceversa).

Acerca de los cambios que se desean implantar en las organizaciones y tendentes a la comprensión del fenómeno del mismo, se narra el siguiente ejemplo: "Una empresa instala un sistema de calidad total, que es una metodología de gestión participativa para la resolución de problemas de índole técnica y organizativa. Los equipos humanos son coordinados por personas del área de recursos humanos a quienes normalmente se denominan como "facilitadores del cambio". Ya se ha señalado el valor de las palabras como funciones-signos -vocablos, objetos, comportamientos y eventos-; esta palabra remite a moderación y descubrirse plenamente en el sentido cuando dice que los grupos, cuyos participantes son voluntarios, pueden hacer propuestas de cualquier orden, siempre y cuando no afecten a la estructura organizativa ni al sistema de remuneración".

Cuando se está llevando a cabo un proceso de transformación, los "facilitadores del cambio" (expertos en comportamiento humano) deben tomar muy en cuenta entre otros el siguiente factor: "El Sentimiento de Pérdida de la Tradición Organizacional". En este orden de ideas se hace necesaria la comprensión y elaboración de los cambios psicológicos, organizacionales y, a veces, de los momentáneos baches económicos que el empresario y su empresa o el dirigente y su institución están experimentando o van a experimentar. Esto puede significar un inventario de habilidades actuales y potenciales virtuales para la reorganización interior (empresarial o institucional).

Parte de tal inventario es la identificación de la experiencia y el conocimiento, de las fortalezas y debilidades propias y de la empresa o institución, así como la delimitación de las redes sociales que el empresario, el dirigente y el miembro de la organización pueden explorar en el ámbito de la misma y de las que resulta esperable alguna clase de apoyo para el desmonte de la "tradición organizacional".

Otro de los aspectos que los gestionadores del cambio deben tomar en cuenta es el "sentimiento de pérdida familiar y social", pues -además de las ideas expuestas en los párrafos anteriores-, también se hace necesaria la reelaboración de las relaciones con la familia y grupos de referencia a los que pertenece el miembro de la organización. Esto incluye un buen manejo de la angustia, la incertidumbre y hasta el rechazo del cónyuge, los hijos, los amigos y otros grupos relacionados, en un todo concebido en pro del resultado exitoso del proceso de reforma, por cuanto a mediano plazo a la persona comprometida con el cambio le será indispensable iniciar una reconstrucción interior que incluya comprensiones en el nuevo proyecto de vida conyugal, familiar y social.

Un complemento útil es el ofrecimiento de espacios de reflexión para los miembros de la organización y sus cónyuges, e -inclusive- para sus hijos en los casos en que se haga necesario.

Muchas de las ideas y conceptos expresados en este espacio, normalmente son olvidados por los líderes tanto de la administración pública, como la privada a la hora de querer implementar exitosamente un proceso de transformación y/o de cambio.