LOS ABUELOS: LÍDERES EXITOSOS

"Los abuelos son una figura importante
en la vida de los niños.
Nino sin abuelos, es medio niño"
M. Barroso

El pasado 26 de julio, de acuerdo a la fiesta cristiana, se celebró el día de Santa Ana y San Joaquín, padres de la Virgen María -quizás por ser abuelos del Niño Jesús- ese mismo día en la sociedad actual se conmemora el "Día del Abuelo" y ése es el motivo por el cual en el espacio de esta semana, se hace alusión a esos tremendos líderes, como son: "las abuelas" y "los abuelos", que siempre -con su constancia y sabiduría- han sabido seleccionar el camino más expedito para llegar al mejor puerto. Sin lugar a dudas siempre han demostrado una extraordinaria competencia para administrar eficientemente tanto sus pensamientos y emociones, como la de sus hijos y en segunda generación la de sus nietos y, muchos de ellos con bisnietos y algunos con tataranietos. Sin temor a equivocaciones; son unos líderes altamente exitosos.

En ese orden de ideas a continuación se transcriben algunos párrafos del libro del Dr. Manuel Barroso, cuyo título es "La Experiencia De Ser Familia", el cual tiene un aparte identificado así: "Los Abuelos"

Mucho de lo bello que tiene la niñez, tiene que ver con estos adultos nutritivos, que consienten y proporcionan al niño gratificaciones que se grabarán como recuerdos imborrables. Los padres se relacionan con sus hijos de manera peculiar y tienden a suponer que ellos son los únicos que aman a sus hijos. La expresión concreta del afecto y la satisfacción de necesidades específicas de contacto, por lo general, quedarían desatendidas, si no fuese por otros importantes, que siempre están pendientes de ver en qué forma pudieran colaborar. Los abuelos son estos importantes que cubren mucho de lo que falta. Están ahí para "malcriar" -comillas del autor de este espacio- a sus nietos. No sólo por que son adultos-con experiencia acumulada-, con una visión de la vida formada, con vivencias propias, sino también porque pueden ayudar a los padres, haciéndoles la suplencia inevitable que impone la dinámica de la vida moderna.

El abuelo -también la abuela, agregado de autor del este espacio- no puede tomar el puesto de los padres. Su relación con el niño debería caracterizarse por un respeto de los triángulos naturales. En ocasiones, podría servir como padre postizo: un sistema de apoyo, en el proceso educativo. Un abuelo que no entienda los límites de su rol, deja de ser figura nutritiva y se convierte en un ruido perturbador en la relación primaria. Un abuelo prudente, será recordado para siempre por las experiencias de contacto que deja sembradas en el corazón del nieto.

Con frecuencia las hijas dejan a sus bebés con sus padres. Éstos, pronto se dan cuenta de ciertas fallas o vacíos en el manejo de los niños y comienzan a competir con sus hijos como padres, negándoles el derecho a equivocarse. Como para una madre jamás un hijo será lo suficientemente competente, ella piensa que ayudará descalificando a los padres del recién nacido delante del niño, haciéndose pasar por imprescindible. Se olvida que un padre efectivo, no es aquél que jamás se equivoca, sino aquél que está presente y en contacto le pueden violentar, descalificándolas. Se estaría rompiendo vínculos importantes, que dejarán profunda huella.

Otra función de los abuelos es hacer alianzas con los nietos. Cuando el padre o la madre no son efectivos -ni eficaces, ni eficientes-, agregado del autor de este espacio-, los abuelos entran en acción. Llenan vacíos importantes que el niño no tendrá que cubrir con síntomas o enfermedades. La presencia de los abuelos, refuerza el modelaje masculino o femenino que el niño necesita en su proceso de arraigo e identificación. Aunque pudieran, en determinados momentos, no estar de acuerdo con la manera cómo su hija o hija están educando a sus propios hijos.

"La abuela Rosalía era una mujer bien plantada. Se casó sólo una vez- Tuvo siete hijos. Era religiosa y encantadora. Nunca estudió, pero se consideraba una madre excepcional. Había educado a sus hijos a punta de sacrificios y descalificaciones. Ése era su deber y así lo sentía. Pensaba que su hija, era una buena muchacha pero incompetente, sin mayores condiciones para criar hijos. Era el epítome del egoísmo y del desorden y su yerno un hombre flojo y sin voluntad. Los reclamos constantes, las descalificaciones, hacían sentir a su hija culpable. El esposo, no le hacía mucho caso: decidió dejar a sus hijos con Rosalía, porque sentía que cuando éstos volvían a la casa, venían peor, se portaban malcriadamente y raramente obedecían. Como padres se sentían incompetentes. La relación se hizo tensa y los nietos desconfiaban de la capacidad de sus padres para educarlos y sacarlos adelante"

Esta descalificación se extiende -sin palabras- a la pareja de su propio hijo, al trabajo, a las amistades. A los padres les cuesta trabajo perder el control de la relación y mantenerse en la intimidad de contacto. Con un movimiento de ojos, un gesto o una palabra estos abuelos descalifican, expresan su descontento, su rechazo a todo lo que haga su hijo. Los nietos captan los mensajes y les entran dudas de la competencia de sus propios padres. Los mensajes se cruzan, dando paso a resentimientos a futuras coaliciones, que matan en último término la relación y el compromiso. Los abuelos, son el apoyo de los padres y sin duda pueden hacer un hermoso trabajo de vinculación y fortalecimiento de los triángulos y procesos familiares. Sólo tendrían que entender que ellos definitivamente no son los padres auténticos.

¡SIN LUGAR A DUDAS LAS ABUELAS Y ABUELOS, SON EN ESENCIA LÍDERES EXITOSOS Y CON UNA GRAN VISIÓN DE FUTURO!