LA METÁFORA DEL CAMBIO


Durante las últimas décadas a las diferentes organizaciones en cualquier parte del mundo mayores son las presiones que tienen que soportar y por supuesto las técnicas para alcanzar el éxito se tornan cada vez más difíciles. Los tiempos en los cuales las empresas norteamericanas que después de la II Guerra Mundial acaparaban los diferentes mercados, han terminado. Las nuevas realidades económicas, políticas y sociales han traído como consecuencia que los líderes organizacionales deben utilizar nuevas estrategias de eficiencia, para mantener las ventajas competitivas en un mercado cada día más cambiante. Por estas razones se hace necesario que los directivos administren nuevos componentes organizacionales, tendente a concebir la arquitectura organizacional más efectiva.

De acuerdo con los autores D. A. Nadler, M. S. Gerstein y R. B. Shaw (1994), las fuerzas que vigorizan a aumentar la presión sobre las organizaciones figuran las siguientes: a) Tecnología: la rapidez con que ocurren los cambios constituye una amenaza para los puestos y las inversiones; b) Competencia: cada vez hay más competidores eficaces en las principales sectores industriales; c) Exceso de producción: La capacidad para proveer muchos productos y servicios excede la demanda; d) Mundialismo: ahora la competencia se lleva a cabo a nivel internacional: e) Expectativas de los clientes: al ampliarse la gama de alternativas, los clientes se tornan más exigentes; f) Participación del gobierno: Los gobiernos han adoptado una posición más activa apoyando las industrias de sus respectivos países; g) Propiedad: Al cambiar los modelos de propiedad corporativa se manifiestan con más fuerza los requisitos d los dueños y h) Dinámica del personal: los cambios en la estructura social están creando un potencial de mano de obra muy diferente a la que había en el pasado.

Los cambios tecnológicos cada día demuestran mayor velocidad, realidad que ha traído como consecuencia transformaciones violentas tendentes a mantener el posicionamiento en el mercado por medio de las ventajas competitivas más sobresaliente, como son la producción y los canales de comercialización, trayendo como consecuencia un exceso de producción a nivel mundial, basado fundamentalmente en que cada año son menos las industrias señaladas como monopólicas además que la competencia es menos leal que en el pasado. El "mundialismo" se ha hecho realidad.

Debido a ese concepto del "mundialismo" las industrias participan en mercados internacionales contra competidores de todo el planeta, esta realidad conlleva la siguiente nueva realidad: es imposible mantener el paradigma de los mercados puramente domésticos, con rivales conocidos. Como consecuencia de estos mercados mundiales, se amplía la gama de opciones de comercialización y por supuesto las expectativas de los clientes cada día son más exigentes. En otras palabras la competencia económica se ha convertido en la dinámica primordial del mundo.

Las organizaciones que sobrevivan a estas realidades, serán aquellas capaces de responder a estos desafíos cada vez más exigentes, las que logren implantar una visión prospectiva para adelantarse a los cambios y diseñen sus estrategias corporativa de éxito, basada fundamentalmente en los siguientes componentes organizacionales: flexibilidad, capacidad de respuesta, la resolución y por supuesto la velocidad de adaptación. Indiscutiblemente que existen muchas formas de adaptarse victoriosamente a los cambios, una de las estrategias de enfrentar dichos desafíos es el desarrollo sistémico de los siguientes recursos esenciales: financieros, tecnológicos y humanos. Por supuesto, en la forma que cada organización diseñe sus esfuerzos puede significar una tremenda ventaja competitiva, particularmente en épocas donde lo más importante es la flexibilidad, el poder de adaptación y el manejo de los cambios.

Frente a este mundo de cambios tan violentos, vale la pena hacerse la siguiente pregunta: ¿ Cuáles formas de organizaciones veremos en el futuro?. Aunque la respuesta a esa interrogante resulta difícil y altamente riesgoso predecirlo, tal vez es posible identificar ciertos componentes organizacionales que están por venir, entre ellos se pueden mencionar los siguientes: a) equipos de trabajo autónomos: equipos autodirigidos, responsable de un trabajo completo o del segmento entero de un proceso industrial, se volverán más frecuentes; b) sistemas laborales de alto rendimiento: este es u término que describe un diseño de organización donde se subraya la integración de los sistemas laborales, sociales y técnicos; c) alianzas y "joint venture": un número creciente de organizaciones descubrirán que no pueden hacerlo solas; d) satélites: liberar la creatividad humana tratando de promover los cambios, muchas corporaciones se encontrarán con más oportunidad de las que pueden enfrentar por razones de tiempo, atención y capital; e)redes: aquellas empresas que se tornen particularmente expertas en enfrentar la incertidumbre se convertirán en una combinación de operaciones con un sólo propietario; f) organizaciones autodiseñadas: a medida que se aceleren los cambios, las organizaciones necesitarán volver a ser diseñadas para responder a las nuevas condiciones; g) límites difusos: los límites que definirán a las empresas se tornarán menos claros. Los principales componentes organizacionales el futuro como son: las empresas en conjunto "joint venture", satélites y redes contribuirán a esta confusión y h) trabajo en equipo a nivel directivo: a medida que vayan evolucionando todas estas nuevas formas organizacionales, se producirá un cambio radical en la cúspide de las empresas. En lugar de un "chief executive officer", en la conducción de las industrias surgirá la estructura de equipo, y tanto el intelecto colectivo como las acciones conjuntas se tornarán más evidentes.