EL LIDERAZGO DEMOCRÀTICO SE RECONOCE
POR SUS RESULTADOS, NO POR SU IMPOSICIÓN

 

"Las pasiones y los caprichos de los
deseos nos conducen a una vida sin
sentido, nos colocan a la espera de
que alguien o algo apague nuestra sed.
Lejos de ser libres y poderosos, somos
entonces esclavos y dependientes"
Sócrates

Muchas grandes carreras de liderazgo comienzan de manera inadvertida durante cualquier momento de la vida de las personas. Los resultados de las investigaciones psicométricas muestran que la gran mayoría de las veces el impulso de explorar cada quien -por medio de una planificación y desarrollo de carrera- lleva a ascender hasta las máximas jerarquías sociales y organizacionales; esta realidad de progreso puede deberse a una madre altamente ambiciosa que desarrolla a alguno de sus hijos -por lo general es único y favorito- que desea agradarla tanto que no puede dejar de intentarlo, ni siquiera cuando llega a la adultez. Pareciera ser que el solo hecho de ser hijo único es suficiente para establecer un sentido muy alto de autosuficiencia y la necesidad de logro, lo cual está muy ligado al éxito, estilo que representa la característica fundamental del líder democrático. En términos de esta connotación de liderazgo, el éxito representa una importancia fundamental para las naciones, organizaciones o instituciones durante el tiempo que se ocupa el puesto.

El éxito en cualquier escenario -mundial, nacional, regional, organizacional, etc- podría medirse en primer lugar por el aseguramiento del bienestar de todos los miembros de esos escenarios -independientemente del tamaño de los mismos- y ese bienestar se garantiza a través de un desarrollo humano integral sustentable (excelente calidad en los ambientes de salud, educación, seguridad, estabilidad laboral, entre otros); de los resultados macroeconómicos que se pueden conseguir por medio de las alianzas estratégicas (jointventure) mundiales; aumento en las oportunidades de empleo justamente remunerado y un ambiente de trabajo que produzca satisfacción a las necesidades intrínsecas de la fuerza laboral ; hacer que los clientes -tanto internos como externos- estén contentos con la creencia de que han alcanzado el mayor valor posible por su erogación en productos y servicios (esta última idea aplica no solamente para el mundo empresarial, sino también para la gestión pública, llámese nacional, estadal, municipal, etc).

Tomando en cuenta todas las ideas expuestas en los párrafos anteriores el líder verdaderamente democrático es eficaz, por cuanto es una persona que de verdad hace que las cosas que tienen que ocurrir en sus escenarios de influencia ocurran en el momento preciso, bajo las circunstancias necesarias, y provocando el efecto esperado. Se mueve sobre nuevos estilos participativos, estimulando la formación de equipos autónomos de alto rendimiento, estructurados específicamente en respuesta a las exigencias de las alianzas estratégicas. Ocasiona que las conductas colectivas sean algo más que el simple producto de la suma de las actuaciones individuales, donde colaborar y contribuir sean apasionantes y que los mismos reafirmen el sentido de la vida del conjunto humano y de cada uno de sus integrantes; debido a que asegura que el día a día tendrá estructura y significado, que la colectividad en general y particularmente la fuerza laboral -elemento éste que mueve a las naciones y organizaciones- comprendan lo que hacen, por qué lo hacen, y con qué propósito. Dentro de la cultura de servicio mundial, el líder democrático garantiza la tranquilidad mental y física de los inversionistas y de la fuerza laboral, y garantiza que los clientes mundiales, nacionales y regionales (internos y externos), estén contentos por los beneficios que perciben por medio de los resultados de excelencia que se han logrado como consecuencia del estilo de efectividad, eficacia y eficiencia puesto de manifiesto por ese líder democrático, altamente admirado por sus seguidores, debido a sus acciones.

Los lideres exitosos (tanto de los ambientes de la administración pública como privada) tienen el deber ineludible de que las instituciones y organizaciones que conducen tengan éxito en la función social, que en las nuevas realidades es la razón fundamental de su existencia. Este tipo de liderazgo garantiza que los miembros de las comunidades y de las organizaciones se sientan orgullosos, así como prósperas, por vivir y trabajar en esos contextos. Están conscientes de que -gracias a este estilo democrático establecido- no existen confrontaciones personales por alguna decisión adoptada, sino que las convence y debate la razón por la cual fue concebida dicha decisión, hasta que los que están comprometidos con la misma la comprendan y la ejecuten de la mejor manera. La marca de un gran líder democrático es que siempre está pendiente de la necesidad de hacer que las personas comprendan por qué ellos consideran que la decisión final que adoptaron es la óptima en esas circunstancias y para lograr tal objetivo, utilizan un proceso comunicacional persuasivo, alejado diametralmente de los estilos de imposición a "raja tabla", que es la mejor y más utilizada arma de los líderes autocráticos. Están plenamente convencidos que con las confrontaciones es poco probable convencer a los demás.

A los líderes democráticos se les valoriza el éxito de su gestión con base en los resultados obtenidos, que normalmente son de excelencia y producen altos niveles de satisfacción a los seguidores y por eso -al momento de reafirmar a dichas personas en sus respetivas posiciones- lo hacen por medio de un alto reconocimiento al estilo de gestión que han puesto de manifiesto. Esta realidad no sólo se administra a nivel del mundo organizacional privado, sino también en los escenarios de la administración pública. Ejemplos de estos últimos escenarios se han podido observar recientemente en países hermanos latinoamericanos y en muchas corporaciones mundiales.

Se termina este espacio semanal con el siguiente pensamiento de Lao Tse: "Conocer a los demás es inteligencia, conocerse a sí mismo es sabiduría. Dominar a los demás es fuerza, dominarse a sí mismo es poder"