ESTRATEGIAS PARA COMPETIR EN
MERCADOS INTERNACIONALES
"La competencia en los mercados
internacionales plantea un mayor
reto para el diseño de la estrategia
formulada únicamente para el
mercado doméstico de la compañía"
T. Strickland
Las corporaciones industriales -tanto
nacionales como internacionales- se sienten motivadas para propagar sus operaciones en los
mercados mundiales y esto es sólo posible cuando se cumplen algunas de las siguientes
circunstancias: a) buscar nuevos clientes para sus productos (bienes y/o servicios): las
actividades de ventas en mercados de otros países podrían representar ingresos
adicionales para la organización, así como también la posibilidad de utilidades
importantes, además de aportar un camino interesante de crecimiento atractivo y
sostenible a mediado y largo plazo; b) una necesidad competitiva de lograr costos más
reducidos: un número significativo de empresas se sienten estimuladas a abrir
operaciones de ventas en otros países por cuanto en sus mercados domésticos los
volúmenes de ventas no son lo suficientemente rentables, trayendo como consecuencia que
dichos mercados no son lo suficientemente beneficiosos como para sostener totalmente la
economía de escala de sus procesos productivos y -por otra parte- la posibilidad de
establecer plantas en países en donde los costos de mano de obra, la tecnología y
materiales son más bajos y estas realidades a menudo mejoran substancialmente la
competitividad de costos de dicha empresa; c) aprovechamiento de sus fortalezas y
recursos: las competencias y capacidades significativas de cualquier empresa
pueden empujarlas hacia una posición de ventajas comparativas en mercados foráneos, así
como también su mercado tradicional; d) Conseguir depósitos importantes de recursos
naturales en los mercados internacionales: las industrias cuya materia prima es
fundamentalmente recursos naturales -como petróleo, gas, minerales, caucho, madera, etc.-
frecuentemente llegan a la conclusión que es necesario buscar la vía de conseguir
suministros atractivos de insumos de esta naturaleza en países extranjeros y; e)
Repartir su riesgo de negocios a lo largo de un espectro de mercado mucho más amplio: toda
empresa que se dedique a buscar oportunidades en mercados internacionales distribuye su
riesgo operativo en diferentes países extranjeros, en lugar de obedecer totalmente a las
tendencias casi rígidas de sus mercados domésticos.
Cualquiera que sea la motivación de competir en
mercados internacionales, debe tener un gran apoyo de las políticas macroeconómicas de
su país de origen, por cuanto esa intención de competir en mercados foráneos debe tener
un respaldo total de la filosofía política, social y económica de la nación y no sólo
el que pueda brindar las abstracciones conceptuales, sociales y financieras de la
"empresa matriz"..
Por otra parte se deben tomar muy en cuenta cómo
son las estrategias de los mercados domésticos, puesta que -sin lugar a dudas- los
internacionales tienen escenarios totalmente diferentes a los de orígenes, en términos
de regulaciones gubernamentales, así como también de los estilos de vidas, hábitos y
necesidades del comprador, los canales de distribución, el potencial de crecimiento a
mediado y largo plazo las fuerzas vigorizantes de los mercados y las que restringen, pues
ambas son vectores que determinan indudablemente las preferencias de los consumidores.
Además de las diferencias de los mercados entre los
distintos países mencionadas anteriormente, los especialistas en esta materia estiman
importante considerar las siguientes reflexiones que tal vez pueden ser sui géneris para
los mercados de diferentes países: variaciones de costo entre los mercados; tasas de
cambio -algunos controlados por los gobiernos de los países, como es el caso de
Venezuela- y otros con cambios fluctuantes; políticas macro-económicas del país
anfitrión y por supuesto el marco de la competencia internacional.
Con los procesos de la economía globalizada, la
competencia está determinada cuando las condiciones competitivas en todos los mercados
nacionales tienen relación directa con la fuerza suficiente para estructurar un verdadero
mercado internacional -como es el caso de Chile, que además de haber realizado un tratado
de libre comercio con EEUU de América, acaba de firmar algo parecido con la China- y
cuando los verdaderos competidores establecen las reglas claras del juego las ventajas de
estas estrategias son altamente beneficiosas.
Estas nuevas realidades de los mercados
internacionales han traído como consecuencia que en las competencias en múltiples
países, las empresas rivales lo hacen por el liderazgo en el mercado nacional. En las
industrias competitivas a nivel del mercado globalizado, las empresas rivales compiten por
el liderazgo mundial. En ese orden de ideas y con la inclusión de Venezuela en MERCOSUR,
valdría la pena preguntarse -excluyendo al petróleo- cuál es el producto líder que el
país podría competir en esa alianza geográfica comercial, pues en ninguno de los
productos no-tradicionales de exportación existe una estrategia de diferenciación
global, que garantice una ventaja comparativa exitosa. |