EL LADO HUMANO DEL LIDERAZGO

"Confiemos en los hombres y ellos
confiarán en nosotros; tratémosles
magníficamente y se nos mostrarán
magníficos"
R. W. Emerson

 

Como se ha afirmado en espacios anteriores en el fondo los seres humanos son animales con una actividad neuropsicológica evolucionada que les condiciona como personas recolectoras cazadoras, compartidoras, acariciadoras y -sobre todo- muy transaccionales, con una alta inclinación hacia la intimidad, al afecto y al diálogo.

Por estas razones, en el animal humano la disposición de compartir, dialogar y reflexionar hace necesario y creativo el manejo democrático del poder.

Desde el punto de vista del lado humano: "todos son creativos". Por cuanto la configuración mental de creatividad se puede presentar sin ningún orden lógico –es sólo apariencia, luego se reordena– cuando las personas se sienten creativas, le ponen mucha acción a su forma de actuar, pasión, sin miedo al fracaso. Los fracasados son las personas que no intentan -¡por enésima vez!- alcanzar algo. Los líderes creativos exitosos lo intentan hasta alcanzarlo, tantas veces como sea necesario y posible, hasta lograr sus objetivos, que por lo general no es idéntico a la idea teórica inicial. Los estados de creatividad se recuerdan con mucha pasión, se siente como un "fluir" (algo que se mueve, que tiene vida propia).

No obstante lo expresado en los párrafos anteriores existe un significativo número de líderes que se alejan de esos escenarios y, se empeñan en desarrollar aspectos que se transforman en actitudes apropiatorias y depredadoras, las cuales tienen su origen en las estructuras narcisistas y fronterizas que les agobian emocionalmente por dentro, pero que, al mismo tiempo, les empujan a desear y ejecutar la gestión autocrática del poder.

Dichos estilos actitudinales, tanto como las estructuras narcisistas y fronterizas –en la mayoría de los casos– son administrados desde dentro de sí. A este tipo de líder es necesario ofrecerle ciclos de capacitación y perfeccionamiento para ayudarles a que tomen conciencia de que dentro de sí, al lado de sus actividades neuropsicológicas corticales, que les estimulan una conducta empática y democrática, existen inclinaciones fronterizas y narcisistas que desencadenan funcionamientos neuropsicológicos arcaicos de naturaleza reptiliana, los cuales hacen necesario y aun indispensable el control autocrático sobre los que tienen mando, tal como el amo de los esclavos.

Esas dos naturalezas co-existen en todo ser humano, y -tendente al aprendizaje de poder controlar lo arcaico y abatirlo- es necesario e indispensable desarrollar en este tipo de líder una toma de conciencia, un "darse cuenta" de estos procesos interiores, que les convenza de que es bueno matar lo narcisista y fronterizo que les abate internamente y que les impulsa hacia el autocratismo. Esto es bueno que lo ejecuten mientras intentan estimular su corteza cerebral. Así, al dominar eso, no saldrá a flor de piel, pues no existirá más

Se requiere desarrollar el liderazgo democrático, no solamente en los equipos humanos institucionales, empresariales y comunitarios a los que se pertenece, sino en el seno del propio grupo familiar. Este liderazgo no sólo es técnicamente más eficaz que el autocrático, sino también más concurrente con la naturaleza humana sana, con la propia naturaleza de la gente: "lenguajeadores", acariciadores, compartidores –no solamente de comida, sino también de poder–. Por el contrario, el liderazgo autocrático es más compatible con estilos depredadores y apropiadores, de funcionamiento "clavado en el pasado y en la experiencia", cualidades éstas más integradas con: ¡una naturaleza no humana! Dicho de otra manera, estilos más relacionados con una naturaleza humana enferma –no sana–, parecida a la de las animales salvajes, especialmente la de los reptiles.

El liderazgo autocrático establece una estructura y una ambiente grupal que estimula a las personas afectadas por rasgos fronterizos y narcisistas a funcionar en un contexto saturado de dominación y control. En estos ámbitos, las órdenes e instrucciones son perentorias y la obediencia inmediata es exigida so pena de severa sanción; se ejerce déspotamente el poder, o se manipula con controladora y eficaz perspicacia, utilizando el recurso de hacer sentir "mal y malos" a los demás; es decir, como culpables..

Por su parte, los suyugados de estos líderes autocráticos, ficticiamente se someten de forma pasiva y sumisa, pero –en el fondo– permanecen cargados de odio y anhelos de venganza que –en la gran mayoría de los casos– se invierten contra sus mismos superiores jerárquicos o contra los indefensos subordinados.

Éste es un modo de estilo actitudinal humano que muchos políticos –mediocres– de comportamiento reptiliano (depredador) aprecian muchísimo, ya que transformándose momentáneamente en "padrinos" de ciertos grupos incapaces de desarrollarse por sí mismos, les otorgan beneficios utilizando el poder y/o los fondos del Estado –o fondos de otras procedencias, muchas veces inconfesables–, y de esa forma cosechan los votos que los reconfirman –algunas veces– en las posiciones de mando, las cuales usan precisamente para depredar a la sociedad y a sus seguidores a su antojo: diseñan la arquitectura organizacional de una nación, institución o empresa buscando perpetuarse en el poder.