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LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LA MADUREZ
(II)
Si
usted es de verdad incapaz de
obtener
nuevas perspectivas y
cambiar conductas que sabe que
son irracionales y perjudiciales
para su vida, quizá necesite
pensar acudir con un
terapeuta profesional
C. Levicki
En este espacio
publicado el 28/05/01 acerca de Los Cromosomas del Liderazgo, teoría
formulada y desarrollada exitosamente por el
Dr. C. Levicki, se mencionaron que de acuerdo
con este acreditado investigador existían siete de estos filamentos biológicos para ser
exitoso en las funciones de lideranza. Siendo ellos los siguientes: 1º) Energía juvenil;
2º) Prudencia valerosa; 3º) Formas ganadoras; 4º) Equilibrio perfecto; 5º) Intuición;
6º) Carácter moral y 7º) Liderazgo. Por
supuesto que para ser un excelente líder se deben reunir todos estos grupos de
cromosomas. De igual forma de acuerdo a la
experiencia y creencia acumulada por el autor de este espacio, se tiene la total
convicción que un líder necesita tener una gran composición nivelada de intereses
organizacionales y de vida personal y familiar, de humanidad y de un dejo de ferocidad, subjetividad y también de objetividad. Este equilibrio debe ser manejado
inteligentemente, debido a que cuando se ejerce mucha energía en una de estas áreas, se
minimizará el logro y la satisfacción de la otra. Y, es precisamente un alto coeficiente
de inteligencia emocional, quien ayuda a los líderes a obtener éxito.
De acuerdo con R. K.
Cooper, PhD, Consultor Ejecutivo y experto en Inteligencia Emocional aplicada al liderazgo
y a las organizaciones, uno de los cambios más importantes en la sociedad actual es el
siguiente: El
concepto de Inteligencia Emocional está barriendo el mundo. La ciencia está demostrando
que es el Coeficiente Emocional (CE), más que el Coeficiente de Inteligencia (CI) o la
sola capacidad cerebral, lo que sustenta muchas de las mejores decisiones, los negocios
más dinámicos y las vidas más satisfactorias y de mayor éxito. De acuerdo con esta frase se reafirma
contundentemente que un gran liderazgo requiere de un alto Coeficiente Emocional (CE). Este es el nuevo paradigma que cambiará
totalmente la actuación de la gente, por cuanto los fundamentos de la Inteligencia
Emocional están sustentados por la capacidad sinérgica con los demás y por supuesto tener el mismo sentimiento que ellos en el momento
en el cual se está interactuando. Esto implica el auto-control de los estados de ánimo y demostrar que los pensamientos y sentimientos
pasajeros no influyen sobre la conducta de
los actores.
Las personas que ocupan
cargos de liderazgo y han aprendido a administrar su Inteligencia Emocional (IE),
demuestran mucha madurez en sus actuaciones, proyectándolas por medio de la influencia determinante en los
factores claves de éxito en una planificación y desarrollo de carrera, y dentro de
cualquier organización, en las siguientes áreas de responsabilidades: adopción de
decisiones, liderazgo, avances decisivos técnicos y estratégicos, comunicación abierta
y franca, relaciones de confianza y trabajo en equipo, lealtad a los clientes y
creatividad e innovación. Los expertos en este conocimiento afirman que la sociedad ha
pagado un precio elevadísimo, no solamente en el mundo empleador, sino en el propio
proyecto de vida de las personas, debido a que por muchos años se ha desconocido la
importancia de las relaciones de conexión entre las emociones y el intelecto.
Las personas con un
alto Coeficiente Emocional (CE) han aprendido a administrarse a sí mismo y también a sus
semejantes, basado fundamentalmente en las perspectivas estabilizadas de lo que en
realidad piensan y sienten y nunca en estados de ánimos temporales o pasajeros. Tomando
en cuenta sus competencias tienen una capacidad para responder entre otras las siguientes
inquietudes: ¿Cuáles son mis aptitudes?¿Dónde debo estar? ¿Cuál es mi aporte?
¿Cuál es mi responsabilidad en las relaciones? ¿Tengo un proyecto para la segunda mitad
de nuestra vida? Sin lugar a dudas, como lo afirma el Dr. P. Drucker: La
administración de uno mismo es una revolución en los asuntos humanos. Por
cuanto esta nueva realidad exige a las personas mucha madurez, cosas nuevas y sin ningún tipo de precedentes, debido
a que exige a las personas que ocupan cargos
de lideranza, que piensen, sientan y se comporten como líderes exitosos.
En su libro
Inteligencia Emocional, Daniel Goleman afirma que el éxito de un líder depende de
las bases de la inteligencia emocional para interactuar que son: organización de equipos
autónomos de alto desempeño; negociación de soluciones; conexión personal y análisis
social, reafirmando lo siguiente: Si se toman en conjunto, estas habilidades son la
sustancia del refinamiento interpersonal, los ingredientes necesarios para el encant0 del
éxito social e incluso del carisma
(las personas con estas habilidades) son
líderes naturales, personas capaces de expresar el sentimiento interno colectivo y
expresarlo de modo que guíe a un equipo de trabajo hacia sus metas
(ellos) evocan
el comentario, ¡qué placer es estar junto a alguien así!. (Existe ese sentimiento de los seguidores y no seguidores del líder máximo de Venezuela).
La mayoría de las personas por no haber aprendido a utilizar su Inteligencia
Emocional rechazan tajantemente la posibilidad de poder controlarse mejor. Piensan que es
un proceso mental demasiado complejo. En consecuencia demuestran mucha inestabilidad
emocional, explotando en ira, ofensas, conflictos y confrontaciones con mucha frecuencia. Demuestran
reacciones irracionales a los estímulos no agradables casi siempre se basan
en conductas y reacciones aprendidas, de manera subconsciente, durante la infancia.
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