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LA REVOLUCIÓN DEL CONOCIMIENTO
"Saber más que los otros es fácil,
lo difícil es saber algo mejor
que los otros"
Séneca
La sobrevivencia de una empresa
inteligente está directamente relacionada con su capacidad para estructurar y desarrollar
su capital humano, éste es el reemplazo de cualquier componente productivo.
En las últimas décadas, el perfeccionamiento de la
inteligencia de todo el recurso humano se ha convertido en una de las actividades
perentorias de este tipo de organizaciones, pues éstas cada día están más claras en el
sentido que su principal meta es la reafirmación del capital intelectual como una ventaja
competitiva, por medio de la identificación y selección de los componentes más
importantes en el avance de la inteligencia (del saber "cómo hacer, cuándo hacer,
con qué hacer, etc."; es decir: el "know how": lo determinante).
Desde los tiempos de la revolución industrial hasta
mediados del siglo pasado, los procesos manufactureros estaban soportados por el aspecto
financiero (el dinero era el único combustible que movía a las empresas); pero hoy día
el conocimiento es la vía más expedita para garantizar el éxito en la gestión
organizacional; expresado de otro modo: la nueva fuente de generación de riqueza.
Este nuevo paradigma de la inteligencia y del
capital humano ha traído como consecuencia grandes transformaciones en la sociedad, ha
habido cambios en sus valores, en la visión y la concepción del mundo (aldea global), su
estructura política, económica y social, sus artes, cultura e instituciones clave. En el
entorno organizacional actual el recurso básico es el conocimiento: la estrategia de
gestión empresarial ha cambiado radicalmente y su propósito fundamental es reafirmar el
capital intelectual como una ventaja comparativa.
Los tratadistas de esta nueva visión organizacional
han descrito al capital intelectual como todo el inventario de conocimiento producido por
la empresa (entiéndase: toda la gente que labora en ella) y asimilado y aprovechado por
los inversionistas, los ejecutivos (superiores y medios) y los trabajadores y puede ser
expresado entre otras maneras como: 1) tecnología: patentes, mejora de procesos,
productos y servicios; 2) información: conocimiento acerca de clientes, proveedores y
competencias; y 3) competencias desarrolladas por el "factor humano": capacidad
de asertividad soluciones efectivas de las contingencias a través de los
equipos autónomos de alto rendimiento, comunicación persuasiva, gestión positiva de los
conflictos y desarrollo de la inteligencia; entre otros. Todos estos componentes
concatenados (unidos y orientados en un trabajo conjunto) para crear valor agregado para
el cliente representan el capital intelectual de la organización.
La parte medular del capital intelectual está
basado en el uso del conocimiento y de la tecnología, tendente a reemplazar cualquier
elemento manufacturero e incrementar el valor de los servicios, bienes y productos
ofrecidos por la empresa. Mientras más inteligente sea la organización, es más fácil
generar valor agregado expresado en distintas maneras y funciones.
Conocimiento es la suma de lo que saben todos en la
organización y, una vez estructurado y organizado, le proporciona a la empresa una
ventaja competitiva en el mercado. El capital intelectual está constituido por todos los
bienes intangibles de la compañía que se relacionan con el conocimiento, habilidades,
destrezas e información. Frente a los continuos y violentos cambios, ser más competitivo
significa ser más inteligente.
La valorización del capital intelectual es muy
compleja, por cuanto en muchas oportunidades hay la necesidad de crear o diseñar
mediciones indirectas o algunos índices que puedan colaborar con la cuantificación. Sin
embargo, en la actualidad existe una gran presión de contabilizar los valores no
monetarios, como consecuencia de esta exigencia de cambio y de reordenamiento de los
informes contables, no solamente en términos contables el dinero como valor de
intercambio , técnicamente a ello se le denomina información financiera y
no-financiera y la mejor herramienta es el "Balanced Score Card".
Lo expresado en los párrafos anteriores, trae como
consecuencia la crisis del mismo dinero (inflación, devaluación, revaluación, manejos
políticos, patrón moneda, etc.), pero también hay que tomar en cuenta que las
organizaciones de hoy no necesariamente implican intercambio de dinero, dado que la clave
está en la participación en el mercado o manejo de información/conocimiento. Lo que
está sucediendo con el mercado de capitales y con las organizaciones del futuro es un
claro ejemplo de lo expresado en este espacio. En el mercado de capitales se negocian
títulos valor (expresados legalmente en un valor monetario), pero que se intercambian por
otros papeles.
El resultado que ello tiene para la contabilidad han
sido, por una parte, la explosión y vertiginoso crecimiento de los nuevos instrumentos
financieros ("swaps", opciones, "fowards", futuros, etc.), pero, por
otra parte, la presión de contabilizarlos en términos de dinero, subrayando la
exposición al riesgo de los entes económicos involucrados en las transacciones. El
impacto de esto es tan grande que cambió la contabilidad y los modelos de presentación
de los informes financieros. |
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