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LAS SEÑALES DE UN LÍDER EN
PROBLEMAS
"Ningún líder se sale de los
límites sin pensar primero
en las señales que indican que
anda en terreno peligroso"
J. C. Maxwell
De acuerdo a los resultados de las
investigaciones de los estilos de liderazgo, se ha podido comprobar que muchos de los que
ocupan puestos de lideranza y que en el ejercicio de dichas funciones han tenido tiempo
para cambiar su comportamiento habitual en concordancia a los requerimientos del entorno,
no lo han hecho y, lejos de ese cambio necesario e indispensable, lo que hacen es poner de
manifiesto su impetuosa conducta y el fruto de su mal carácter.
Los observadores analíticos de los modelos
conductuales en el liderazgo reafirman un patrón negativo de comportamiento que indica
continuos conflictos, en términos de su relación con sus colegas y por supuesto con sus
seguidores. Los líderes democráticos cuando perciben que pueden ir estar yendo por una
senda equivocada, se detienen y reflexionan sobre el particular; mientras que los
autocráticos, lejos de indagar y recapacitar sobre el peligro, lo que hacen es tratar de
imponer su estilo a como dé lugar, sin tomar en cuenta (o sin importancia) las
consecuencias negativas del alejarse del buen camino y siguen adentrándose en un terreno
difícil que fácilmente les puede llevar al fracaso o a la derrota.
Independientemente del estilo conductual, cuando
estos dirigentes comienzan a erosionar el terreno sólido de un liderazgo sano, digno de
total confianza, normalmente ponen a la vista entre otras las siguientes señales de que
se están introduciendo en escenarios peligrosos: a) No prestan atención a debilidades
evidentes en su carácter. Algunas personas adultas que ocupan posiciones de
liderazgo, desde el principio de su vida pueden tener problemas de impureza en su
comportamiento y debido que no han aprendido a administrar su inteligencia emocional, se
salen continuamente de los senderos sanos. Cuando el líder no está pendiente de cuidar y
minimizar sus debilidades de carácter, éstas empeoran y las fallas le llevan sin remedio
en una espiral descendiente que culmina en la destrucción del fundamento moral del
líder; b) Se apoyan en el engaño para salvaguardarse. Frecuentemente cuando los
líderes coquetean con el mal proceder, usan el engaño para defenderse. Esto normalmente
le ocurre a los autócratas, son aficionados a las "adivinanzas" y a la
"brujería" para engañar a los demás. Cuando traspasan la línea del buen
camino y de la honestidad; mienten asiduamente para protegerse. Cuando estos líderes
manipulan -en el estricto sentido peyorativo- la verdad en cualquier forma, dan una señal
segura de que están en problemas; c) Actúan impulsivamente. Frecuentemente
muestran su impetuosidad, eligen a sus seguidores apresuradamente. No consideran las
posibles consecuencias al plantear una "adivinanza" o "brujería" en
cualquiera de los escenarios en donde actúan. Corrientemente se encuentran en
circunstancias difíciles como consecuencia de su espíritu impulsivo. El líder que no
puede controlar su temperamento se pone en peligro él y a sus seguidores: e) Gestionan
mal sus competencias. Utilizan en modo indiscrimado sus habilidades y destrezas con la
finalidad de manipular la situación; de hecho, a veces, usan su influencia para jugar a
fin de "entretenerse", muchos de ellos abusan de esas facultades usándolas como
venganza personal, trayendo como consecuencia la estimulación del establecimiento de
escenarios de guerra. Sin lugar a dudas cuando los lideres hacen uso indebido de
condiciones intrínsecas, siempre llegan consecuencias indeseables, y f) Caen debido a
algún punto de debilidad. A la larga los que dan rienda suelta a sus impulsos
negativos se ven consumidos por tales fuerzas del mal y en el momento menos esperado
consiguen la horma de su zapato. La historia afirma los siguientes axiomas: "el
engañador fue engañado"; "el seductor, seducido", pues establecen
relaciones mal sanas con personas que se ubican en el lado opuesto de su estilo y -al fin-
éstas les sacan información que son importantes para el bando contrario.
Inequívocamente es un juego muy resgioso en donde el líder que se encuentra en peligro
pierde todo.
Si lo que el líder hace es bueno y está bien
intencionado, eso edifica su carácter, su legado y la confianza de sus seguidores en él,
pero si un líder es de mal proceder y es un "jugador del contexto social"
vendrán las malas consecuencias, siendo provechoso admitir que a algunos líderes -cuando
están al borde del abismo- les gusta creer que sus imperfecciones personales no van a
tener secuelas públicas, ¡PERO SIEMPRE LAS TIENE!, puesto que lo que se
hace de mala fe siempre saldrá a la luz pública y se menoscaba todo lo que hace hasta
que no queda terreno sólido donde pueda pararse
Los líderes se acercan a situaciones de peligro por
cuanto no tienen una capacidad prospectiva y no visualizan el camino correcto, además que
el acercarse a situaciones no deseables es poner en evidencia su ignorancia acumulada y
sobre todo no demostrar capacidad de aprender de las nuevas realidades. No importando lo
que sucediera: "bueno o malo", nunca parecen crecer en sabiduría, sino todo lo
contrario demuestran una arrogancia al máximo. Están centrados en sí mismos y son tan
indisciplinados y arrogantes que pierden la aptitud de aprender. ¡SIGUEN CON SU
RUMBO EQUIVOCADO HASTA SU DESTRUCCIÓN FINAL! |
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