LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LA MADUREZ (I)

"El concepto de inteligencia emocional
está barriendo el mundo. La ciencia está
demostrando que es el Cociente Emocional,
CE; más que el CI o la sola capacidad Cerebral,
lo que sustenta muchas de las mejores
decisiones, los negocios más dinámicos y
las vidas más satisfactorias y de mayor éxito"
R.K. Cooper

De acuerdo con los adelantos de las investigaciones de la ciencia del comportamiento y del estudio del liderazgo, se ha podido reafirmar que un líder exitoso requiere una alta proporción de inteligencia emocional. Por su parte la madurez emocional contribuye a que las personas que ejerzan posiciones de liderazgo tengan una vida en continuo crecimiento. De acuerdo a muchos tratadistas existe una gran diferencia entre líderes nominales y los eficaces. Los primeros tienen la función de dirigir como una necesidad fundamental, mientras que los líderes eficaces desarrollan una alta motivación al logro. De acuerdo con el experto C. Levicki, los líderes nominales tienen presente la motivación a dirigir debido a una falta de equilibrio emocional, como consecuencia de los rasgos parentales de sus más cercanos familiares, quienes desde pequeños les insinuaron "conductas de manipulación", del deseo de satisfacer al niño que hicieron sus padres o familiares cercanos. Después como adultos y función de liderazgo tratan de implementarlas en sus respectivas áreas de trabajo. Por su parte los niños que tuvieron en sus primeros años un desarrollo emocional equilibrado, factor este que permite a ellos desarrollar un rango completo de emociones y, como adultos ocupando una posición de liderazgo, desarrollan una alta motivación al logro. En estos escenarios de logro tanto el líder como a sus más cercanos seguidores les permiten atar su talento y expectativas. Este tipo de líderes se percatan en una edad bastante joven que poseen competencias y cualidades para tener una vida llena de satisfacciones y de éxitos.

Para reafirmar las perspectivas de tener una vida llena de satisfacciones y de éxitos, toda persona y sobre todo las que ocupan posición de liderazgo deben tratar de responder a la siguiente interrogante: ¿Vive sólo en la superficie de su vida o se sumerge en lo más profundo?. Las personas con alto grado de profundidad emocional en algún momento de sus respectivas vidas han meditado sobre esta pregunta. Cuando se vive o se trabaja en un nivel emocional superficial, los eventos y las circunstancias parecieran ser relativamente fáciles y confortables, pero no existe en consecuencia un piso sólido para actuar asertivamente. Las personas que desarrollan un estilo de vida dentro de estas características en la mayoría de los casos se sienten vacíos y perdidos. El tercer pilar fundamental del cociente emocional CE es la inteligencia emocional, la cual en estos escenarios recién mencionados no puede ni disminuir y expandirse sin profundidad.

¿Qué es la inteligencia emocional?. D. Goleman uno de los tratadistas de mayor prestigio en este tema, en su libro Emotional Intelligence, afirma que la inteligencia interpersonal, está basada en cuatro grandes pilares: a) Organización de grupos (capacidad para iniciar y coordinar los esfuerzos de los demás); b) Negociación de soluciones (talento para impedir los conflictos, o resolver aquellos que estallan en arrebatos de cólera); c) Conexión personal (talento para lograr empatía y relacionarse con los demás) y d) Análisis social (capacidad de detectar y tener percepciones sobre los sentimientos, motivaciones y preocupaciones de las personas). Además dicho autor afirma que si se toman en conjunto, estas habilidades son la sustancia del refinamiento interpersonal, los ingredientes necesarios para el encanto del éxito social e incluso del carisma. Si las personas que ocupan posición de lideranza poseen las cuatro características anteriores, se puede decir que se está frente a un líder natural, son personas capaces de expresar el sentimiento interno colectivo y expresarlo de modo que guíe a un grupo hacia las metas personales y organizacionales.

Cuando las personas tienen un estilo de vida guiado desde el fondo de su corazón, cumplen lo que dicen, escuchan la voz de la conciencia y no vacilan en adoptar una posición. La voz de dichas personas tiene un signo de verdad y por supuesto siempre es escuchada. Sin lugar a dudas que la profundidad emocional ayuda a descubrir el potencial que define el destino de las personas y conduce a la consecución de la realización del propósito de vida. Sin temor a equivocaciones todas las personas quisieran dedicar su total de vida a los eventos y circunstancias que son importantes y profundas. Este estilo de vida reclama en primer lugar en forma necesaria e indispensable conocer los talentos individuales y ponerlos al servicio de la vocación de cada uno. Es lo que algunos líderes, y en particular J. W. Gauld, autor del Character First, denomina potencial único. Esta cualidad en el liderazgo rara vez se había reconocido o explorado activamente en las organizaciones. Tradicionalmente se había pasado por alto. En muchas organizaciones existe una regla no escrita que expresa la siguiente idea: "tratemos de corregir lo que anda mal y dejemos que nuestras capacidades se encarguen de sí mismas". La idea explícita en dicha regla es que si la gente trabaja para corregir las debilidades de una persona o equipo, éstos tendrán más fortalezas.

Los líderes con un nivel alto de inteligencia emocional adoptan sus decisiones sobre sí mismos y sobre los demás con base a perspectivas equilibradas de lo que de verdad piensan y sienten, no en estados de ánimo temporales y pasajeros.