"Los objetivos brindan un sentido de
dirección a quienes participan en la
organización. Los objetivos ayudan
a motivar a los participantes, en
particular si ellos ayudan a seleccionarlos"
R, L. Daft
Desde el punto estratégico todos los objetivos organizacionales tanto
los oficiales como los operativos, ocupan un lugar relevante dentro de los procesos de
dirección y de motivación en las empresas. Los oficiales están representados por los
componentes de legitimidad de la organización; mientras que los operativos brindan y
señalan el norte y la dirección, hacia donde quiere ir la empresa, así como también
proporcionan los componentes básicos para la adopción de decisiones y del
establecimiento de los índices de desempeño. En consecuencia los propósitos de los
objetivos y misión oficial representan la legitimidad y los operativos brindan un sentido
de orientación y motivación a los trabajadores, identifican las directrices para los
procesos de análisis de problemas y seleccionan los estándares de desempeño. Cómo se
ha escrito en las líneas anteriores ambos tipos de objetivos tienen finalidades
diferentes, las cuales deben ser tomadas muy en cuenta por los líderes que desean que su
empresa luzca sana y progresiva, frente al resto de sus competidores. De acuerdo con el
tratadista F. Kofman en referencia de las organizaciones sanas, dice lo siguiente:
"Una empresa sana integra a sus empleados sin coartar su existencia como individuos.
Cuando una organización un culto, por ejemplo- subordina la autonomía de sus
miembros a los deseos del líder, se convierte en un ente opresor que se derrumba por su
propio peso". Y para mantenerse viva la empresa necesita integrar en su visión
compartida las visiones individuales de sus miembros. Si los miembros de la estructura
informal no perciben a sus obligaciones laborales como una manera de asegurar su futuro
que cada uno de ellos desea, la empresa violentamente tenderá hacia su desaparición. Por
cuanto se sienten frustrados.
Los trabajos de investigación acerca de los estilos actitudinales del
proceso motivación-frustración, comenzaron con el mismo inicio del pasado siglo y
tuvieron su momento estelar en las décadas intermedias de dicho período. Los pasos
iniciales fueron dados en el mundo fantástico o precientífico, sin que ello signifique
desde ningún punto de vista que hayan sido irreales y se conocen en el mundo de los
estudiosos del comportamiento humano, como "voluntad", identificándola como la
tercera categoría psíquica básica, conjuntamente con las dos primeras como son el
conocimiento o cognición y el sentimiento o emoción. En consecuencia los motivos en los
actuales momentos son los sustitutos científicos del concepto precientífico de
"voluntad".
De acuerdo con los resultados de las investigaciones de este tema, han
llegado a la conclusión que la motivación es la presión interna surgida de una
necesidad, también interna; que estimulando (vía electro-química) las estructuras
nerviosas, origina un estado energetizador que impulsa al organismo a la actividad
iniciando, guiando y manteniendo la conducta hasta que alguna meta, objetivo o incentivo
se logra o, la respuesta se bloquea. Mientras que la frustración viene a estar
representada por el bloqueo que experimenta la conducta de una persona hacia una meta u
objetivo. Establecer las diferencias entre necesidad e incentivo, es de suma importancia
para poder explicar y entender el comportamiento de la gente. Se utilizan muchas
connotaciones para conceptualizar las necesidades o motivos, se pueden mencionar entre
otras las siguientes: deseos, afanes, anhelos, pero; las de mayor utilización son:
impulsos, necesidades y motivaciones. A través del estudio de esta área del conocimiento
han surgido y seguirán surgiendo infinidades de teorías en la búsqueda del origen de la
necesidad o motivo. Normalmente se utiliza la palabra impulso para identificar los motivos
fisiológicos, los cuales demuestran los estados de deficiencia corporal, tales como:
hambre, sed, protección y, el de necesidad, para identificar las más complejas
expectativas psicológicas, como: logro, aprobación y afiliación. La investigación
sobre este tema es de suma importancia por cuanto permite entender, conocer, el
comportamiento humano, lo que por otro lado brinda la posibilidad de preverlo y como
consecuencia controlarlo: por medio del auto o heterocontrol de las necesidades o motivos
que condicionan el comportamiento humano y por supuesto de los objetivos y metas que lo
estimulan.
Como fue mencionado anteriormente la frustración es la barrera que se
le presenta al estilo conductual en un momento dado. Es decir es un obstáculo que
conlleva al fracaso de los esfuerzos orientados a satisfacer las necesidades personales.
Estas barreras pueden ser de dos tipos: Internas y externas. Entre las primeras se pueden
mencionar: las habilidades y/o destrezas deficientes que obstaculizan la total
satisfacción de la necesidad de reconocimiento y prestigio, por medio del motivo de
obtener por ejemplo un título profesional en una universidad de primera categoría; el no
saber transferir adecuadamente los conocimientos a la vida real en términos de
comportamiento, tendentes a resolver los problemas y que la misma experiencia sirva de un
aprendizaje continuo; mientras que en el segundo grupo de barreras se pueden incluir: las
limitaciones económicas, las resistencias que pueda presentar el grupo familiar, las
normas sociales y morales entre otras.
Sin lugar a dudas está comprobado que la frustración produce emoción negativa de una
forma tal que la misma predomina sobre la razón, trayendo como consecuencia un cambio
radical en la conducta y comportamiento, la cual se desviaría del objetivo inicial, que
representa el camino de progreso donde se demuestra la tendencia del crecimiento personal.