JESUCRISTO: UN LÍDER EXITOSO

"A Jesucristo lo hemos visto como
el líder espiritual de nuestras vidas.
Sin embargo, con su vida,
sus enseñanzas y su ejemplo
echó las bases del liderazgo
visionario que requieren los ejecutivos
del presente siglo"
L.B. Jones

Muchos tratadistas del liderazgo han producido infinidades de definiciones de lo que verdaderamente es el liderazgo: por ejemplo Peter Drucker acerca de este arte lo refiere de la siguiente forma: "En primer lugar, el liderazgo no es por sí ni bueno ni deseable. Es un medio, y el fin al cual se dirija es la cuestión crucial".

El Dr. Tom Peters,otro de los expertos en esta materia asocia al liderazgo como el único camino para lograr el éxito y lo justifica con la siguiente afirmación: "El liderazgo es la constante que prevalece por encima de todas las modas gerenciales". Debido a que el liderazgo per sé es la herramienta estratégica clave de toda organización que pretenda ser exitosa el desarrollo de instrumentos intelectuales en las personas que ocupan cargos de lideranza se hace necesario; entre ellos, el "know-how" (El saber cómo hacer). Obviamente se necesita nacer con una carga genotípica muy particular y desarrollarla en escenarios donde sea administrado el empowerment (facultación) tendente a afianzar al máximo las aptitudes de dichas personas potencialmente líderes. Cuando no se tienen los cromosomas del liderazgo exitoso (energía juvenil, prudencia valerosa, formas ganadoras, equilibrio, intuición, carácter moral y la de liderazgo en sí), el camino hacia el triunfo es muy tortuoso.

Se ha escrito muchísimo sobre este tema, en todas las fuentes de investigación existe información acerca de cómo ser el mejor de los líderes. Esto ha traído como consecuencia una gran incertidumbre tanto en el ámbito organizacional, como de otras instituciones, inclusive en la familia, en las personas ávidas de querer transformarse en líderes emprendedores por medio de una debida planificación y desarrollo de carrera orientada hacia ese fin.

En consecuencia se presenta una gran duda para estas personas, por cuanto hay tanta y variada literatura sobre el particular que les crea mucha confusión y se hacen las siguientes preguntas para tratar de vitalizar mejor el horizonte: ¿qué debo aprender? y ¿de quién debo aprender? En esta era de la sociedad del conocimiento, en donde el aprendizaje organizacional significa: "La orientación precisamente a evitar errores, lo cual implica un cierto monto de intolerancia que, referida a la organización, podría tomarse como un valor positivo". En otras palabras, que lo positivo de la tolerancia en el nivel intelectual puede tornarse negativo en el nivel organizacional cuando excede de ciertos límites. Estas características de los escenarios en todo tipo de organización contribuyen a que las personas que desean y aspiran desarrollarse como líderes no consiguen a un jefe inmediato, que realmente cumpla con las funciones básicas de todo buen maestro: "Afianzar un aprendizaje inteligente". Ante esa ausencia de un líder que sea un buen maestro aparece la figura de Jesucristo que en los últimos 2000 y tantos años, ha sido el único y verdadero líder cuya empresa exitosa, basada en el amor, ha permanecido incólume a través de los siglos.

Gracias a los diferentes y multitudinarios enfoques realizados desde la aparición de este magnifico personaje, el cual no solamente ha sido el líder espiritual, sino que dividió la historia de la humanidad en dos partes (aC y dC), se constituyó en el mejor GERENTE GENERAL EJECUTIVO, de una corporación mundial (¿globalización?), conformada por una entidad informal bien heterogénea (la iglesia cristiana) y -sobre todo- de orígenes muy obscuros y dudosos, empezando por los apóstoles quienes se ¡comprometieron! (palabra muy de moda en la gestión gerencial posmodernista) con alma, corazón y vida (¿convicción?) a continuar esa empresa iniciada por el maestro (líder). ¡tremenda visión de futuro! Después de veinte siglos de su gestión hoy día no queda ningún tipo de duda que Jesucristo es el líder de líderes, quien estimuló un aprendizaje sencillo, pero profundo (sociedad del conocimiento) de un verdadero liderazgo visionario, que ha perdurado a través de los tiempos.

Una de las competencias que deberían aprender los líderes actuales del modelo de liderazgo de Jesús que a pesar de que era un gran maestro, su estilo de comportamiento no era entrópico (desordenado), por cuando no malgastaba su energía con discursos sin sentido y -a pesar de que reclutaba gente- no dilapidaba el tiempo tratando de convencer a los demás que lo siguieran. Estas competencias intelectuales deberían ser aprendidas por líderes expertos y los que están en proceso de formación.

Cualquiera sea la literatura que se consulte, siempre se llega a una conclusión determinante: ¡EL EXITO DE UNA EMPRESA ESTÁ DIRECTAMENTE RELACIONADO A UN LIDERAZGO EFICAZ! Entre las características el éxito de Jesús como líder, fundamentalmente está soportado por tres grandes columnas: a) fue un líder que estimuló el aprendizaje inteligente, solamente a doce personas y, que tuvo tanta repercusión en el mundo que el tiempo se registra, como fue apuntando anteriormente "antes de Cristo" (aC) y "después de Cristo" (dC); b) Jesús fue un líder que siempre vió y trató a su "staff" como gente y nunca como "seres divinos" que a pesar de todas sus limitaciones físicas y morales que presentaban, cumplieron con las responsabilidades asignadas para las cuales fueron capacitados (¿equipos autónomos de alto desempeño?, expresión muy de moda en la gerencial actual, unos entes de los cuales es bueno saber que entre sus integrantes puede estar un traidor); y c) su modelo de liderazgo -a pesar de los siglos transcurridos- tiene hoy mucha vigencia y por tal motivo conviene que sea adoptado por las personas que ocupan niveles de lideranza en todo tipo de organización o institución.

Uno de los vocablos de moda en el mundo organizacional de hoy es: la Inteligencia Emocional. Jesús -en su época- supo administrar inteligentemente la energía espiritual de la gente, para que cada uno de ellos pudiesen facultarse ("tener la facultad" ¿empowerment?) para cumplir exitosamente con su misión (componente fundamental de la planificación estratégica actual).

Con estas características Jesucristo demostró tres grandes competencias o fortalezas: autodominio, acción y relaciones, las cuales han de ser aprendidas y desarrolladas por los líderes actuales, las cuales representan las competencias intelectuales necesarias para ser un líder exitoso.