- niveles tácticos - a conducir, y a lograr eficazmente, los cambios
que se desean efectuar, tendente a obtener niveles superiores de desempeño. Los líderes
para las nuevas realidades organizacionales deben cuestionar, examinar, revisar y reforzar
los fundamentos conceptuales dirigidos a implantar un enfoque corporativo más definido y
por supuesto incrementar la probabilidad de éxito.
De acuerdo con J. James (1998) existen cinco maneras básicas en los
estilos de cambio: a) progresivo: es el que se presenta con mayor frecuencia y no
exige ninguna dificultad para seguirlo. Además es un estilo, que muchas personas observan
desde lejos. Este estilo progresivo reclama la implantación de pequeños cambios que, al
final producen algo grande. El proceso es suficientemente lento para que apenas exista una
pequeña percepción de él. Dentro de este estilo progresivo se puede mencionar el
ejercicio físico. Un alto porcentaje de la gente sabe que hacer algún esfuerzo físico
es beneficioso para la salud; pero existe una gran resistencia. Definitivamente se
requiere un gran esfuerzo mental y físico para cambiar la manera cómo se han venido
haciendo las cosas; b) sistémico: sin lugar a dudas que el estilo progresivo ha
sido la forma como la gran mayoría de la gente ha enfrentado los cambios en el pasado;
pero, el sistémico es el estilo de cambio del futuro. Es el más indicado cuando se exige
una reacción rápida y comprensiva, además que es profundo, ilustrativo y,
frecuentemente muy rápido; permite a los nuevos pensamientos o comprensiones recorrer el
cuerpo y la mente por entero. Dentro de este estilo existen dos ejemplos representativos;
pero que a la vez son muy viscerales: cuando la persona sabe que está en peligro - como
es el caso de la inseguridad de la Venezuela actual - y cuando sabe que está enamorada.
En vez de cambiar paulatinamente, se experimenta una transformación total. Este estilo de
cambio es muy poderoso.
Por su parte el c) disfuncional: Los resultados claros y
duraderos se consiguen por medio de los estilos progresivos y sistémicos. Pero no existe
homogeneidad en los cambios. Existen procesos de cambio disfuncional, entre los que se
pueden mencionar figuran los siguientes: cambio por excepción; cambio por coerción y
movimiento pendular. La gente que proyecta un estilo de cambio por excepción, le gusta
avanzar paso a paso, resistiéndose a cada avance. En vez de cambiar su sistema de
creencias, crean excepciones a las reglas de dichos sistemas. La siguiente formulación es
un claro ejemplo que refleja el cambio por excepción: "No tengo ninguna admiración
o respeto por los políticos; pero, fulano de tal es diferente". La otra verdad es
que la mayoría de la gente aprendió a cambiar por coerción en la infancia y todavía
como adulto lo aceptan, cuando habían sido presionados como niños y como adultos aceptan
todavía la presión de las personas que tienen poder. Ejemplos: como niños: "Si no
haces esto lo lamentarás" y como adulto "O aprende a trabajar con la señorita
Rodríguez o perderá su trabajo",. El éxito del estilo de coerción depende
directamente del nivel de autoestima de la persona o del grupo al cual se aplica o de sus
ansias de estatus.
El estilo de cambio basado en el movimiento pendular es normalmente
aplicado por las personas extremadamente rígidas. Implica moverse de un extremo del
sistema establecido al otro extremo. Desde la jerarquía hasta la anarquía, desde lo
formal a lo informal, de la lealtad a la empresa al sabotaje, de liberal a conservador,
son algunas significantes de este estilo. El movimiento pendular es el preferido por la
gente que odia la ambigüedad y desea un control total. El problema básico subsecuente
del cambio pendular es que cierra el cerebro. Cualquier información que pudiera entrar en
conflicto con una opinión o creencia preestablecida es rechazada; d) cambios por
sorpresa: éste es una categoría por sí mismo. No acepta la adopción de ninguna
decisión frente a él. Las causas y circunstancias que alimentan este tipo de cambio,
reclaman de un cambio violento e instantáneo. Los fenómenos naturales incontrolables,
tales como terremotos, tormentas, huracanes, así como los accidentes, enfermedades y los
conflictos bélicos son cambios generalmente impredecibles. Igualmente puede suceder con
un evento no tan traumático como los mencionados anteriormente, requieren de un cambio
que se puede adoptar. La forma como la persona reacciona es una de las cosas más
importantes de este estilo de cambios por sorpresa. Una de las formas de estar prevenido
ante los cambios inesperados y no deseados es imaginar qué es lo peor que le podría
ocurrir a cualquier persona y, posteriormente, y proyectar la forma cómo se actuaría en
una situación con estas características.
Lo que si es verdad irrefutable es que el mundo no es como era y, hoy por hoy, el
avance del cambio es más rápido que nunca.