"Si tiene firmeza de carácter,
un líder puede adquirir y
desarrollar las cualidades
que necesita para un
liderazgo eficiente"
L. R. Bittel
El éxito en el liderazgo tiene mucha relación con el estilo de
actuación de la persona que ocupa dicha posición. Una de las características
fundamentales de los puestos de dirección y liderazgo es la administración del mando en
las organizaciones por medio de las indagaciones y reflexiones de los factores que
convergen en quien lo posee y lo ejerza, esas personas que, de cualquier manera, se les ha
asignado un papel donde está contemplado la definición del poder y la influencia, es
decir la autoridad y, a las personas que son denominados directores, gerentes y/o
supervisores, por utilizar una taxonomía de moda también gozan de ese beneficio.
¿Quién tiene el poder en las organizaciones? ¿El dueño? ¿Los directivos? Pero: ¿Qué
es el poder desde el punto de vista del liderazgo? De acuerdo con los especialistas de
esta materia definen el poder de la siguiente manera: "Es la capacidad de influir en
el comportamiento de otro individuo o grupo de individuos, para que haga algo que de otra
manera no haría". Mientras que la influencia es: "la capacidad de ejercer el
poder sobre otras personas". Existen muchas de estas personas ocupando los cargos
mencionados anteriormente que tienen o se les ha atribuido el poder; pero son muy pocos
los que han aprendido a utilizarlo.
Uno de los procesos más eficientes de transmisión de conocimiento
acerca de la adquisición de poder se ha logrado a través de la famosa película "El
Padrino". El actor Marlon Brando, en dicho film actúa como Don Corleone, la cúspide
de una famosa organización mafiosa. Era "El Padrino". En una de las escenas se
le comunica que un miembro de la organización no ha cumplido con unas exigencias de la
"familia". A la cual respondió con la siguiente inolvidable frase: "le voy
hacer una oferta que no podrá rehusar". El mensaje subyacente era: el miembro de la
"familia" debe actuar como el Padrino o "¡nadará con zapatos de
cemento!". Los líderes poseen el poder y la autoridad que les confiere su posición;
supuestamente tienen el poder de un mayor conocimiento de las actividades operativas de
las unidades organizacionales bajo su área de influencia; por otra parte gozan del poder
producido por el prestigio asociado con su actuación. Sin embargo nada de esas
circunstancias hará a las personas un líder exitoso, si antes no aprende la forma cómo
usar estos componentes a fin de influenciar positivamente en sus más cercanos seguidores.
Sin lugar a dudas las personas que ocupan las posiciones de lideranza
necesitan poder. ¿Por qué? Por cuanto representa una herramienta para facilitar el logro
de los objetivos estratégicos formulados. Tal vez el aspecto más importante del poder es
que es una función de la dependencia. Mientras más dependiente de un líder sea alguien,
más poder tendrá el líder en la relación. Está comprobado que tanto el liderazgo como
el poder representan el intento de influir en los demás. Pero, el poder no exige una
coherencia con la meta propuesta, ni está orientado de manera particular sobre una
influencia decreciente. Sin embargo, el liderazgo, por otra parte; reclama de alguna
pertinencia entre las metas personales del líder y la dirección de la empresa; así como
no se debe perder de vista la influencia decreciente del líder. Sin lugar a dudas que la
administración científica del término poder reconoce que los colegas, "pares"
y seguidores a menudo intentan influir en el líder.
El especialista en desarrollo de líderes A. Zaleznik, afirma en
referencia a este arte lo siguiente: "El liderazgo efectivo supone ante todo poder,
lo que constituye una clave importante del análisis". Por su parte el destacado
profesor Galbraith patentó una expresión que etimológicamente tiene un contenido muy
interesante y profundo: "la tecno-estructura". Definiéndola como: "el
conjunto de profesionales que dirigen una empresa, y que no siempre se plantean objetivos
idénticos a los de los accionistas y/o propietarios de la misma, para quienes la
finalidad es la rentabilidad". La "tecno-estructura" no pierde de vista la
garantía del poder añadido, lo que pasa es que, consciente que su poder aumenta cuanto
más grande y sofisticada sea la empresa a la cual dirige, tiende a utilizar una parte
decisiva de los beneficios obtenidos a inversiones y reservas. En referencia a las
inversiones debido a que permiten, estimulan y aseguran un adecuado crecimiento de la
organización y sin temor a equivocaciones: mayor poder.
En esta era del conocimiento el poder y la influencia del liderazgo deben estar
orientados a estimular la actualización del conocimiento por medio de un proceso
inteligente de aprendizaje. Desde hace poco tiempo en el mundo organizacional se ha venido
oyendo con mucha insistencia que la función de liderazgo no es simplemente mandar, que
liderar es el arte de identificar metas alcanzables a los más cercanos seguidores con
acierto y motivarles para que los alcances se logren en el tiempo y calidad previstos. De
acuerdo con las exigencias del mundo globalizado el liderazgo exitoso en este
convulsionado mundo va más allá de los límites convencionales, a los seguidores no
solamente hay que identificarles metas y motivarles, sino que hay que utilizar el poder y
la influencia del líder en la actualización de los conocimientos por medio de un proceso
efectivo de aprendizaje inteligente, para que sepa y quiera colaborar eficazmente en la
identificación de las metas y con sus compañeros, en el logro de los fines de la
empresa.