LIDERAZGO COERCITIVO (TIPO JALISCO): CUANDO PIERDE, ARREBATA


El país podría entrar en una situación
de violencia en caso de que la oposición
gane la mayoría en la Asamblea Nacional
en los comicios de septiembre”.
“No podemos permitir a esta gente llena
de odio volver aquí porque eso nos
llenaría a todos de un desastre muy grande”
H. Chávez (12.01.10)

El liderazgo va acompañado del sentido del deber, de la inmolación de los intereses personales al servicio de la realización de un efecto real positivo que edifique y sostenga el aparato institucional de la organización social y para esto un líder se debe servir de una ideología clara, unas metas altas y un plan de trabajo sólido que lo lleven a la conquista del éxito.
A diferencia de los líderes religiosos, cuyo accionar ha de ser coherente con el dogma que han admitido y que determina su accionar, los otros líderes no deben ser dogmáticos ni han de dejar a un lado la información, por que el conocimiento refuerza su convicción y aclara las ideas para la planificación y ejecución exitosa.
Hay diferencias entre liderazgo formativo y liderazgo impositivo. El liderazgo formativo se sirve de la disciplina para la organización y repartición equitativa del trabajo, la formación de los seguidores y la proyección real hacia la victoria (compartiendo la visión), todo mediante el ejercicio de la autoridad conquistando los intereses comunes y  alimentando la confianza, la fe y el compromiso de todos, mientras que el liderazgo impositivo se sirve del mando (mediante la manipulación y el terror) agrediendo los intereses individuales A este último pertenece la mayoría de los líderes públicos latinoamericanos de este siglo XXI y los que parecen proyectarse en él: hombres sin alma, sin compromisos, egoístas y mediocres.
Se deben desarrollar “Líderes Sociales” al estilo del pajarillo, que sean capaces de comportarse como tal ave: mantenerse fieles a su comunidad a través de su misión, aún en las condiciones más adversas, en tiempos de incendio, en tiempos de crisis o de grandes contingencias.
Hoy, se está quemando nuestra casa común (la patria) por la tremenda crisis nacional representada por los siguientes flagelos: corrupción, destrucción de la ecología, la pobreza extrema, el alto índice de desempleo, falta de calidad de los procesos educativos y de salud, crisis energética y de agua, violencia, inseguridad y -sobre todo- falta de democracia verdadera en los escenarios actuales.
La sociedad venezolana reclama la presencia de más líderes, pero no de cualquier tipo de líderes: hay líderes que sirven al pueblo (Mahatma Gandhi) y líderes que se sirven del pueblo (Enrique IV: “El gobierno soy yo”).
Se requieren líderes sociales que sean capaces de apasionarse por la vida de toda  la gente y de sacrificarse por su pueblo soberano. Que sean capaces de servir a su gente con generosidad, sin privilegiar sus propios intereses y sin egolatría. Que sean capaces de establecer alianzas con otros que andan a la caza del bien común (no con terroristas o corruptos). Que sean capaces de mantener la esperanza contra toda prueba.
Sin embargo, se percibe que el concepto de líder ha sido entendido de manera limitada: aquél que influye en otros de manera significativa; que tiene el poder omnímodo de concebir y adoptar decisiones; alguien a quien se sigue y es el que toma las riendas y organiza. Todo apunta a que se ignora que “líder” es un anglicismo que deriva de “leader”: conductor, guía. Pareciera que el liderazgo tiene que ver sobre todo con MANDAR y HACER determinadas cosas y principalmente en el ámbito de lo externo: lo interpersonal, lo grupal y lo social.
Se ha dejado de lado la dimensión del “SER“. Es verdad que los líderes “hacen“ determinadas cosas: establecen metas, organizan, deciden, controlan,  desarrollan y promueven personas. Pero no es esto lo fundamental… SER un líder implica: ¡generar impulso!, ¡tener una visión!, ¡provocar inspiración! Son -entre otras- las competencias que deben poner de manifiesto.
Para SER LIDER es necesario: tener una visión como una imagen positiva de la sociedad que se podría construir y del camino necesario para llegar a ella. Para SER LIDER es necesario: inspirar a las personas que conforman la sociedad y ponerlas en movimiento hacia la meta deseada. Si la vida del líder es consistente, ésta se convierte en modelo a seguir y en inspiración para los seguidores. La inspiración provoca pasión, estimula la fidelidad, y genera compromiso. Para SER LIDER es necesario: impulsar hacia la acción, aplicando la energía y capacidad para resolver problemas y avanzar hacia la visión ideal futura.
Es fácil comprender porqué de todos los estilos de liderazgo, el coercitivo (tipo Jalisco): es el menos  eficaz en la mayoría de las situaciones. Este estilo de liderazgo afecta adversamente al clima de la organización. La flexibilidad es lo primero en sufrir. La concepción y adopción de decisión desde arriba hace que las nuevas ideas de otros o de todos nunca salgan a la luz. Las personas sienten que no se las respeta; plantean: "para qué voy a hacer sugerencias si al final no van a aceptar mis ideas". A la vez, el sentido de responsabilidad desaparece: las personas, siendo incapaces de actuar por su propia iniciativa, no sienten "autonomía" de su trabajo y no perciben que su desempeño depende de ellos mismos. Las personas se pueden llegar a resentir tanto por este hecho que adoptan la actitud de "no voy a ayudar a este autocrata".

El liderazgo coercitivo también tiene efectos negativos sobre el sistema de recompensa. La mayoría de los trabajadores con un buen desempeño son motivados por algo más aparte del dinero -buscan la satisfacción del trabajo bien hecho-. El estilo coercitivo corroe tal orgullo. Finalmente, este estilo deshace una de las herramientas básicas del líder: motivar a las personas demostrándoles cómo su trabajo encaja en la gran misión que todos comparten en la organización. La falta de una visión supone la ausencia de claridad y compromiso y deja a las personas ajenas a su propio trabajo, preguntándose: "¿qué importa todo esto?".