SABERES PARA EL MEJOR DESEMPEÑO:
SABER SER, SABER CONOCER Y SABER HACER


"Calidad personal es un derivado
de la calidad total que ubica a la gente
en el eje de todas las preocupaciones.
Muchos autores afirman que sin calidad
personal no hay posibilidades de llegar
a la calidad de los productos"
W. de Gregoeri y E. Volpato

Hoy día como consecuencia de los procesos de globalización, la calidad de los productos (bienes y/o servicios) es requerida cada día más, muy particularmente en cuanto a los términos que la determinan, por cuanto las organizaciones y/o instituciones necesitan identificar con mucha claridad no sólo las expectativas razonables de los clientes, sino que tiene que garantizar -a cómo dé lugar- lo que satisfaga las preferencias de ellos, con la finalidad de mantener la fidelidad de los mismos y de paso garantizarr su posicionamiento en el nicho correspondiente del sector del mercado de sus ofertas finales y esto es imposible de lograr si las personas comprometidas, con los procesos de transformación de entradas en productos finales satisfactorios; no son de calidad. En la era industrial, el combustible de dichos procesos era el dinero, pero en esta era de la información y de la comunicación el combustible es el conocimiento. Por tal motivo, las corporaciones con categoría mundial han asimilado con mucha inteligencia, que la única estrategia de competitividad que agrega valor a toda actividad es el capital intelectual, que se logra por medio del desarrollo de las competencias fundamentales y especiales necesarias para una actuación personal sobresaliente.

Desde el punto de vista humano la competitividad se refiere a tener valor de mercado, es decir no estar desempleado; y la única forma de mantenerse competitivo es aprehender cada día más conocimiento actualizado y saberlo utilizar: ¡esto significa un rendimiento óptimo y el mismo se logra por medio de los siguientes saberes necesarios e indispensables: "saber ser"; "saber conocer" y "saber hacer". El primero de estos saberes que es "saber ser" está constituido por la motivación intrínseca de la persona, orientada hacia el logro, un alto sentido de asumir retos, interés en la realización del trabajo con una gran calidad y excelencia, un sobresaliente espíritu de colaboración y participación con otros y siempre buscando la perfección en todas sus actuaciones. Por su parte el "saber conocer" está constituido por el conocimiento y la comprensión de sus propias actividades y responsabilidades en el contexto en donde se actúa, en términos de los estilos conductuales esperados y los objetivos a lograr. El último, "saber hacer", se refiere a la ejecución óptima de las responsabilidades y deberes identificados bajo su responsabilidad en los procesos en donde se está involucrado, con la finalidad de diseñar y ejecutar un buen plan estratégico, así como también la identificación de los índices de control de gestión, que sirvan como elementos de observación y evaluación.

Para ser una persona de primera categoría se hace necesario no perder de vista la concepción compleja de las competencias, sino que también se debe desarrollar un plan para afianzarlas, que -de acuerdo con el tratadista M. C. Torrado-, éstas tienen la siguiente connotación: "No es nuestro interés que el concepto de competencias se asimile al de competitividad, si ello supone trasladar al sistema educativo las leyes del mercado y con ellas los parámetros de efectividad, rentabilidad y eficacia". Sin lugar a dudas, que este término de competencia cada vez aparece más en el lenguaje cotidiano tanto industrial, como educativo y su uso se hace con muchísimas significaciones. Esta realidad indica que es un concepto altamente polisémico el cual contribuye al acomodamiento del discurso de quien habla y -por supuesto- las diversas situaciones. Es decir, que esta expresión competencias es un concepto muy confuso para el mundo organizacional y/o institucional, en la manera en que no está transparente si éstas se refieren a lo que las personas son capaces de hacer, deben ser capaces de hacer, tienen que hacer o realmente hacen para alcanzar el éxito en los roles que les tocan en todos los escenarios en donde tienen la obligación de actuar. Tomando en cuenta las ideas antes expuestas las competencias tienden a ser conceptualizadas como aquellos estilos actitudinales observables y habituales que contribuyen al éxito de una persona en una actividad o función. ¡LO QUE SI ES VERDAD QUE EL SIGNIFICANTE "COMPETENCIA" ES ANTIQUÍSIMO! Muchas personas que ocupan cargos gerenciales de relevancia, en el mundo empresarial y público, lo creen que es muy nuevo y lo más grave aún es que no saben establecer la diferencia entre el sustantivo competencia y el adjetivo competente.

Se puede reafirmar que el "saber ser" está relacionado con las competencias desde un punto de vista crítico, tomando en cuenta sus aportes y limitaciones dentro de los diferentes campos en donde se actúa. Por su parte el "saber conocer" es el aspecto cognoscitivo de la estructura básica del significante de competencias, teniendo como base la interrelación de tres ejes básicos: el proyecto ético de vida, la sociedad y la empresa; mientras que el "saber hacer" indica una competencia en particular para un determinado fin organizacional y/o institucional, teniendo como base sus fundamentos estructurales, la integridad de la formación, la capacitación y la disfuncionalidad con otros significantes cercanos.

Además de los saberes anteriores, se podría decir que el rendimiento de una habilidad está en función directa de dos variables fundamentales: la conciencia (el saber) y la competencia (el hacer). Es posible conocer o comprender parte de la actividad, pero ser incapaz de realizarla (incompetencia consciente). También es posible que se sepa realizar una determinada actividad, pero sin saber cómo se hace (competencia inconsciente). El dominio de una habilidad incluye tanto la habilidad de "hacer lo que se sabe hacer" como la de "saber lo que se hace". LA QUE PREDOMINA EN EL COMPORTAMIENTO HUMANO ES LA INCOMPETENCIA CONSCIENTE.