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EL POTENCIAL DE UN LÍDER LO
CONCRETAN
LOS QUE ESTÁN MÁS CERCA DE ÉL
"El líder halla su grandeza en el
grupo, y ayuda a los miembros
a encontrarla en sí mismo. Piense
en cualquier líder altamente eficaz
y se encontrará con alguien que
está rodeado por un firme
círculo íntimo"
W. Bennis
Sin lugar a dudas, que para desempeñar
el difícil oficio de líder necesariamente hay que tener seguidores, colaboradores,
asociados, etc. Estas personas tienen que ser las mejores, seleccionadas y empleadas por
medio de la eficiente herramienta gerencial del "topgrading", es decir buscar
"jugadores de 1ª categoría" que estén dispuestos a garantizar el éxito en
las "grandes ligas" organizacionales.
Un buen líder debe desarrollar a estas personas
tanto como pueda, encargarles todo lo que puedan y esto se logra a través de una
administración eficiente de la otra herramienta gerencial que está muy de moda, como es
el "empowerment". Utilizando inteligentemente estas dos herramientas, cuya
implementación exige un período de tiempo breve, se formará un equipo altamente
desarrollado y su capacidad se elevará muy por encima del comportamiento normal de la
gente; es decir, su potencial se elevará hasta el firmamento o más allá. Por cuanto la
manifestación de las competencias de un buen líder está determinada por la calidad de
su círculo íntimo de seguidores: si éstos son competentes y fuertes, el líder puede
proyectar un gran impacto, pero si son débiles nunca lo logrará. Desde este punto de
vista no hay líderes "Llaneros Solitarios", porque si se está solo no está
guiando a alguien:¡no se es líder!.
Entre las competencias fuertes que deben desarrollar
y que reafirman todo en la persona que funge de líder, -además de rodearse de personas
valiosas para formar equipos autónomos de alto rendimiento- figuran las siguientes:
talento, humildad, valor y visión, las cuales son necesarias e indispensables para lograr
la grandeza. Un líder con estas características es una persona valerosa, por cuanto se
empeña en tener hazañas que puede alcanzar por sí mismo, pero que lograron otros al
influenciar una organización completa, afectando a niveles jerárquicos que están
cercanos y distanciados de su posición y, -sin lugar a dudas- sus extraordinarios logros
son posibles gracias al círculo de personas sobresalientes de las cuales se rodea.
Normalmente, la persona que quiera ser un líder exitoso tiene mucha visión de futuro y
antes de llegar a la posición de líder comienza a construir su círculo íntimo de
colaboradores, atrayendo personas hacia sí y -en muchas oportunidades- mejora
continuamente las competencias individuales, hasta llevarlos a jugadores de 1ª. A medida
que van ganando experticia en su liderazgo, los líderes también van en ascenso,
continúan atrayendo personas cada vez más poderosas; además, moldean y transforman a
las personas que se acercan a ellos y les convierten en sobresalientes, por cuanto les
inspiran a convertirse en mejores de lo que ya son.
Cuando estas personas líderes llegan a la cima de
las organizaciones, es debido a que han desarrollado un poderoso círculo íntimo de
colaboradores y están listos para construir una gran empresa, por medio de una estructura
organizacional que dé estabilidad a su liderazgo, estableciendo un estilo administrativo
con énfasis en la justipreciación de las actuaciones individuales, y siempre poniendo
como ejemplo su modelo de conducta, basado en el siguiente principio: "que un
buen líder nunca deja para mañana lo que pueda hacer que otro lo haga hoy".
En consecuencia siempre está delegando con la finalidad de incrementar las fortalezas de
sus asociados y las suyas. Gracias al firme liderazgo (dinámico y ágil: no imperativo ni
rígido) y al gran apoyo que le brinda su círculo íntimo, el líder de estos escenarios
puede cumplir con hazañas increíbles durante su gestión como tal, consolidando y
unificando su empresa, venciendo a sus competidores más críticos, con lo cual reafirma
el posicionamiento de su empresa en su respectivo nicho de mercado, estableciendo un
estilo administrativo lo suficientemente transparente para dispensar justicia y conquistar
nuevos y mejores mercados.
Estas personas son increíblemente líderes y
formadores de equipos de alto desempeño, pero -en muchos sentidos- son como todas las
personas: con fortalezas y debilidades. Gracias a su círculo íntimo se convierten en
sobresalientes líderes. Normalmente, hacen grande a sus más cercanos seguidores y éstos
les hacen grandes a ellos. Pero el tamaño del equipo no es lo que hace grande al líder,
es el núcleo del equipo
el círculo íntimo del líder. Un buen líder estructura
un círculo íntimo notable. Y eso es cierto de los mejores líderes.
La construcción del crecimiento y desarrollo del
círculo íntimo poderoso de seguidores lo comienza a hacer este tipo de líder antes de
necesitarlo, atrayendo a gente poderosa y con diversidad de competencias (un equipo de
básquetbol no puede conformarse sólo con encestadores, pues necesita rebotadores,
defensores, etc). Con la ayuda de esta diversidad de personas, el líder está preparado
para tener éxito en cualquier escenario; por otra parte este tipo de líder engendra una
lealtad increíble, por cuanto las personas más cercanas siempre están dispuestas a
arriesgar todo por su máximo líder quien sabe delegar responsabilidad basándose
fundamentalmente en las habilidades y destrezas individuales de sus más cercanos
seguidores, sin perder de vista que delegar autoridad es muy arriesgado, por cuanto puede
provocar problemas, particularmente errores de juicio y abuso de poder.
Un grupo de personas no se convierte en un equipo
autónomo de alto desempeño sin liderazgo, y un círculo íntimo firme y poderoso no se
forma solo: se necesita un líder para hacerlo. ¡Tiene que ser un edificador de
equipo!. |
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