Después de haber agotado el
modelo de la Revolución Industrial la sociedad y las organizaciones buscaron una nueva
fuente de generación de riqueza y la encontraron en el conocimiento. El
Siglo XXI estará caracterizado por una economía global, cuyo motor será el conocimiento,
y en la cual las únicas ventajas competitivas serán el manejo y el desarrollo de la
tecnología, las habilidades y el ingenio de la fuerza laboral, en el marco de una cultura
de la productividad y la competitividad. Este nuevo paradigma del conocimiento reacomoda a
la sociedad misma, en términos de las siguientes evoluciones: cambia sus valores, su
visión y concepción del mundo, su estructura política, económica y social, sus artes y
sus instituciones claves. Cuando el recurso económico básico es el conocimiento, la
estrategia de las empresas cambia y se orienta a estructurar su capital intelectual. P.
Drucker (1998) en referencia al tema del conocimiento afirma lo siguiente: "El
conocimiento no es barato. Todos los países desarrollados gastan más o menos una quinta
parte de su PIB en su producción y diseminación". Por este motivo
están a la vanguardia de la humanidad. Mientras que la mayoría de los países en vías
de transformación, y muy especialmente los de América Latina, han pasado por tres
grandes etapas de desarrollo económico: 1º) la de exportación de materias primas,
resultado de un contexto cuasifeudal y oligárquico; 2º) la de sustitución de
importaciones, basada en un modelo populista-nacionalista; y 3º) la más reciente, la de
liberación y apertura, resultado de una concepción neoliberal pero sin un modelo de
desarrollo definido.
Mientras que el grupo de países del eje Asia-Pacífico, las realidades
son totalmente diferentes. Dichos países pasaron de tener "desventajas
competitivas" en el sector agropecuario a tener "ventajas competitivas" en
la industria moderna. Cuentan con una red invisible de instituciones del sector privado apoyadas
por los gobiernos, cuya función es promover la productividad y la competitividad
con base en los esfuerzos del gobierno para introducir tecnología aplicada y de los
empresarios para capacitar a sus recursos humanos. ¡Estos modelos deberían ser
copiados y adaptarlos a la realidad venezolana!. Si alguna experiencia de Asia vale la
pena aprender, es la combinación de una gran visión de futuro cualidad que carecen
la gran mayoría de los lideres nacionales, tanto empresariales como políticos-, una
estrategia de incorporación tecnológica y un modelo de desarrollo asiático.
En los países industrializados la formación de conocimiento es la
inversión más grande. Por cuanto el rendimiento que un país o una organización obtiene
sobre el conocimiento tiene que ser un factor determinante de su competitividad. La
productividad del conocimiento será cada vez más decisiva en su éxito
económico y social y en su rendimiento en general. Se sabe que existen tremendas
diferencias en la productividad del conocimiento, entre países, entre empresas, entre
organismos individuales y en muchas otras organizaciones.
Es probable que la productividad de los recursos se convierta en una
preocupación central de la economía en la sociedad postcapitalista. Esto estará
directamente relacionado entre el medio ambiente y el crecimiento económico. También
existe una contingencia con respecto al capital dinero un problema de productividad muy
semejante al que se enfrenta con respecto a la productividad del capital conocimiento.
La productividad del capital dinero la pasaban por alto los economistas
hasta la Segunda Guerra Mundial. Incluyendo a C. Marx, pensaban en función de la cantidad
de capital más bien que en función de la productividad. Dichos economistas después de
varios años del segundo conflicto bélico mundial, comenzaron a preguntarse: ¿Cuánta
producción adicional genera una unidad adicional de dinero invertido? ¿Cuál es la
productividad del capital?. A fines de los años 50 y comienzos de los 60, empezó a
preocuparse la humanidad por la productividad del capital, lo que estaba de moda en todo
el mundo era la planificación central. Lo que se preguntaban con mayor frecuencia los
líderes mundiales de esa época era cuál de los dos métodos era mejor, sí la
planificación detallada desde arriba, de los planes quinquenales soviéticos o la
planificación del "Plan Indicatif" francés. Las primeras intenciones que se
hicieron por evaluar el rendimiento real reafirmaron en forma contundente que en eso
escenarios dichas formas de planificación la productividad del capital es muy baja y que
disminuye constantemente. En la planificación centralizada y en la centralización hacen
del conocimiento un elemento tan improductivo, como han hecho improductivo el capital
dinero. La planificación japonesa del conocimiento de "alta tecnología" está
hoy de moda, como lo fue la planificación del desarrollo económico en Rusia y Francia
hace aproximadamente seis lustros.
Los procesos innovadores, es decir, utilizar el conocimiento para producir "nuevo
conocimiento" no son, cuestión de inspiración, como un alto porcentaje de la gente
lo percibe, ni tampoco es el producto de un trabajo aislado de la gente. Producir
conocimiento requiere de esfuerzos sistemáticos y por supuesto un alto grado de una
estructura formal eficiente. Por otra parte la producción eficaz de conocimiento requiere
tanto de descentralización como diversidad, es decir, lo contrario de la planificación
central y centralización. Como es el caso de Venezuela en el último año. Si se sigue
por esta ruta, de la centralización militarizada, se está muy lejos de la producción de
nuevos conocimientos.